Desde que los campesinos de Tlanchinol, en particular los habitantes de Temango, decidieron organizarse con el objetivo, primero, de lograr la introducción del agua potable a su comunidad y la pavimentación del camino que los une a San Felipe Orizatlán, y, segundo, sacudirse el cacicazgo que por años los ha mantenido prácticamente como siervos de la gleba, hace aproximadamente seis años, han tenido que afrontar una serie de arbitrariedades y represión por parte de las autoridades en turno, con el claro propósito de desalentar su lucha y su unidad y evitar, por todos los medios posibles, que su ejemplo, como pueblo dispuesto a defender sus derechos y libertades, se propague en toda la Sierra y la Huasteca, regiones donde campea la más extrema pobreza, y donde la población está ávida de una alternativa política que le dé esperanza de salir de ese profundo pozo de miseria e ignorancia. Es, precisamente el efecto demostración lo que provoca la unificación de todas las fuerzas económicas y políticas de la región en contra de los campesinos organizados en Antorcha Campesina; es el gran temor de perder el control sobre los campesinos y todas las riquezas naturales, control que conlleva, implícitamente, la explotación de los indígenas, y que ha traído como resultado el enriquecimiento desmedido de unos cuantos a cambio de la miseria lacerante de la mayoría.
Son éstas razones de fondo las que explican la alianza entre el hoy presidente municipal panista de Tlanchinol, Alejandro Bautista, y los caciques de Temango afiliados a la Confederación Nacional Campesina (CNC); son éstas las causas que motivan al alcalde a negar la solución de las obras demandadas por al menos 10 comunidades organizadas en Antorcha, y de llegar incluso al ridículo, armando todo un teatro, para evitar, a como dé lugar, que la población de Temango nombre libremente a su delegado; y son también éstas las razones por las cuales todas las maniobras y violaciones a la ley están avaladas por los funcionarios estatales de la región de Molango, tanto por el Coordinador Regional como por el Director de Gobernación, dependientes de las Secretarías de Planeación y de Gobierno, respectivamente.
Pues bien, el lunes 22 de los corrientes, los vecinos de Temango se dieron cuenta que amanecieron con nuevo delegado, a través de un medio de comunicación estatal que les informaba que: “Después de darse a conocer una convocatoria por la presidencia municipal de Tlanchinol para elegir delegado en la comunidad de Temango, ayer la honorable asamblea de este ayuntamiento local aprobó y tomo posesión en la galera pública de esta demarcación al nuevo representante de esta localidad… El alcalde de Tlanchinol, Alejandro Bautista Medina, el director de Gobernación de Molango, Julio César Hernández Jiménez, y el coordinador de Planeación de la Sierra, Jorge Cazares Durán, fueron testigos. No obstante, el método para elegir al delegado de Temango fue que los integrantes de la CNC, entregaron a los funcionarios locales y estatales un compendio de 477 copias de credenciales de elector… la agrupación Antorcha Campesina no se presentó en el lugar acordado y estipulado en una minuta…”
Al respecto, sólo unas cuantas precisiones sobre esta sarta de mentiras del alcalde panista. Primero, jamás existió la tal convocatoria oficial emitida por la presidencia municipal. Segundo, en la galera pública de Temango no se dio posesión a delegado alguno. Lo que relatan vecinos de la comunidad, testigos presenciales, es que el presidente municipal y “sus testigos” arribaron a la comunidad, acompañados de un impresionante dispositivo policíaco, que incluía policía estatal, y se encerraron a piedra y lodo en la delegación (como en la época del anterior alcalde priista, el nada ilustre Desiderio Bautista), con un grupo no mayor de 80 personas. Tercero, como lo dice la propia nota periodística y ha declarado el presidente, no hubo elección, sino que se limitaron a contar copias de credenciales de elector, que seguramente fueron recabadas con engaños, o bien eran de las que la propia presidencia municipal solicita a las personas para poder incorporarlas a algún programa social y, seguramente, en esas copias también estaban incluidos vecinos de Temango y de otras comunidades que ya pasaron a mejor vida. Cuarto, Antorcha Campesina nunca signó un acuerdo con la presidencia municipal, y al no existir convocatoria oficial no había razón para que acudieran a una reunión “privada” entre los cenecistas de Temango y los funcionarios mencionados, ¿o se pretendía una nueva emboscada? ¿Para qué tanta policía, acaso para agredir a los Antorchistas de Temango si se atrevían a acercarse a su supuesta elección?
Así las cosas con el alcalde panista y sus aliados y apoyadores. Por lo pronto, los Antorchistas de Tlanchinol marcharán e instalarán un plantón indefinido frente a la presidencia municipal, exigiendo respeto a su derecho de elegir a sus representantes y solución a sus demandas. La seguridad e integridad de los manifestantes queda bajo la responsabilidad del alcalde y los funcionarios estatales que se erigieron en sus apoyadores y protectores y en grandes electores de Temango.
* Colaboraciones anteriores