INTRODUCCIÓN.
Antorcha Magisterial, un movimiento joven y en pleno crecimiento en el seno del magisterio mexicano, preocupada por la crisis del Sistema Educativo Nacional (que se ha vuelto crónica y que todo mundo reconoce) y percibiendo como una de sus causas orgánicas, de carácter estructural, el total descontrol y falta de coordinación entre los factores fundamentales que lo conforman, ha decidido participar en el debate nacional que se ha abierto con motivo y en torno a la llamada “Alianza Nacional por la Calidad de la Educación” dando a conocer su propio punto de vista y, derivada del mismo, la propuesta que, a su juicio, puede combatir con más eficacia y arrancar de raíz las graves deficiencias que, según evaluaciones periódicas hechas por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) y convalidadas por el gobierno mexicano, nos mantienen en el último lugar entre los países miembros de dicho organismo, en cuanto a calidad educativa se refiere. Creemos conveniente aclarar que nuestra propuesta no ha surgido de la noche a la mañana ni es la ocurrencia personal de nadie; se trata de un proyecto que, como movimiento, hemos venido armando, puliendo, enriqueciendo, impulsando y proponiendo prácticamente desde nuestro nacimiento mismo como movimiento magisterial. Por tanto, en él han participado, con sus inquietudes propias, con sus conocimientos teóricos y, sobre todo, con la rica experiencia atesorada en una vida entregada a la enseñanza, muchos maestros cuyo denominador común es la preocupación genuina y desinteresada por la alta calidad profesional de las nuevas generaciones de mexicanos, que se enfrentarán a un mundo mucho más demandante y competitivo que el que nos tocó vivir a las generaciones que les antecedimos. Por ello, no creemos incurrir en falta de modestia si afirmamos que, desde nuestro punto de vista al menos, el presente documento ubica correctamente las causas profundas de la crisis y acierta en las medidas que propone para mejorar, rápida y eficazmente, el actual estado de cosas.
Creemos, además, que éste es el momento oportuno para dar a conocer al magisterio del país nuestra propuesta, ya que, dado el interés que deja traslucir el gobierno del país en materia tan importante, a través de la citada Alianza por la Calidad de la Educación, es razonable esperar que nuestra iniciativa encuentre terreno abonado sobre todo en el seno de la masa magisterial, y que, con la unidad y esfuerzo de la mayoría, logremos que se adopten y pongan en práctica, cuando menos, las políticas medulares de lo que hoy ponemos a consideración de todos los interesados en el tema.
Es con fundamento en estas breves consideraciones que hemos decidido hacer público nuestro planteamiento en la forma de un MANIFIESTO A LA NACIÓN. En él, además de la parte estrictamente propositiva, intentamos también poner de manifiesto todo lo que, a nuestro juicio, son deficiencias y errores, intencionados o no, del documento que sirve de base de la “Alianza por la Calidad de la Educación”, mismo documento que se intenta convertir en rector único y excluyente de la nueva política educativa impulsada por el Estado. Finalmente, invitamos a los profesores, a los estudiantes, a los padres de familia y a la sociedad en general, a que se sumen con nosotros en el gran esfuerzo de construir una propuesta integral, profunda y realmente capaz de poner en pie a nuestro Sistema Educativo Nacional.
JUSTIFICACIÓN.
Como todos sabemos, el simple anuncio oficial de la “Alianza por la Calidad de la Educación” ha generado un amplio movimiento de protesta del magisterio en varios puntos del país. Esto es perfectamente explicable si se tiene en cuenta que, ya en el mismo documento que le sirve de sustento, se bosqueja una política que a golpe de vista resulta superficial, limitada, y en varios casos, poco objetiva e incluso errónea y lesiva para los intereses del magisterio de base. Tal es el espíritu con que se abordan cuestiones tan importantes como los intereses económicos, sociales y profesionales de los maestros, o los recursos financieros para costear la educación pública en su conjunto. A estas alturas, todo mundo debería tener claro que no puede haber una transformación educativa seria, del tipo que sea, si no se apoya en principios y objetivos claros y precisos (mismos que se deben explicar a la sociedad sin falta, si en verdad se busca su asentimiento y su apoyo decidido), y si no se cuenta, además, con un magisterio entusiasta, preparado y comprometido con la causa y con los recursos pecuniarios suficientes para financiar una educación de calidad en todos los sentidos. Y, por lo que hace al magisterio, sobra decir que sólo se logrará su participación decidida, creativa y total, si se satisfacen, primero, sus necesidades básicas de subsistencia personal y familiar los costos de una preparación suficiente y una actualización constante.
Conscientes de todo esto, lo primero que nos hemos propuesto en el presente documento es formular, con la mayor claridad que podamos, nuestras discrepancias y coincidencias con la propuesta oficial, argumentando unas y otras de modo que al posible lector no le queden dudas (o le queden pocas) sobre la racionalidad de las mismas y pueda, así, discernir si tenemos razón o no en lo que aquí expresamos; a continuación, pasamos a exponer, también con la mayor amplitud, profundidad y exactitud a nuestro alcance, los principios y objetivos de la propuesta nuestra, para luego enumerar y explicar brevemente los mecanismos y las medidas que proponemos para plasmar los primeros y alcanzar los segundos en un tiempo razonablemente breve. Comenzamos, pues, con la exposición de las fallas más serias que logramos detectar en el documento rector de la multicitada “Alianza por la Calidad de la Educación”:
* Colaboraciones anteriores