MOVIMIENTO ANTORCHISTA



Privatización de los beneficios, 
socialización de las pérdidas

Hector Enciso Carrillo
Dirigente del Movimiento Antorchista en Colima
24 de marzo de 2008

Vivimos en una época, nadie duda de ello, en que debido a la falta de un liderazgo en la mayoría de los países que, con una visión certera, científica, humanista, y de verdadero gran aliento, pueda conducir a las grandes masas  trabajadoras del globo, en el mundo se han enseñoreado las políticas económicas capitalistas más depredadoras tanto de la naturaleza como del mismo hombre. La burguesía, detentadora de los principales medios de producción del planeta ha logrado instaurar un régimen tan eficaz para lograr su principal fin, es decir,  la cada vez más acendrada concentración y centralización de las riquezas en unas cuantas manos, mientras que los que verdaderamente generan esas riquezas -la inmensa mayoría de la humanidad- se hunden, también cada vez más en la pobreza y en todo lo que se deriva de ella. Régimen que promueve el liberalismo económico, la “libre” competencia a ultranza cuando así conviene a sus intereses, pero que acota cuando sus necesidades así lo requieren. La escuela económica de Milton Friedman y sus “Chicago Boys”, dominan la escena económica del mundo porque es la doctrina económica que mejor le asegura grandes beneficios a los gigantescos corporativos que dominan la economía mundial. Pero, cuando algo falla en ese esquema en el que los grandes tiburones de las finanzas, de la industria, del comercio, de las telecomunicaciones, etc., se comen a los peces chicos y medianos, entonces, esa misma poderosa clase capitalista que domina al globo, promueve la intervención del Estado, “violando” con ello la sacrosanta libertad de comercio, de industria, etc.

            Aparece entonces redivivo John Maynard Keynes, el jefe de la otra gran escuela económica, partidaria de la intervención decisiva del Estado para regular la economía capitalista. Pero, no hay ninguna contradicción en todo esto. No es que los grandes potentados del mundo se vuelvan esquizofrénicos y de forma suicida, repentinamente busquen acotar sus propias libertades, y, mucho menos busquen reducir sus altas cuotas de ganancia, repartiendo, por ejemplo la riqueza generada por las grandes masas trabajadoras. No, por el contrario, ambas doctrinas la neoliberal y la partidaria de la intervención decisiva del Estado en la economía, son, en realidad las dos caras de la misma moneda; son dos esquemas que sirven para el mismo propósito: cuidar los intereses de los grandes capitales del mundo.  

            Un claro ejemplo de ello lo es la reciente intervención de la Reserva Federal (Fed) de EE UU para “salvar” a un importante banco norteamericano, el Bear Stearns, el quinto de inversión en importancia en Wall Street. Ahí, como ha dicho un reconocido especialista internacional en temas de economía, la Fed aplicó el keynesianismo, olvidándose sin miramientos del esquema que ha dominado abrumadoramente las políticas económicas del gobierno yanqui. Al diablo con la política de que “cada palo aguante su vela”, señala el analista. El Bear Stearns se fue a la quiebra por las mismas razones que quebraron miles de compañías inmobiliarias de EE UU recientemente, es decir, por especular con los créditos y las deudas de decenas de miles de personas. Y, el Gobierno de Bush lo rescata por las mismas razones: el miedo a que golpee a otras instituciones bancarias y se generalice aún más la crisis que sufre ya drásticamente la economía norteamericana. ¿Quién aporta los recursos para salvar a las grandes capitalistas? Son los impuestos de los cientos de millones de trabajadores norteamericanos y es el Estado gringo el que con mano dura e inflexible aplica el rescate, utilizando el dinero tributado por la clase trabajadora gringa.

            Lo mismo ha ocurrido en México después de las crisis económicas. Quiebran bancos y grandes empresas y ha sido el gobierno el que ha inventado los Fobaproas para “salvar a la economía”, pero quien “paga los platos rotos” de los malos manejos  e ineptitudes empresariales es la clase trabajadora. Lo mismo ha ocurrido en España, en Argentina, etc. Así, pues, liberalismo y keynesianismo no se excluyen, son los dos polos de la misma política de los grandes potentados. Política que nadie puede dudar, consiste en Hacer privados los beneficios, las ganancias y, hacer que  las pérdidas se socialicen, es decir, un “socialismo” al revés, que sólo beneficia a los potentados y depreda, exprime a las grandes masas trabajadoras en todo el planeta.     

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