MOVIMIENTO ANTORCHISTA


Beteta se ahoga en su veneno

Homero Aguirre Enríquez
Vocero nacional de Antorcha y
dirigente en el Distrito Federal
06 de julio de 2011

Primero, expongo al lector algunos hechos, necesarios para comprender este escrito dedicado a exponer las razones de las protestas populares ocurridas hace pocos días ante la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), y a defendernos de las majaderías, calumnias e injurias que alevosamente lanzó Oscar Mario Beteta en contra de los antorchistas en su espacio radiofónico desde el que envenena la conciencia nacional desde hace 18 años.

Hace algunos días, alrededor de 3 mil personas acudimos masivamente a las oficinas de la SHCP, en la Ciudad de México. Las razones de la protesta son claras y totalmente comprensibles para una mente sin prejuicios: sin ningún argumento válido, esa dependencia federal mantiene bloqueados los recursos para la construcción de cerca de 30 caminos rurales, indispensables para que decenas de miles de campesinos de siete estados de la República abandonen su aislamiento y puedan transitar por ellos en vehículos que los transporten a trabajar, comerciar, llevar a sus hijos a escuelas que a veces están a decenas de kilómetros de donde viven con sus familias y trasladar a sus enfermos a los hospitales donde los puedan atender.  

Cabe aclarar que los fondos para construir o rehabilitar esos caminos están autorizados por la Cámara de Diputados para el presupuesto del presente año y todos cuentan con expedientes técnicos debidamente elaborados por la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, de lo que se desprende que no es la carencia de dinero o de justificación técnica lo que impide su construcción, sino la burocracia y el cálculo político de quienes despachan en la SHCP, quienes seguramente no le encuentran rentabilidad política a abrir o darle mantenimiento a esos caminos rurales, para beneficiar a mexicanos que nadie asegura que votarán por el PAN.

Es indispensable precisar que antes de hacer esa manifestación acudimos a las secretarías involucradas, la de Comunicaciones y Transportes y la de Hacienda, para tratar de que alguien con autoridad suficiente destrabara el asunto; también fuimos, varias veces, con el mismo fin y con idénticos resultados, a la Secretaría de Gobernación; además, solicitamos la intervención de la Comisión Permanente del Congreso de la Unión, que nos respondió favorablemente mediante un exhorto unánime de los diputados y senadores, que a la letra dice: La Comisión Permanente del H. Congreso de la Unión, exhorta a la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, a que libere los recursos asignados en el Presupuesto de Egresos 2011, para las obras que cuentan con registro ante dicha Secretaría, en especial, aquellas promovidas por el Movimiento Antorchista”.

Todo eso, más la publicación de un desplegado con una petición de auxilio dirigido al Presidente de la República, resultó infructuoso; parecía que le hablábamos a una pared. Por eso, no tuvimos más opción que manifestarnos en la SHCP e inevitablemente provocar que el tráfico se interrumpiera varias horas en la Avenida Constituyentes, en el carril que da acceso a la capital del país (el que va a Toluca permaneció abierto, salvo el tiempo que la gente ocupó en acomodarse frente a la puerta del edificio donde despacha el Lic. Ernesto Cordero).

Esto fue lo que intenté explicarle a la audiencia de Oscar Mario Beteta el martes de esta semana, en una entrevista solicitada por su equipo de producción, supuestamente para que expusiéramos “las razones de la manifestación”. Pero este individuo no lo permitió, a él no le interesaban las razones de la protesta, quiénes de los funcionarios de la SHCP son responsables de la retención arbitraria del dinero, ni todo lo que habíamos hecho para encontrar una respuesta positiva antes de marchar . Una y otra vez, ante los intentos de explicárselo y hacerle ver que la responsabilidad del conflicto no era nuestra, Beteta volvía a lo que verdaderamente le interesaba: atacarnos por la perturbación que la manifestación provocó sobre el tráfico de automóviles, sin importarle en lo más mínimo que hubiera una justificación para nuestra protesta.

No es la primera vez que los antorchistas, incluido nuestro dirigente nacional, discutimos con Beteta, al aire y fuera del aire, el tema relativo a las manifestaciones sin ponernos de acuerdo. Nosotros decimos que es un derecho constitucional inalienable, que sólo se puede ejercer al caminar por una calle o detenerse en donde despachan los integrantes del gobierno de cualquier nivel, y que la responsabilidad de las marchas es, en un altísimo porcentaje, de los gobernantes. Para no verse como el rabioso enemigo de la organización popular que en realidad es, Beteta acepta que manifestarse es un derecho constitucional, pero que se debe ejercer sin afectar a los automovilistas y peatones; lo cual, afirmamos los antorchistas, es imposible, salvo que los manifestantes viajen en un globo aerostático o en escobas brujescas, o caminen en fila india por la banqueta. Dado que no había condiciones para exponer el fondo del conflicto con la SHCP y que sólo entraríamos en una nueva e inútil discusión con Beteta, enemigo absoluto de la organización y manifestación popular, decidí dar por terminada la fallida entrevista.

Lo que siguió fue el patético espectáculo de un golpeador con micrófono, fuera de sí porque alguien se negó a seguirle el abusivo juego al que está habituado desde hace lustros. Fue tan vergonzosa para su profesión la forma en que se comportó, que los editores, como quien oculta una basura debajo de la alfombra, no publicaron en su portal de noticias toda la carga excrementicia lanzada por Beteta contra nuestra organización y se limitaron a escribir parte de lo que dije y ocultar las leperadas del “periodista”; pero ahí está el audio para quien desee comprobar el carácter porril y vil del “periodismo” practicado por este individuo: fueron más de cinco minutos de insultos, groserías, calumnias y abiertos llamados a que encarcelen a los antorchistas, en los que los calificativos más suaves que nos lanzó fueron los de méndigos y mañosos.

Pero algo nos enseñó la diarreica perorata de este maestro de la lengua: fue una demostración de que Oscar Mario Beteta no debiera tener ni siquiera una bocina para anunciar tamales en un pueblo de veinte casas; que es un golpeador a sueldo de poderosos intereses que puerilmente piensan que pueden contener el peligro que representan para su privilegiada situación las protestas y la inconformidad que hierve cada vez en la gente trabajadora, mediante el recurso de contratar quien ataque vilmente sus intentos de organizarse y exigir sus derechos, sin pensar que esa es, precisamente, la forma de echarle gasolina al fuego y alentar la ira popular que amenaza acabar con su muelle situación de plutócratas de alcurnia, como la que ocupa Beteta desde que le pusieron los primeros pañales de seda.

Emperrado por la ira, Beteta no se preocupó de que el tono y contenido de sus ataques fueran absolutamente contradictorios con lo que nos reclamaba a los antorchistas: él, que nos buscó para quejarse de nuestra supuesta falta de respeto a la ciudadanía cuando hacemos marchas, se mostró con miles de mexicanos agremiados en nuestra organización, todos ciudadanos de pleno derecho, como el patán más patán de la comarca, como el peor peladito de barrio que escupe por el colmillo después de insultar a mentadas de madre a quien se le ponga enfrente. Beteta se ahogó, pues, en su propio veneno. Con su pus que se lo coma.


* Colaboraciones anteriores


"Si requiere mayor información sobre nuestras actividades no dude en contactarnos", "Visite nuestra seccion de Articulos para mayor información"
INICIO | DIRECTORIO | ARTICULOS | EVENTOS | PUBLICACIONES | COMUNICADOS | CONFERENCIAS
FOTOGALERIAS
| ESPARTAQUEADAS | AVISO LEGAL | MAPA DEL SITIO
Powered By:
webdesign.net.mx
Movimiento Antorchista de México - Copyright © 2000 -
antorcha@antorchacampesina.org.mx