Hoy me permito comentar, a mis escasos lectores, sobre una faceta poco conocida del Movimiento Antorchista en algunos sectores de la sociedad; me refiero a la actividad cultural y deportiva que, prácticamente desde su nacimiento, realiza Antorcha a lo largo y ancho del país, con el propósito de contribuir a la formación del hombre integral, capaz, por su cultura y espíritu recio, formado por el deporte, de analizar todos los fenómenos de su entorno y no ser presa fácil de la manipulación de toda clase, desde aquélla que pretende convencernos de que tal o cual personaje o partido es el bueno para sacar de la miseria a millones de mexicanos, y que les promete el oro y el moro a las clases medias, hasta aquélla que nos dice de la existencia de una píldora mágica para adelgazar y volverse escultural.
Pues bien, como decía, prácticamente desde el surgimiento de Antorcha, nace con ella, a través de su creador e inspirador, el Ing. Aquiles Córdova Morán, la convicción de que el pueblo, para una vida digna y plena, no solamente requiere contar con los servicios básicos en su casa, o con salud, sino también, y de manera fundamental, con educación, pero una educación integral, donde no solamente conozca de matemáticas, literatura o las ciencias naturales, sino que sea capaz de hacer y apreciar el arte y el deporte.
Y en este espíritu están enmarcadas todas las actividades culturales y deportivas del Movimiento Antorchista. En el caso del deporte, consideramos que una de las tareas fundamentales de la sociedad en general, de los gobiernos y organizaciones genuinas del pueblo, es construir una juventud que practique de manera tenaz y disciplinada un deporte, tratando de destacar en él, a través de una competencia permanente que eduque la mente, el cuerpo y la propia voluntad del hombre; es decir, jóvenes mexicanos, hombres y mujeres, limpios de mente y sanos de cuerpo, que en lugar de dedicarse a ingerir alcohol, consumir drogas o practicar el sexo prematuro, practiquen y enseñen un deporte.
Ciertamente es una tarea nada fácil, sobre todo si partimos del hecho de que en la actualidad viene imperando, casi en todo el mundo, y fundamentalmente promovida por las fuerzas económicas y políticas dominantes, la idea de que el deporte es una oportunidad para hacer negocio; y así se le fomenta, más que como actividad recreativa y educativa; y como resultado tenemos que el pueblo mexicano, como en otras actividades, está a la zaga de países incluso más pequeños, donde aun en fut bol, el deporte más practicado por los mexicanos, no ganan países como Guatemala y El Salvador. Estas son algunas de las consecuencias de hacer del deporte un negocio para el enriquecimiento de unos cuantos a costa de abandonar el deporte popular como arma para forjar el hombre nuevo.
Los antorchistas no comulgamos con el deporte elitista, con el deporte- negocio; es decir, estamos en contra del deporte que prostituye al deportista, vendiéndolo como si fuera mercancía, ya sea en el mercado de piernas o brazos, porque es ésta una concepción antihumana del deporte. Consideramos que es una tarea fundamental volver a hacer del deporte un arma educativa para el pueblo, un instrumento de formación de la juventud, y es en este contexto que se encuentra la realización de la XIV Espartaqueada Nacional del Movimiento Antorchista, que cada dos años se realiza en Tecomatlán, Puebla, pues un año es cultural: baile, danza, música, poesía, etc., y, otro año deportivo. Este 2010, año del Bicentenario de la Independencia de México y del Centenario de la Revolución Mexicana, toca su turno a las justas deportivas que se desarrollarán durante una semana, del 30 de enero al 6 de febrero.
* Colaboraciones anteriores