Texcoco es un municipio del Estado de México cuya población total ronda ya en un millón de habitantes. Su rápido crecimiento se debe, como otros municipios más del Estado de México, a su colindancia con el Distrito Federal y con el área urbana más grande del país. Ahí se concentra la quinta parte de los 106 millones de mexicanos que conformamos la población total de país; ahí se concentra, también, como aseveran distintas instituciones, más del 30% de la actividad económica del país, lo cual explica su enorme crecimiento poblacional. Como se podrá imaginar cualquier ciudadano, se concentra ahí también, la más grande necesidad de vivienda. Pero la situación se complica cuando son los mismos gobernantes los que tratan de impedir que miles de familias adquieran su lote a bajo costo para edificar su casa propia.
Pues bien, amigo lector, el actual presidente municipal de Texcoco, Constanzo de la Vega Membrillo, de filiación perredista sabedor -seguramente mejor que el que escribe esta modesta colaboración-, de esta grave situación de la población, de la gran necesidad de centenares de miles de familias de obtener vivienda, de vivir una vida más digna se ha opuesto sistemáticamente a autorizar a poco más de mil familias de texcocanos –familias de obreros, de albañiles, de pequeños prestadores de servicios, en fin de los más modestos trabajadores, pero que, indudablemente, son de los que más riqueza generan para toda la sociedad-, puedan ocupar sus lotes en un terreno que han adquirido para construir sus viviendas. No es sólo el impedimento como tal lo que está caracterizando al edil texcocano como un fascista, sino también, en la instrumentación de su muy costosa campaña mediática, en la cual está invirtiendo millones de pesos salidos del erario municipal; spots radiofónicos, miles de carteles de dos metros de altura, pintas, desplegados, campaña al más puro estilo del mejor propagandista del Führer, Adolfo Hitler cuando perseguía a las minorías raciales. A los colonos, sus gobernados les ha endilgado motes tan deleznables como “mugrosos”, “delincuentes peligrosos”, a los cuales “nunca permitirá asentarse, pues “van a establecer muladares en este municipio” y “van afear el bello panorama de Texcoco y provocar problemas a los habitantes del municipio”. Estos argumentos, como puede usted ver, amable lector, son racistas, xenófobos y de un marcado desprecio hacia la gente humilde. Sin embargo, la arremetida ha sido para tratar, sobre todo de desprestigiar a la misma organización de los colonos, es decir, a Antorcha Popular, a la que ha acusado de “defraudadora” y a sus dirigentes de “vividores”, “que quieren “lucrar con las necesidades de la gente”
En ningún momento el edil “aristócrata” de pacotilla, ha podido demostrar dos cosas en las que ha basado su campaña fascista, xenófoba, nugatoria de los derechos de los más humildes texcocanos. En primer lugar, es falso que Antorcha engañe a los humildes colonos: pruebas claras, contundentes, los colonos se reúnen semanalmente, reciben los informes de las aportaciones, el costo de los lotes, los trámites legales, etc., por lo que con conocimiento de causa, deciden las acciones a seguir, por tanto en ningún momento se puede fraguar el famoso fraude del que habla de la Vega Membrillo. En segundo lugar, falso que Antorcha pretenda colocar 25mil colonos en un área de 40 hectáreas. Lo que no ha dicho el edil texcocano, es que él sí tiene proyectado hacer un jugoso negocio para construir condominios, pruebas al canto: Constanzo ya vendió todos los terrenos “de uso agrícola” que rodean al que compraron los colonos antorchistas (destacándose el gigantesco predio que le vendió a un conocido consorcio de centros comerciales), a todos les concedió permisos y cambios del uso del suelo. Aquí no hay duda el edil perredista está tratando de evitar que los colonos pobres tengan terreno y casa propia, por dos razones muy claras: lograr hacer grandes y jugosos negocios, aprovechándose del poder que le confirieron sus hoy golpeados gobernados, y, además, persigue acrecentar una clientela electoral, pues proyecta construir en la zona cientos de edificios de departamentos, busca votos cautivos. Por lo pronto, el 2 de abril pasado marcharon por las calles más de 15 mil antorchistas: el centro de Texcoco estuvo bloqueado por cientos de vallas metálicas, una fortificación, no hay solución aún, y, un edil salido de una “izquierda” que no sólo tolera el fascismo, la prevaricación y el uso mercachifle del poder (todo esto en detrimento de los más pobres, a los que el PRD dice defender), sino que los promueve ¿Dónde está lo de partido de izquierda?
* Colaboraciones anteriores