MOVIMIENTO
ANTORCHISTA |

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Proyecto Educativo de
Antorcha Magisterial (II) |
Guadalupe Orona Urías
Dirigente antorchista en el estado de Hidalgo
Pachuca, Hidalgo, a 9 de octubre de 2009
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Los recientes resultados de la prueba ENLACE, nos habla de una educación sumamente deficiente en nuestro país, responsabilidad no solamente de los maestros que están frente a grupo, sino de la toda la estructura del sistema educativo mexicano, y con el propósito de contribuir a su solución, Antorcha Magisterial ha presentado su Proyecto Educativo. Hoy hago entrega de la segunda parte, esperando contar con opiniones y aportaciones para mejorarlo.
- La evidente insuficiencia de los recursos presupuestales destinados a subsanar las carencias más elementales del sistema educativo nacional. Dichas carencias, que todo mundo conoce y acepta, van desde la falta de espacios educativos adecuados y decorosos para la realización de la labor educativa, pasando por una aguda carencia de infraestructura material básica en general, por la ausencia casi total de infraestructura material auxiliar y llegando, final y sumariamente, hasta la nula atención a la preparación, actualización y solución real a las necesidades vitales del maestro y su familia. El estado actual de clarísimo abandono de esos y otros rubros que no detallamos por ahorro de tiempo, no sólo es causa innegable y fundamental de la pésima calidad de la enseñanza impartida por el Estado, sino también de otro fenómeno cuya importancia no debe desdeñarse: el avance espectacular de la educación privada a expensas de la educación pública, que pierde terreno cada día como consecuencia del desprestigio en que ha caído en la opinión de los padres de familia. Pues bien, la evidente insuficiencia de los recursos que contempla el proyecto oficial, lejos de atacar a fondo esta cuestión, tiende a perpetuarla y a profundizarla contradiciendo flagrantemente sus declarados propósitos de mejorar la calidad educativa en el país. Se le abren así, de par en par, las puertas a la educación privada, convirtiendo de ese modo en un negocio el derecho constitucional del mexicano a la educación gratuita y laica.
- La insuficiencia presupuestal señalada, no solamente viola flagrantemente el artículo 25 de la Ley General de Educación (que es, además, recomendación expresa de la UNESCO) que ordena expresamente: asignar, cuando menos, el 8% del Producto Interno Bruto (PIB) a la educación pública; viola también, con iguales o peores efectos nocivos, el deber legal de destinar no menos del 1% del mismo indicador económico a la investigación científica, actividad esencial no sólo para el crecimiento del país en todos los órdenes, sino también, y de modo preponderante, para brindar un sólido apoyo a la actividad educativa elevando y renovando siempre los contenidos programáticos de todas las asignaturas. Con el raquitismo económico que venimos señalando, no queda claro, de ningún modo, cómo se van a mejorar las condiciones materiales y el desempeño de las escuelas públicas, razón por la cual, si no se remedia, todo quedará en puros buenos propósitos, tal como nos ha ocurrido con todas las “reformas educativas” del pasado.
- Particularmente nebuloso e impreciso es el procedimiento que se seguirá para designar a las autoridades educativas a todos los niveles de la estructura. Y esto, además de lo conflictivo que ha sido siempre dados los innegables tintes políticos y los intereses personales (no siempre claros ni legítimos) en juego, resulta ahora singularmente preocupante por una razón nueva y adicional: Sabido es que la mejor manera de ahogar en la cuna cualquier proyecto con verdaderas intenciones renovadoras es, precisamente, poner su ejecución en manos de sus enemigos, es decir, de los representantes de las viejas inercias que se pretende desterrar con la reforma o, en el mejor de los casos, de gentes indiferentes y nada interesadas en el éxito de las nuevas políticas a desarrollar. Querer dar vida a un proyecto dinámico e innovador con el viejo aparato corrupto y burocratizado que es, en buena medida, responsable del desastre que se quiere curar, es una contradicción flagrante (dicho sea con el afán de evitar calificativos que encierren juicios de valor) que hará fracasar el experimento sin ningún género de duda. Si se piensa cambiar las cosas en serio, no hay más remedio que idear mecanismos de selección, también novedosos, de quienes se encargarán de intentar dicho cambio; mecanismos tales que garanticen, hasta donde es humanamente posible, que serán seleccionados los mejores hombres y mujeres de que dispone el país para tan delicada tarea. La cosa es más sencilla de formular que de hacer; pero no hay más remedio que intentarlo si realmente se quiere pasar de las palabras a los hechos.
* Colaboraciones anteriores
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