El hombre es el único ser en el planeta que, para poder existir como tal, como hombre, requiere ser educado; al resto de los seres del reino animal les basta con haber nacido genéticamente de esas especies; al hombre no le es suficiente su genética ni su corporeidad; necesita ser educado, pues es el hombre, también por naturaleza, un ser social, producto de sus circunstancias y de sus condiciones materiales, y es, precisamente, por eso que piensa según como vive y según como sea educado. Existen muchas teorías en el sentido de que el hombre es de un modo o de otro, es bueno o malo, porque así nació, porque lo trae en su ser, pero hay quienes plantean, y lo podemos ver con los representantes de la Ilustración Francesa del siglo XVIII (Rousseau, Holbach, Diderot), que el hombre no nace malo por naturaleza; le hacen malo sus circunstancias: cómo se va a comportar un individuo en nuestra sociedad, donde, como dijo Blanco Belmonte, en su poesía, “es el egoísmo torpe maestro”; cómo se le puede enseñar a ser bueno si un día sí y otro también es víctima de las injusticias, empezando porque, como hombre útil, generador de la riqueza material de este país, el obrero, por ejemplo, recibe un salario miserable que no le alcanza ni para alimentar a su familia; cómo puede ser bueno si se tiene que enfrentar a la “justicia” muchas veces siendo inocente y pagando sentencias, en la cárcel, por no tener dinero para defenderse y cuando los grandes asesinos y los verdaderos ladrones “gozan de cabal salud” en libertad. El mismo entorno físico necesariamente impacta sobre su mentalidad, en un ambiente sucio y sórdido se generan mentalidades igualmente sórdidas y sucias. El hacinamiento, el hambre y la ignorancia brutalizan a los seres humanos.
Así que, el hombre es lo que son sus relaciones sociales y, en nuestra sociedad estas relaciones sociales están basadas en la propiedad privada de los medios de producción y, en la propiedad privada de las utilidades que produce esa sociedad, trayendo como consecuencia necesaria una sociedad dividida en clases, pero donde su división es tan honda que ha sumergido en los más profundos abismos a la propia naturaleza humana de millones de hombres: a unos los tiene en la desesperanza completa, a otros envueltos en un alma vil, pues ha hecho de sus personas seres individualistas que tienen como base de conducta la mentira y el engaño para poder competir y vencer al adversario sin ninguna consideración moral, teniendo como meta en todo ello, la ganancia, y sobresalir política y económicamente sobre los demás. A nuestros jóvenes se les ha hecho víctimas del hedonismo (así se le conoce a la doctrina filosófica que dice que la vida del hombre debe basarse en la búsqueda del placer y la supresión del dolor como objetivo o razón de ser). Es decir, se les enseña a considerar el placer como el fin de la vida misma, que deben dedicarse exclusivamente a vivir en su eterna búsqueda. Tiene ésta doctrina dos corrientes o escuelas, la cirenaica que plantea que los deseos personales se debían satisfacer de inmediato sin importar los intereses de los demás y los Epicúreos quienes plantean que la felicidad consiste en vivir en continuo placer (Epicuro de Samos, quien vivió entre el 341 y 270 a. C., consideraba que existen otras formas de placer que según él se refieren a la ausencia de dolor o de cualquier tipo de aflicción. También afirmó que ningún placer es malo en sí, sólo que los medios para buscarlo pueden ser el inconveniente o el error). Y ahí tenemos a un número importante de nuestros jóvenes, desviados en la búsqueda de esos “placeres”, de la “diversión” con las drogas, con el alcohol, el sexo temprano, etc.; hoy muchos de ellos se encuentran con su vida completamente extraviada.
Y, precisamente, porque el hombre es él y sus circunstancias, como bien lo planteo José Ortega y Gasset, debemos trabajar para cambiar esas circunstancias, crear nuevas condiciones y hacer que con ellas nazca el hombre nuevo. Por eso el Movimiento Antorchista Nacional trabaja todo los días, a lo largo y ancho del país para lograr mejores condiciones de vida para los millones de descamisados; tiene claro que debemos conquistar un cambio en el modelo económico actual para alcanzar una patria más desarrollada y más justa con sus hijos, es decir, obtener una distribución más equitativa de la renta nacional, que necesariamente traerá como consecuencia un cambio en las condiciones de vida de los mexicanos que los hará, seguramente, mejores hombres y mujeres y más productivos, si partimos de la idea de que con el cambio de sus circunstancias serán seres mejor alimentados, con mejor salud y más cultos porque gozarán de mejor educación. Y también porque queremos a niños y jóvenes mejores; además de cambiarles sus condiciones de vida, de educarlos, también hay que cultivarlos con las bellas artes y con el deporte, porque con ello se contribuye, como lo señala la convocatoria nacional a la XV Espartaqueada Deportiva Nacional del Movimiento Antorchista, a alentar en el pueblo pobre el espíritu de superación y de lucha, utilizando como medio el deporte y la cultura. Así que, poniendo nuestro esfuerzo para lograr un mejor hombre, más solidario y fraterno, en Antorcha cada año realizamos nuestras justas culturales o deportivas; toca al 2012 las deportivas, que se llevarán a cabo en la digna unidad deportiva de Tecomatlán, Puebla, del 28 de enero al 4 de febrero de los corrientes, donde harán gala de su destreza alrededor de 6 mil deportistas, las diferentes selecciones de las 32 entidades federativas del país en básquetbol, volibol, futbol, beisbol, atletismo, ciclismo y natación. Está usted invitado.
* Colaboraciones anteriores