El día de ayer, 16 de agosto, aparecen como nota principal
de un diario de circulación estatal las declaraciones
de una señora de nombre Guadalupe Estrada Rodríguez,
quien sin aportar ninguna prueba, lanza graves acusaciones en
contra de Antorcha Campesina. ¿Qué pretende la
mencionada persona? ¿Qué oscuros intereses persigue?
No lo sabemos, por le comento lo siguiente:
....Dicen en las declaraciones
la señora Estrada a un reportero del Diario de Colima
que “Campesinos del ejido de La Loma, ubicado en el municipio
de Minatitlán, fueron despojados de 509 hectáreas
para que éstas fueran entregadas a la organización
Antorcha Campesina, que para ello habría pagado 500 mil
pesos a la delegada de la Procuraduría Agraria en Colima,
María de la Luz Rodríguez Mendoza, denunció
la representante legal del ejido, Guadalupe Estrada Rodríguez…”,
más adelante señala la señora Estrada:
“Todo este conflicto ha derivado en amenazas de muerte
contra mi persona por parte de los de Antorcha Campesina, de
lo cual es testigo mucha gente de esa población”
y, finalmente añade: “lo más importante
es que se anule el convenio de fecha 21 de junio de 2004 firmado
por el secretario general de gobierno y las diferentes autoridades
agrarias, en virtud que con ello nos están despojando
de la mayor parte de nuestro derecho agrario”. Hasta aquí
lo principal de las declaraciones de la señora Estrada.
Al respecto, en mi calidad de dirigente del antorchismo en Colima
hago las siguientes aclaraciones:
....1. Cualquier
persona que tenga dos dedos de frente puede entender perfectamente
que no puede haber lo que denomina la señora Estrada
“despojo”, cuando las partes en conflicto firman
un convenio y ambas quedan satisfechas con lo pactado. En efecto,
como señala Estrada, hubo un convenio firmado en junio
de 2004, convenio que resolvió el viejo conflicto en
que los legítimos propietarios de las 509 hectáreas,
es decir, los campesinos que obtuvieron la resolución
de la primera ampliación, recuperaron la mayor parte
de sus tierras, tierras que estuvieron varios años en
manos de siete ejidatarios que ilegalmente las detentaban. El
convenio adjudicó 80 de las mejores tierras a los que
la señora Estrada llama “despojados”. En
un ejercicio de elemental lógica podemos preguntar ¿Puede
haber “despojo” cuando las partes llegan a un acuerdo
y lo firman frente “a las diferentes autoridades agrarias
y el secretario general de Gobierno”? La mentira cae por
su propio peso.
....2. Antorcha
“habría pagado 500 mil pesos” a la delegada
de la Procuraduría Agraria. ¿Por qué dice
habría? ¿No está segura la señora
Estrada? ¿Dónde están sus pruebas? ¿Quién
pagó? Puras aseveraciones sin ningún sustento
probatorio. La calumnia como arma para presionar y desprestigiar.
Los campesinos organizados en Antorcha después de varios
años de lucha lograron mediante una lucha bien organizada
que autoridades agrarias y gobierno sentaran a la mesa del diálogo
a los poseedores ilegales para negociar y esto fue lo que ocurrió
para bien de todos. ¿Dónde está el cohecho?
....3. Respecto
a las amenazas de muerte la señora Estrada se escuda
en una frase que no demuestra nada “es testigo mucha gente”.
¿Quiénes son esos testigos? ¿Cuándo
se le amenazó? Nada dice la hoy “agraviada”,
que por cierto no es, como se ostenta, representante legal del
ejido. Antorcha por su propia naturaleza de organización
que genuinamente defiende a los campesinos y en general a los
pobres, nunca utiliza métodos gangsteriles y de eso hay
una larga historia que nos avala.
....4. El peine
aparece cuando la señora Estrada dice lo más importante
es que “se anule el convenio firmado el 21 de junio de
2004”. Es la confesión paladina de que quiere perjudicar
a los ejidatarios de la primera ampliación para entregarle
las tierras a quienes no tienen ningún derecho y que
de cualquier forma salieron beneficiados con el convenio que
se alude.
....Estamos, pues, ante un ataque
basado en mentiras, en calumnias. Pero, la sociedad colimense
no puede ser manipulada en esta ocasión por dos razones
elementales: Primero, simplemente porque la misma “argumentación
de la señora Estrada está plagada de contradicciones
garrafales que muestran su inconsistencia y traslucen el deseo
de hacer daño y, segundo porque ahora hay más
cultura política y jurídica en la mayoría
de los habitantes del estado, cultura que permite no dejarse
llevar por intentos de golpes mediáticos baratos y totalmente
ajenos al deseo de superación del pueblo colimense. Por
lo pronto, que quede constancia de las artimañas de una
persona que no sabemos a qué oscuros intereses sirve.