La noticia del triunfo del senador Barak Obama, ha despertado muchas esperanzas en la clase trabajadora de Norteamérica. Esperanzas sobre la posibilidad de que, con el triunfo del senador demócrata, ocurra un verdadero viraje en la política del estado más poderoso del orbe en favor de esa misma clase trabajadora. El pueblo norteamericano espera que Obama instrumente lo que prometió en su campaña como candidato: rebajar los impuestos a los más pobres, aumento de éstos a los más ricos, instauración de un sistema universal de salud, revisar la onerosa carga que significa para el pueblo gringo las costosísimas invasiones de Iraq y Afganistán, etc. Sin embargo, coincido con quienes sostienen que al presidente electo de EEUU, le resultará muy difícil enfrentar la situación que le dejan tres décadas de políticas neoliberales, políticas de la derecha que han empobrecido a la clase trabajadora en ese país y en el mundo entero, y que, ahora, han desatado una crisis global económica, la peor en las últimas 7 décadas.
Hay, por otra parte en EEUU y en todo el orbe, una gran “volatilidad” de las bolsas de valores. Las noticias de los principales “mercados de valores” -que gracias al dramatismo ficticio de los “analistas financieros”-, pretenden hacerle creer a miles de millones de ciudadanos que todo el funcionamiento económico de las naciones depende de forma determinante de este supermercado de títulos accionarios. Pareciera que el futuro entero de la humanidad dependiera del desempeño de este mercado bursátil de los grandes tiburones financieros. Se oculta calculadamente que la verdadera crisis es la que golpea a los pobres.
En realidad, las “bolsas de valores”, son mercados accionarios en donde se cotizan y venden los títulos (acciones) que permiten a los grande tiburones de la industria, la banca y el comercio, desplumar a los pequeños ahorradores, en tiempos normales, y arruinar a los pequeños y medianos capitalistas en tiempos de crisis. El mecanismo para desplumar a los capitalistas de menor talla que cotizan en el mercado accionario, es un aparente juego “libre” de la ley de la oferta y la demanda. Sin embargo, mediante maniobras (como lanzar rumores de quiebra, de baja rentabilidad, de problemas legales, etc.) los grandes tiburones de la especulación logran que en algunas empresas bajen drásticamente el precio de sus acciones, es decir, artificialmente empujan a una baja, “desvalorizando” las empresas para después adquirirlas a precio de remate y, ya compradas por los grupos más poderosos, éstos elevan de nuevo el precio de las acciones de las mismas, con lo que obtienen pingües ganancias. Los pequeños “inversores” que menos diversificación tienen en la compra de acciones, y que le apuestan a empresas que bajan su “valor” accionario, son prácticamente desplumados.
Esos movimientos bruscos de las principales bolsas del mundo, son un reacomodo en la apropiación, en la centralización del capital. Por tanto, la actual crisis bursátil, está sirviendo en estos momentos para que los tiburones del capital se engullan a las empresas menos poderosas. Por eso las crisis financieras y las crisis económicas terminan beneficiando enormemente a los grandes potentados del capital.
Algunos economistas sostienen que las bolsas de valores son una “superestructura” (es decir, están fuera de la economía real) de competencia inter capitalista porque los grandes grupos del gran capital se disputan una gran masa de “acciones” y la ley de la “oferta” y la “demanda” es manipulada por los grandes especuladores para concentrar riqueza.
Es el darwinismo económico. Pero la verdadera crisis, económica es la crisis de sobreproducción, la cual está paralizando a muchas industrias y está provocando desempleo de decenas, tal vez centenas de millones de personas, está provocando el crecimiento de la miseria en todo el mundo. Obama, -un moreno, descendiente de africanos- triunfa en las elecciones, precisamente porque a los poderosos de EEUU y del mundo les conviene que ante la gravedad de la crisis, el sistema mantenga su careta de ser, “a pesar de todo”, una “democracia”. Sin embargo, a los trabajadores de EEUU y del mundo, a estas alturas del partido, no debe preocuparles lo que ocurra en la olla de caníbales (las bolsas de valores) que se disputan ferozmente la centralización del capital. A la clase trabajadora del mundo le deben importar asuntos más importantes, los asuntos que le lastiman, le atormentan todos los días, como son el crecimiento de la pobreza que experimentan todos los días, el crecimiento acelerado de la desigualdad social, la falta de salud buena y gratuita, la falta de educación de calidad, la creación de empleos, etc. Obama, tiene un duro “paquete”, y si quiere que el sistema de libre mercado no se desprestigie aún más, debe aplicar verdaderas políticas a favor de las clases trabajadoras.
* Colaboraciones anteriores