MOVIMIENTO ANTORCHISTA


Ante las agresiones, la unidad nacional

Guadalupe Orona Urías
Dirigente antorchista en el estado de Hidalgo
Pachuca, Hidalgo, a 14 de junio de 2010

 

Los graves acontecimientos de los últimos días en Hidalgo, fundamentalmente la agresión perpetrada el pasado 2 de junio a la marcha-caminata de Antorcha que se dirigía a la Ciudad de México para buscar la intervención de la autoridad federal después de haber agotado todas las instancias estatales; la barbarie cometida contra Antorchistas de la comunidad de Pueblo Hidalgo en el municipio de Tlanchinol por ordenes de las autoridades y en presencia de funcionarios públicos y de la policía municipal, a quienes, después de haberlos sustraído de su domicilio se les condujo a la galera pública donde fueron amarrados, levantados en vilo por un lazo, golpeados a mansalva hasta dejarlos inconscientes y así, emanando sangre por sus heridas, obligados a firmar una acta, que está por demás decirlo, completamente anticonstitucional, donde renunciaban a su militancia Antorchista y a recibir cualquier apoyo o beneficio por parte de Antorcha; también “firmaban” que retirarían la denuncia penal hecha en días pasados contra Martín Hernández Peña (cacique cenecista de antaño) y Félix Marcial Villegas (Delegado municipal en Pueblo Hidalgo) por delitos parecidos,  cometidos con anterioridad y principales autores materiales de esta acción, entre otros “ilustres personajes”. Como ya lo conoce la opinión pública nacional, el resultado del atentado del 2 de junio fue la muerte instantánea del señor Pablo Hernández Medina y 18 lesionados, cuatro de ellos de gravedad, que aun al momento de escribir, se encuentran hospitalizados y uno de ellos, apenas hace unas horas, nuevamente, intervenido quirúrgicamente.

Todos estos hechos, que no dejan duda de la autoría intelectual, como ya se denunció oportunamente, hizo que el Antorchismo Nacional se volcara  en apoyo fraterno de los antorchistas hidalguenses para exigir justicia y solución a las demandas de servicios públicos, vivienda, transporte, educación, áreas deportivas, etc., en los diferentes municipios de la entidad, exigencia que fue el origen del conflicto, así como el respeto al derecho de elegir democráticamente las autoridades auxiliares en Temango y Pueblo Hidalgo, ambas comunidades de Tlanchinol, donde el alcalde panista Alejandro Bautista Medina les impuso a las autoridades a su leal conveniencia dictatorial. Una de las primeras acciones del Antorchismo fue la denuncia pública de tales hechos y de sus responsables, así como la convocatoria de 30 mil personas en Pachuca, quien en legítima defensa, programó dicha concentración para el pasado jueves de 10, para reclamar tres cosas: solución inmediata y total al antorchismo hidalguense; justicia para las víctimas de Pueblo Hidalgo y del atropello en Ecatepec, y renuncia del gobernador Migue Ángel  Osorio Chong para facilitar las investigaciones.

Dicha concentración, como también se dio  a conocer oportunamente, se pospuso para el próximo jueves 17 de los corrientes, pero ahora con 40 mil almas; asimismo se levantó el plantón que se encontraba instalado, desde hace cerca de dos meses, en Plaza Juárez. Ambas acciones se deben al compromiso recientemente adquirido por el gobierno de Hidalgo de, primero, aplicación inmediata de la ley en Tlanchinol contra todos los agresores y del propio alcalde panista, principal delincuente de ese municipio, así como la solución inmediata a todas y cada una de las demandas comprometidas con Antorcha Campesina. Será, sin duda, muy lógico para aquella persona que se haya tomado la molestia de seguir la problemática de Antorcha con la actual administración estatal y para la inmensa mayoría de los Antorchistas hidalguenses, pensar que, nuevamente, hemos sido engañados y burlados y que el gobierno, por enésima ocasión, no cumplirá. El riesgo existe, pero, como en otras ocasiones, lo teníamos que correr; porque, en primer lugar, no debemos olvidar cuál fue el origen del conflicto: la falta de soluciones, las imposiciones de autoridades auxiliares en Tlanchinol y las agresiones permanentes a Antorchistas y; en segundo lugar, tampoco olvidar que la existencia de Antorcha no es coyuntural, que tenemos un proyecto de nación que pensamos que en un mediano plazo podamos ver concretado para el bienestar del país entero.

Y, precisamente, porque corremos el riesgo de que nuevamente el gobierno se burle de las demandas y del dolor de los Antorchistas, debemos estar muy alertas a que se cumplan los compromisos adquiridos, entre otros, la destitución inmediata de los delegados impuestos en Tlanchinol, la aplicación de la ley y el pronto inició de las obras en todos las comunidades y colonias populares. De no ser así, nos vemos Antorchistas, el próximo jueves 17 de junio en la magna concentración de 40 mil almas en Pachuca, convocada por el Antorchismo Nacional. Que nadie lo dude. Y  que nadie falte a esta cita por la justicia.            

 

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