En la plurilingüe y muy exitosa a nivel mundial enciclopedia libre llamada Wikipedia, aparece un artículo (para ver la importancia en los medios de comunicación de esta enciclopedia, es necesario mencionar que, para diciembre de 2007, se habían registrado nueve millones de artículos de los más diversos temas; que su edición actual tiene más de 25 millones de páginas y, que, su importancia ya se equipara a la Enciclopedia Británica) que trata sobre Las Espartaquiadas que realiza el Movimiento Antorchista Nacional cada año. En este artículo se dice: “Las Espartaquiadas de Antorcha son para tratar de cumplir con el interés público de las organizaciones sociales, para promover en la juventud, la fuerza, la disciplina, la constancia, el esfuerzo, el sacrificio, la resistencia al dolor, el trabajo en equipo, principios todos ellos que subyacen a la práctica milenaria del deporte en todas sus formas.” Me interesa señalar en esta colaboración que Las Espartaquiadas que organiza el Movimiento Antorchista Nacional cada año en Tecomatlán, Puebla, cada año, sin que lo diga expresamente la mencionada enciclopedia, se han venido convirtiendo en una verdadera fiesta anual de la cultura y del deporte popular en México.
El próximo 26 de enero se inaugurarán en Tecomatlán la XIII edición de Las Espartaquiadas deportivas con la participación de más de seis mil deportistas, procedentes de las 32 entidades federativas del país y que participarán en las distintas disciplinas deportivas: atletismo, natación, ciclismo, futbol, basquetbol, etc.
Miles de jóvenes se presentarán en las competencias, pero, es necesario subrayar que nadie competirá con un interés monetario, mercenario o de promoción para obtener algún beneficio mercantil, político o mediático. Es el interés genuino de competir en las distintas disciplinas artísticas o deportivas lo que motiva a miles de entusiastas participantes. Es el auténtico deseo de superación el que subyace en los corazones y mentes de los hijos del pueblo trabajador lo que hace que Las Espartaquiadas del Movimiento Antorchista tengan un éxito rotundo cada año. Así, con escasísimos recursos, las delegaciones culturales o deportivas se trasladarán, viajando desde todos los rincones del país, ahorrando dinero, gestionando ante distintas autoridades, pagando los costos, la mayor parte de éstos, con sus magros ingresos, todo esto para poder llegar a la cita, en donde se sublima el alma, se inspira el corazón y brota la fuerza, la gallardía, la enjundia, la disciplina y la inteligencia.
Es la esencia profundamente humanista de la verdadera cultura, el arte y el deporte popular, cuando éstos, están despojados del mercantilismo, de los fines de lucro o de cualquiera factor que no tenga la intención de ser un arma de superación del hombre, lo que permite el gran éxito de Las Espartaquiadas antorchistas. Y, si mi humilde opinión no es suficiente, ahí están los recientes ejemplos de los súper deportistas profesionales que están terminando despojados de sus medallas olímpicas, por haberse descubierto que en su afán de obtener fama para lucrar con sus actuaciones deportivas, recurrieron al dopaje, a las drogas anabolizantes, como Marion Jones, ganadora de varias medallas en las competencias de pista y campo en las olimpiadas (así como una serie de beisbolistas, jugadores de basquet, futbolistas del más alto rango), quien hasta la cárcel va entrar por su engaño al utilizar sustancias prohibidas.
Ahí está la situación que está viviendo el deporte mexicano, el cual ha sido acusado recientemente de corrupción, de ineficiencia y otras cosas igual de graves. No podemos, los ciudadanos comunes, como usted y yo, amigo lector, juzgar hasta dónde son ciertas estas duras acusaciones, pero, lo que sí hemos podido ver es que en México la falta de mayor apoyo al deporte popular ha dado los resultados en competencias internacionales muy malos, totalmente raquíticos y muy poco ejemplares. Hay naciones con mucho menos población que nuestro país, con muchos menos recursos y mucha menos riqueza producida, que nos superan siempre en la tabla de medallas. Hace falta que ese gran espíritu que hay en el pueblo trabajador sea empleado para fortalecer el arte, el deporte y la cultura, como formas inequívocas de superación nacional. Sin embargo, antes hay que lograr una condición previa: hay que lograr un mejor reparto de la riqueza social. Si no existe mejor alimentación, mejor salud, mejor educación, mejores salarios en las capas trabajadoras del país, que son las que producen la riqueza, no habrá grandes logros deportivos y culturales.
* Colaboraciones anteriores