El día 29 de mayo salimos a marchar por las calles de Colima más de 500 colonos. Segunda manifestación hecha para protestar por la negativa del alcalde de Colima, Mario Anguiano, a resolver las demandas de cientos de familias pobres. Ese día, al concluir la manifestación frente al edificio de la presidencia municipal, el director de Atención Ciudadana, Juan Manuel Elicea, informó a todos los que concurríamos al acto de protesta, que el presidente de Colima en el transcurso de la semana siguiente recibiría a una comisión de colonos para dialogar sobre las demandas de los mismos. Con esta promesa de revisar la solución a las demandas de las colonias Mirador I, II Y III, Moctezuma, Torres Quintero, Las Torres, Unidad Antorchista I, II y III secciones, El Chanal, Pablo Silva, Los Pinos, Francisco Villa, etc., (demandas tales como: empedrados, electrificación, limpieza de terrenos baldíos, programas de apoyo en impermeabilización de casas, y la regularización de cientos de propiedades), los manifestantes nos retiramos del lugar con la esperanza de que el edil, en un ejercicio de genuina justicia para los habitantes más necesitados, acordaría con la organización la urgente solución a las peticiones, que, como puede apreciar cualquier persona desprejuiciada, son todas ellas peticiones plenamente justificadas.
Como es nuestra costumbre, esperamos a que el presidente municipal de Colima, cumpliendo su palabra, nos diera la fecha para la reunión. Sin embargo, el día de ayer el alcalde en un alarde de prepotencia, en lugar de convocar a la reunión pactada públicamente, realizó a una rueda de prensa en la cual sólo habló de los apoyos que ha brindado al Albergue estudiantil Graciano Sánchez, esto, para demostrar supuestamente “que sí se ha apoyado a los antorchistas”. También señaló que ha otorgado recursos para que “se mejoren los servicios de las colonias”, para lo cual mencionó que dio un cheque a Ciapacov (Comisión intermunicipal de agua potable alcantarillado de Colima y Villa de Álvarez) por 263 mil pesos para que “ejecutara obras en las colonias antorchistas”. Pero el verdadero meollo de la posición del edil quedó clara cuando éste señaló: “… una de las razones por las que no se ha llegado a un acuerdo es que los afectados por el anillo periférico se les otorgue otro lote o indemnice…además solicitan que el costo de los servicios sea asumido por el Gobierno del estado, el ayuntamiento y los beneficiarios en partes iguales, cuando lo adecuado es que el beneficiario es el que debe costear dichos servicios, como lo hace cualquier ciudadano”.
Una vez más, amigo lector, me veo obligado a dar respuesta puntual a las aseveraciones del alcalde Anguiano: En primer lugar, el apoyo al albergue Graciano Sánchez consiste en una ayuda de poco más de 4 mil pesos mensuales, ayuda que sirve para pagar la renta de la casa que sirve como instalaciones del mismo albergue. Este apoyo se ha dado desde varias administraciones municipales pasadas y es un logro de la lucha de los estudiantes del albergue. En segundo lugar, cuando el edil Anguiano dice que dio 263 mil pesos a Ciapacov para obras de diversas colonias antorchistas no dice la verdad y hay dos cosas que debo aclarar al respecto. No son para varias colonias, ese recurso es sólo para una colonia, la 3ª sección de la Unidad Antorchista, dinero que es para el drenaje la red de agua potable, obra que por cierto no se ha concluido a pesar de que ya lleva un año de haberse iniciado, lo cual es un grave descuido. Por tanto, no son varias las colonias. En tercer lugar, el edil quiere eludir la responsabilidad de su gobierno para indemnizar a los colonos afectados por el 3er anillo periférico. Es de elemental justicia que si a alguien se le afecta en su propiedad por el paso de una vía, se le indemnice o se le entregue otro lote en las mismas condiciones. Pero al edil esto le conviene manejarlo como “ilegal” y utilizarlo de pretexto para no atender los problemas de otras colonias.
En cuarto lugar, el alcalde de Colima al parecer le cuadra muy bien aquella política que han venido impulsando la derecha mexicana, la cual sostiene que el estado no debe invertir en obra pública, pues, según esta doctrina, son los mismos ciudadanos, aunque sean los más pobres, los que deben costear todos los servicios, pues el estado no debe ser “populista”, no debe ser “paternalista”; tienen razón todos aquellos periodistas que dicen que a últimas fechas el alcalde de Colima no hace obra pública y los ciudadanos más castigados con esa política son los habitantes de las colonias pobres. ¿Y, entonces, en dónde quedan los impuestos que pagamos todos los ciudadanos al gobierno y que constituyen dos terceras partes de los ingresos del Estado mexicano? ¿Es qué acaso esos impuestos sólo deben servir para pagar los altos salarios de los funcionarios y sólo deben servir para que los funcionarios se hagan publicidad, mientras las colonias pobres sufren carencias de servicios? Por lo pronto, nuestro movimiento prepara su siguiente movilización.
* Colaboraciones anteriores