El pasado 6 de marzo apareció una nota del diario de circulación nacional El financiero. Nota principal titulada Concentración de la riqueza, en aumento. En la misma el periódico nos señala que: “La concentración de la riqueza sigue acentuándose en México…de acuerdo con la revista Forbes, el empresario Carlos Slim subió del tercer al segundo lugar en la lista de los hombres más acaudalados del mundo con 60 mil millones de dólares…En un año logró aumentar su fortuna en 11 mil millones de dólares, lo que equivaldría a ganar más de 30 millones de dólares diarios…Según la publicación, la fortuna de los 10 empresarios mexicanos más ricos suma 96 mil 200 millones de dólares, que representa casi el 11 por ciento del PIB del país”
En otra nota del mismo diario en las páginas centrales se aborda la situación del PIB per cápita (ingreso promedio anual de los habitantes de un país) de México, comparado con los países de la OCDE (Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos, organización que agrupa a las economías 30 economías más grandes del planeta). En la nota se señala entre otras cosas que: “La población mexicana se encuentra muy por debajo de los estándares de bienestar que existen en otros países pertenecientes a la OCDE”.
¿Qué significan estos datos que nos da la prensa nacional? No se necesita ser experto en economía para entender claramente que en México no sólo se concentran en menos manos la riqueza del país, sino que, a consecuencia de esto mismo, crece también la desigualdad social, crece la pobreza en la inmensa mayoría de la población mexicana. Razonemos un poco estos datos: Si la riqueza del país -como si fuese una versión para infantes-, fuesen de cien millones de pesos, por ejemplo, resultaría que sólo diez personas, acapararían 11millones de pesos del total, mientras que el resto de los mexicanos (105 millones) tendríamos 89 millones de pesos para todos, y, si se repartiera este dinero, resultaría que cada gran magnate tendría 1millón 100 mil pesos cada uno, mientras que el resto de los mexicanos tendríamos en promedio 84 centavos cada uno, es decir, ni siquiera un peso. Esto, válgame la simplificación, quiere decir sin ninguna exageración que en México hay, cada vez con más profundidad, una inmensa desigualdad social; quiere decir que unos cuantos acaparan inmensas riquezas, mientras decenas de millones de mexicanos sufren salarios de hambre, sufren condiciones de insalubridad y enfermedades por falta de atención médica adecuada; sufren una educación de muy mala calidad (esto en el mejor de los casos, porque en el peor ni siquiera hay educación), por falta de escuelas o debido a que las que existen no están equipadas y la preparación de los maestros es muy deficiente; sufren carencias en los servicios como agua potable, drenaje, electricidad, caminos y calles pavimentados. Sufren falta de seguridad por que los cuerpos encargados de cuidar ésta, o son completamente ineficientes o, de plano, no sirven más que para extorsionar con cualquier motivo a los ciudadanos, mientras la delincuencia se mueve a sus anchas.
Ante esta muy difícil situación que vivimos la aplastante mayoría de los mexicanos, la ciudadanía observa que los distintos niveles de gobierno en las distintas entidades federativas de la nación, se niegan a tratar de distribuir el presupuesto público que tienen asignado de la forma más justa y benéfica para la población, población que sufre los estragos de esa política económica que dura ya muchas décadas y que ha permitido que las fortunas de los grandes potentados engorden gigantescamente. Esto, definitivamente, es echarle gasolina al fuego, pues, al descontento generalizado por el tan injusto reparto de la riqueza social que se agrava cada día, se le viene a sumar la insensibilidad de muchos funcionarios que se niegan a atender las demandas de campesinos, colonos, obreros, pequeños comerciantes y estudiantes, se niegan aminorar aunque sea un poco esa gran desigualdad social
En el municipio de Colima desde hace 8 meses el Movimiento Antorchista ha solicitado al presidente municipal, Lic. Mario Anguiano se atiendan demandas de varias colonias (Unidad Antorchista, Las Torres, Pablo Silva, francisco Villa, Mirador I, II y III, y otras), demandas como empedrados, limpieza de áreas verdes, electrificación, ojos de agua, banquetas etc., sin que hasta momento se hayan atendido las mismas. En varias ocasiones hemos solicitado audiencia con el edil, de estas, la mayoría se han suspendido de última hora y no hay ningún compromiso concreto. La única “ayuda” que hemos recibido, es la visita de un inspector de la Dirección de Desarrollo Urbano del municipio, el cual, ni tardo ni perezoso, clausuró la construcción del albergue estudiantil “Graciano Sánchez”, esto a pesar de que se le solicitó a la dependencia que dirige Julio Mendoza el apoyo técnico para lograr el avance en esta obra de carácter social. Debido a esta intransigencia e insensibilidad el día 13 de marzo, los colonos, campesinos y estudiantes que pertenecemos al Movimiento Antorchista nos manifestaremos públicamente para solicitar al Sr. presidente municipal atención a nuestras peticiones
* Colaboraciones anteriores