Toda nuestra disposición para encontrar soluciones a las demandas de los hidalguenses organizados en el Movimiento Antorchista no sirvió para hacer entender a un gobierno, como el hidalguense, de la urgente necesidad de atender a sus gobernados. La historia, la conoce la ciudadanía; primero, el peregrinar por años de los demandantes en las diversas oficinas; después, toda una odisea para lograr que los funcionarios se comprometieran, estampando su firma, a resolver; enseguida, la espera de los tiempos que ellos mismos se marcaron, y, rebasados ya todos los plazos, de nueva cuenta iniciar, como Sísifo, a empujar la piedra, intentando hacerla llegar a la cima, y cuando parece que está a punto de lograrlo, ésta vuelve a regresar; éste es el castigo impuesto a Sísifo por los Dioses por haberlos ofendido, y es también el de los antorchistas de Hidalgo, pero no por haber ofendido a nadie sino por exigir responsabilidad, seriedad y cumplimiento a las promesas de campaña de sus autoridades, pero sobre todo, por exigir justicia social para los pobres de nuestro estado.
Después de estas maniobras, que abarcan años, negando agua potable, electrificación, vivienda, drenaje, escuelas, clínicas, etc., a cientos de comunidades indígenas y colonias populares de la entidad, se nos han aplicado otras, conocidas ambas por la opinión pública; en primer lugar, el desalojo con lujo de violencia del plantón antorchista, el pasado 28 de julio, al abrigo de la noche; posteriormente vendría la maniobra de proponer, en dos ocasiones, una mesa de “diálogo”, diciendo que, “ahora sí” se cumpliría, y adelantando esa promesa para lograr la suspensión de sendas mega marchas. Y como al Movimiento Antorchista lo que le interesa son precisamente las soluciones para la gente, y no hacer marchas sólo por el gusto de marchar, o para mostrar su fuerza, se acordó posponer las manifestaciones, la última incluso cuando ya varios contingentes de la Sierra y Huasteca se dirigían a la ciudad de Pachuca, para sumarse a la gran manifestación de protesta.
Pero no solamente no llevaban soluciones reales, sino incluso pretendieron deshacer acuerdos que ya tienen más de dos años firmados, con argumentos baladíes como, por ejemplo, que la pavimentación del camino de Ahuatitla a Temango, en el municipio de Tlanchinol, de 6.5 kilómetros, el presupuesto que ellos mismos o sus dependencias habían elaborado (que no rebasaba los 20 millones de pesos) ahora ya ascendió a ¡85 millones! O bien, pretender negar el acuerdo de la autorización de una ruta de transporte que atienda la necesidad de los habitantes de las colonias ubicadas en el norponiente de la ciudad, hasta el centro, con el único y claro propósito de proteger a los pulpos del transporte público en Pachuca, sin importarles el acuerdo firmado y la necesidad de más de 2 mil familias que habitan en la zona.
Todas estas “negociaciones” o mejor dicho, maniobras, estuvieron encabezadas por el Secretario General de Gobierno, Licenciado Gerardo González Espínola, quien previamente, quizá dudando de la suspensión de la marcha, ya había ordenado que todos los caminos se llenaran de policías, y el mismo lugar de la cita de la manifestación, pues ahora resulta que no solamente no se atienden las necesidades de los hidalguenses, sino que se les impide el derecho a la protesta.
Estando así las cosas, y no dejándonos otra alternativa, nuevamente insistiremos en la solución de las demandas y con ese único propósito, el próximo lunes 31 de los corrientes marcharemos 10 mil antorchistas por las principales avenidas de Pachuca y reinstalaremos el plantón en la Plaza Juárez, esperando que el gobierno que encabeza el Licenciado Miguel Ángel Osorio Chong sea capaz de respetar el derecho a la libre manifestación, y que sepa que con la represión sólo ha logrado crispar las relaciones entre su administración y sus gobernados, mismos que hoy, más que nunca, estamos dispuestos a defender nuestros derechos y la dignidad de un pueblo permanentemente atropellado y humillado.
Pachuca, Hidalgo a, 20 de agosto de 2009
* Colaboraciones anteriores