Algunos medios señalaron, al día siguiente de la movilización que realizó el Movimiento Antorchista en el estado de Hidalgo, que una comisión fue recibida en palacio de gobierno con el propósito de entablar un diálogo para llegar a posibles acuerdos relacionados con las peticiones de los manifestantes. Lo cierto, y lo quiero señalar para que todos estemos informados de primera mano, es que es falso, ninguna comisión fue recibida ese día ni en los días subsecuentes. Simplemente, como ha venido pasando en todo este tiempo, por enésima vez, fueron ignoradas las peticiones de los manifestantes; la respuesta del gobierno, como en otras ocasiones, fue el silencio y la indiferencia, es decir, negar de esta manera la solución a las demandas de los pobres entre los pobres en Hidalgo.
A los funcionarios, poco les importó que cientos de voces se reunieran para reclamar cumplimiento a los acuerdos, no fueron suficientes para sensibilizar sus conductas burocráticas y ya esclerotizadas, producto de una descomposición del aparato de gobierno y de una visión del poder muy clara por parte de los gobernantes: de que ellos están ahí para atender los fuertes intereses de los menos, y resolverles; no para atender y resolver los problemas de las mayorías en el estado.
Decía en colaboración anterior que los antorchistas hemos hecho todo lo que la normatividad marca en cada asunto, hemos acudido a todas las dependencias, esperado todos los plazos que nos han señalado, además de estar permanentemente recordándoles sus compromisos e insistiendo en su cumplimiento; pero nada de esto ha sido suficiente para lograr la realización de las obras de electrificación, de agua potable, drenajes, caminos, vivienda, escuelas, clínicas, transporte, etc. Y de las pocas que se logró que iniciaran, algunas siguen inconclusas, como el sistema de agua potable de las comunidades de Las Moras y Zapotal de Moras en el municipio de Pisaflores, que lleva no menos de cuatro años de iniciada su construcción y en ¡cuatro años! no pueden terminar una modesta obra de agua potable. Esto nos habla, claramente, de lo poco que les importan las necesidades de la gente, por un lado, y por otro, de la ineptitud de la dependencia encargada, en este caso de la CEA (Comisión Estatal del Agua), y de las constructoras que contratan para su ejecución. Exactamente lo mismo viene pasando con el equipamiento del pozo de agua potable, en la colonia Morelos, municipio de Mixquiahuala: más de seis años y la CEA no logra terminarlo; al contrario, dicha dependencia se ha vuelto experta, no en lo que debiera, en obras de agua potable y drenaje, sino en echar a perder las obras y en buscar argumentos para justificarse y pretextos para no hacerlas, si no preguntémosles a los vecinos de las comunidades de Totonicapa-Ahuatempa, Santa Ana, Valle Verde, La Labor, El Llano, Hidalgo Unido, etc., del municipio de San Felipe Orizatlán, que tienen más de 15 años esperando cumplimiento a la obra prometida de drenaje y a la construcción de un planta de tratamiento de aguas residuales. La falta de esta obra está provocando que las afluentes de agua se estén contaminando y que los habitantes de Santa Ana, fundamentalmente, sufran de fuertes olores fétidos y se vean obligados, no habiendo más, a utilizar agua contaminada para consumo doméstico, debido a que se descarga a cielo abierto en su comunidad el drenaje de las colonias del municipio que cuentan con dicho servicio.
Situación similar viven comunidades de Huehuetla, San Bartolo, Tlanchinol, Chapulhuacán, Tizayuca, Tulancingo, Pachuca, etc. Pero los compromisos y los funcionarios duermen juntos el sueño de los justos. Ante esta situación y no dejando otra opción, el Movimiento Antorchista volverá a las calles el 23 de febrero para exigir la realización de obras y servicios en todas y cada una de las comunidades antorchistas, y de no encontrar respuesta positiva instalará un plantón permanente en Plaza Juárez. ¿Qué hacer?
* Colaboraciones anteriores