La recién estallada crisis inmobiliaria en los E.E.U.U.,
que provocó nerviosismo en todas las principales economías
del planeta, a grado tal que los bancos centrales de las grandes
potencias del orbe se vieron obligados a inyectar “liquidez”
–por ordenes de sus respectivos gobiernos-, es decir,
la inmensa suma de 350 mil millones de dólares a los
bancos, ante la posibilidad de que la crisis inmobiliaria se
convirtiese en una debacle económica de mayores proporciones,
en un crack como el de 1929. La mayoría de economistas
que defienden al esquema socioeconómico que ha permitido
que, con los EEUU a la cabeza, los potentados del mundo hayan
mantenido durante décadas una feroz expoliación
de la población y los recursos de todo el orbe, han tratado
de minimizar la gravedad de la crisis norteamericana, aduciendo
como argumento principal que la situación en nuestro
vecino país del norte, es una simple “burbuja”
financiera, producto temporal de las ansias especulativas de
unos cuantos capitalistas –los del sector inmobiliario
estadounidense en este caso- que promovieron la adquisición
masiva de casas, departamentos, etc., en sectores de la población
gringa con pocas posibilidades de pagar los créditos
otorgados por esas grandes compañías inmobiliarias,
lo que elevó los precios de las viviendas y los costos
de los créditos de forma artificial, hasta que esa “burbuja”
especulativa, explotó como pompa de jabón.
....Pero, los defensores del actual
esquema económico mundial, a pesar de sus “argumentos”
optimistas, lo que no han podido explicar todavía es
el por qué tanto nerviosismo ante una simple “burbuja”
especulativa. Creo, con cierto grado de certeza, que los principales
estrategas económicos de las distintas potencias capitalistas
del mundo sí tienen claro que el problema de la economía
estadounidense es mucho más profundo. Y esto los lleva
a tomar ciertas providencias como, por ejemplo, el empezar a
tener como reservas en divisas ya no a los dólares, sino
a otras monedas como los euros o los yenes japoneses. Saben
perfectamente que los EEUU tiene actualmente un déficit
comercial de más de 800 mil millones de dólares,
es decir, que esta súper potencia consume 800 mil millones
más de lo que produce; tan sólo en alimentos los
gringos importan cerca de 9 mil millones de dólares al
año, en provisiones industriales importan más
de 320 mil millones de dólares; los países o continentes
con los que tienen mayor déficit comercial son: China
con 223 mil millones, Europa con 142 mil millones, con América
Latina, 112 mil millones (con México tan sólo
tienen 67 mil millones de déficit comercial), con Japón
90 mil millones y hasta con África tiene más de
30 mil millones de dólares de déficit comercial.
En síntesis, los EEUU viven de lo que el mundo les provee.
¿Cómo financian este descomunal déficit
los norteamericanos? Endeudándose; entregando la propiedad
de sus activos: bonos, empresas, bienes raíces, etc.
Los capitalistas extranjeros tienen ahora 2.5 billones de dólares
más que los capitalistas gringos. Pero lo más
grave es que los norteamericanos han aumentado su consumo, importando
bebidas, alimentos, aparatos domésticos, perfumes, juguetes,
y todo tipo de productos, sin que haya aumentado el equivalente
en productividad, es decir, comen más, visten más,
utilizan más automóviles y lujos de todo tipo,
pero no aumentan significativamente el monto de su producción
de riqueza social. Se endeudan de tal manera que se parecen
a aquellos individuos acostumbrados a las francachelas, al lujo
y al despilfarro, sin importarles el cómo van a pagar
todos sus derroches y excesos, después de las parrandas.
El resultado es muy claro, han hipotecado su economía
y su futuro económico ¿Cuánto tiempo podrán
vivir de hipotecar sus activos los norteamericanos? Mientras
los capitalistas poderosos de otros países se puedan
apropiar de lo que les empeñan los gringos y mientras
el dólar siga siendo la moneda de reserva monetaria mundial,
mientras no haya otra moneda que tenga la fuerza suficiente
para sustituir al dólar. Sin embargo, es ya conocido
que muchos países están diversificando sus reservas
e inversiones en otras monedas como el euro, la libra esterlina,
el dólar canadiense, el baht tailandés y el dólar
se ha devaluado en un alrededor del 33% frente a otras monedas.
La situación es tan grave que hay economistas y políticos
que no ven como algo descabellado que EEUU se esté acercando
a una crisis más devastadora, otro crack de incalculables
consecuencias.