Miguel Ramos Aguilar es un peligroso delincuente que ha cometido, centenares de veces, fraude en perjuicio de cientos de personas, las cuales lo han denunciado ante la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJ); está siendo procesado por la larga serie de delitos señalados. Resulta, amable lector, que este torvo sujeto que le ha vendido a varias personas lotes en la colonia Prados de la Estancia, les ha extendido recibos y contratos de compraventa en sus ansias de obtener dinero fácil, jugosas ganancias a costa de engañar para robarle su patrimonio a más de 130 colonos, patrimonio que es fruto -en la mayoría de los casos, de años y años de ahorrar parte del muy magro ingreso económico de esas personas-, ha revendido y vuelto a revender los lotes, sin importarle ni un soberano cacahuate lo que suceda a los colonos engañados.
Ante esta situación tan grave, los colonos solicitaron en 2005, que Antorcha Popular los defendiera, pues, Ramos Aguilar, desde entonces, aunque llegó a pisar la cárcel, dijo tener el apoyo de funcionarios del gobierno. Los colonos defraudados, quienes en un principio pensaron que el sujeto sólo alardeaba con el propósito de desanimar a los que lo denunciaron, al paso del tiempo, y al ver que ninguna autoridad ha sido capaz de frenarlo, comenzaron, por simple razonamiento lógico, a concluir que, en efecto, alguien ha estado protegiendo desde instancias oficiales al reincidente defraudador. Hace algunos meses, esto que parecía la suposición dubitativa, empero, pudo confirmarse por parte de la mayoría de los colonos, ya que este delincuente, sin mayor preámbulo, sin guardar ninguna apariencia, se presentó en los terrenos que son propiedad de los colonos, acompañado por la protección de patrullas de la policía estatal; esta grave anomalía sucedió por lo menos en dos ocasiones. A sabiendas que es un delincuente empedernido, que tiene muchas denuncias penales y procesos por los delitos cometidos ¿quién se atrevió a brindarle tal protección y, lo más grave, a utilizar la fuerza pública para tratar de intimidar a los colonos víctimas de los fraudes?
Hasta el momento no ha podido ser aclarado por ninguna autoridad este grave atropello, a pesar de que se ha dicho siempre que la policía -y es su razón de existir-, es una corporación que debe proteger a la ciudadanía de la delincuencia, no debe, por ningún motivo, proteger, y mucho menos, debe servir de instrumento de intimidación hacia los ciudadanos. Pero, para miles de ciudadanos resulta inaudito que este delicado asunto, que afecta a cientos de colimenses pobres del estado, no haya aún sido resuelto. Es tan grave esta situación que muchos ciudadanos de todo el estado han señalado, ya que si las distintas autoridades involucradas en la solución de este grave problema social no logran hacer justicia, la probidad y la eficacia de las instancias involucradas en este espinoso asunto, quedarán en entredicho; quedarán con una imagen (lo quieran o no las mismas autoridades) de incapaces para mantener la seguridad de la ciudadanía colimense.
En los últimos días se le ha visto a Ramos Aguilar intentando (seguramente bien asesorado), presentarse ante la opinión pública como un víctima de los “malhadados” antorchistas. Es decir, ahora a Ramos Aguilar, con maniobras mediáticas, se le quiere presentar como un “desarrollador urbano” que ha sido “despojado” por los miembros de la organización de lucha Antorcha. A estas alturas del partido, estimado lector, esto es, simplemente, una grotesca maniobra que nadie puede ya creer, sobretodo, porque si algo sabe bien la ciudadanía en Colima, es que Antorcha actúa siempre con limpieza, y si los colonos defraudados se acercaron a la organización fue precisamente por esa característica.
¿Acaso los que asesoran y protegen a Ramos Aguilar consideran que este delincuente puede engañar a la opinión pública si se le presenta como un “desarrollador urbano”, cuando, en realidad, su negro historial es tan extenso que nadie podrá, en ningún momento, tragarse la rueda de molino sobre su calidad de “víctima”? ¿Qué inconfesables intereses tienen los que lo apadrinan como para tratar de defenderlo a toda costa, dada su tan deplorable trayectoria?
Antorcha no ha despojado a nadie como afirma descaradamente Ramos Aguilar; Antorcha está defendiendo a los colonos defraudados con el derecho en la mano, con la idea clara de que en este estado debe prevalecer la justicia social. Y ya es tiempo de que en todas las instancias de gobierno se den cuenta de que debe haber la sensibilidad política y social que permita que este asunto se resuelva a favor de los colonos afectados, pues ningún interés político y de grupo puede estar por encima de la justicia a favor de los colimenses.
* Colaboraciones anteriores