Prácticamente desde que llegó a asumir el cargo de presidente municipal de Manzanillo, Virgilio Mendoza Amezcua recibió de un nutrido grupo de habitantes de la zona alta del municipio que gobierna, una serie de peticiones con el único y legitimo propósito de solucionar las viejas y urgentes necesidades que aquejan estos mismos colonos y campesinos. Así, por ejemplo, de la comunidad de Cedros, desde entonces se le pidió al edil la continuación de los empedrados de varias calles, la construcción del Kiosco del jardín del pueblo (existe ahí el agravante de que en esta última demanda, en dos ocasiones el ayuntamiento manzanillense ha dado recursos para efectuar la construcción del mismo, pero, como suele ocurrir en muchos lugares, el dinero para la obra, fue simplemente hurtado por vivales que utilizaron los recursos públicos en su propio beneficio). En Camotlán de Miraflores se solicitaron empedrados y la aplicación del programa Tu casa. Programa que también fue solicitado en casi todas las comunidades que aquí mencionamos: En Canoas se le solicitó a Virgilio Mendoza el arreglo de la cancha de fútbol, en El Huizcolote la electrificación de un barrio, en Veladero de Camotlán la gestoría para que sea introducida la red telefónica domiciliaria, en Veladero de los Otates también empedrados de varias calles, en Punta de Agua empedrados y la red telefónica. Y, por razones de espacio no menciono a todas las comunidades que han solicitado solución y que no tienen ninguna respuesta todavía.
La “táctica” del gobernante del puerto y su equipo, ha consistido en que a los peticionarios, cuando se presentan en un número que rebasa la treintena de personas, se les introduce en una sala y se les hace esperar hasta por dos horas, cuando ya están hastiados de esperar, se presentan dos o tres funcionarios que, descaradamente, le sueltan a los colonos y campesinos un sermón largo y en donde les “hacen ver” a los peticionarios que: “el presidente municipal ha hecho muchas obras en beneficio de sus gobernados”. Un largo y demagógico discurso que pretende llevar a la conclusión de que el presidente “sí trabaja”. Según la lógica de los funcionarios, resulta que es “inútil ir a solicitarle al alcalde más obras”, pues él “sin necesidad de que nadie se lo pida ya hizo las obras que requiere la gente”. Lo cual es falso. Nada se ha hecho.
En este atribulado México la insensibilidad, la falta del más elemental sentido de justicia social, está llevando a los funcionarios, sobre todo los emanados del PAN (sin que sean los únicos), a considerar que toda gestoría colectiva es “perniciosa” por ser levantisca, por crear “confrontación” y “maleducar al ciudadano pobre”, pues para este tipo de gobernantes, los funcionarios son, según su pedestre lógica, los únicos que pueden entender y decidir sobre las necesidades de los habitantes. Ahora, ciudadanos comunes y corrientes deben esperar los dictados “incontrovertibles” hechos por voluntad “divina” “desde arriba”, y, sin chistar. Pero esto, indudablemente, atenta contra los derechos de organización y petición consagradas en la Constitución de la República.
En este modo de actuar de los gobernantes salidos del PAN no hay una casualidad; no, en realidad esta forma de actuar se corresponde con su visión retrograda sobre los derechos de los ciudadanos pobres del Estado y del país. Para los gobiernos de la derecha los trabajadores, la gente del pueblo, si se organizan es malo, es perjudicial, y si se protesta por los pobres, según ellos es “negativo” porque “alejan las inversiones”, “espantan al turismo”, “generan desconfianza en los empresarios”, lo que “produce desempleo”, etc., etc. Sin embargo, cuando las manifestaciones las organizan los propios empresarios o sus testaferros, por el contrario, son “en beneficio del país”, “ayudan a solucionar los problemas de los ciudadanos”, etc.
Hoy 21 de agosto nos presentamos una vez más una comisión de varias decenas de personas de diferentes comunidades de la zona alta de Manzanillo para tratar de recibir una respuesta del edil manzanillense a los añejos problemas, y, una vez más el presidente -se nos informó-, no se encontraba en sus oficinas. Cuando nos encontrábamos en los pasillos de la presidencia, una mujer, enviada por el edil se acercó a los colonos organizados en Antorcha y les dijo “¿para qué vienen muchos a ver al presidente? Vengan solos, no es necesario que vengan en bola”. Torpe maniobra que no confundió a ningún colono o campesino. Sólo despertó indignación. Menciono esto amigo lector, para que usted vea las pifias grotescas de quien cree que los ciudadanos, como se dice coloquialmente” se “chupan el dedo”. Ante estas ridículas maniobras, ante la demagogia ramplona y la insensibilidad del edil y su equipo, los colonos y campesinos nos disponemos a realizar una manifestación pública en próximos días por las calles del puerto.
* Colaboraciones anteriores