Fueron dos grandes pensadores alemanes del siglo XIX, quienes con una visión muy profunda del funcionamiento de la sociedad humana -apoyándose en los grandes economistas ingleses (Adam Smith, David Ricardo), en los grandes filósofos alemanes clásicos (Leibniz, Kant, Hegel, Feuerbach) y los materialistas franceses (Diderot, Holbach, etc.), y de los grandes socialistas utópicos (Saint Simon, Fourier, Owen etc.), la mayoría de estos pensadores, creadores de teorías de gran aliento social y humanista en el siglo XVIII-, quienes establecieron que la economía era el fundamento real, verdadero de los fenómenos políticos, religiosos, artísticos, psicológicos, etc., de la humanidad.
Hay fenómenos que, aparentemente, son sólo del orden político o ideológico, pero, al rascarle en la búsqueda de su esencia y de sus causas profundas, se descubre que subyace en ellos la causa económica. Ejemplos claros de la historia, como Las Cruzadas, es decir, aquellas campañas militares que organizaron los grandes señores feudales europeos en la Edad Media, que, en apariencia eran campañas de orden religioso, las cuales pretendían, en apariencia, solamente “recuperar los Lugares Santos” (los lugares donde vivió, predicó, y murió, según La Biblia, Jesús el Nazareno), pero que, al realizar un análisis histórico, nos encontramos que las verdaderas razones de estos señores feudales eran conquistar tierras, acaparar más riquezas, utilizando pretextos religiosos. Lo económico como trasfondo de lo religioso, lo político y lo militar.
Ahora mismo, los cambios económicos en la sociedad capitalista mundial, hacen sentir y de forma muy grave que la estabilidad del mundo se ve amenazada por el drástico encarecimiento de los granos como el maíz y el trigo, etc. producto de la utilización de estos alimentos para generar biocombustibles. La CEPAL (Comisión Económica para América Latina y el Caribe) señala que debido a ese aumento en los precios de los alimentos en América Latina (AL) se incrementará tan sólo en este año en 15 millones de personas que viven en la pobreza extrema, es decir, pasarán en AL de 184.5 millones de personas “indigentes” a 204.5 millones el número de pobres (en el mundo entero se calcula que la cifra de personas que padecerán hambruna pasará de 800 millones de personas a más de 1000 millones). Que nadie se sorprenda si dentro de algunos meses en algunos países de AL haya grandes movilizaciones y hasta rebeliones en los puntos en donde la crisis alimentaria resulte inaguantable. A esas rebeliones no podrán, por tanto, como acostumbran los ideólogos del Imperialismo, ser “explicadas” por “la agitación de líderes extremistas y desestabilizadores”. No, definitivamente no, la verdadera explicación de que la sociedad se convulsione en determinados momentos, no estará en causas ideológicas o políticas, estará en sus causas hondas, es decir, en las causas económicas; será, pese a la poderosa manipulación política e ideológica del imperialismo, producto de la intensa expoliación de los seres humanos y del desmedido afán de que sus ganancias de una clase capitalista que siempre hace todo porqu crezcan cada día más, engordando sus fabulosas fortunas, esto, aún a costa del crecimiento del hambre de millones de seres humanos.
Estudios económicos serios y recientes indican que los precios de los alimentos en México han aumentado más del 20% en los últimos seis meses, mientras que al salario mínimo se le otorgó un miserable aumento del 4% al inicio de este año, por tanto para nadie es un secreto que los pobres de este país, quienes venían utilizando el 60% cuando menos de su salario, ahora con los aumentos en los precios de los alimentos, gastarán dentro de poco hasta un 80% de su salario ¿Y los gastos en educación de los hijos, en transporte, en energía eléctrica, en salud, en ropa, etc., de dónde saldrán? Ahora el gobierno del Presidente Calderón está impulsando el programa oficial “Vivir Mejor” que aportará recursos económicos a miles de familias, de las más pobres del país, el cual, será un paliativo para tratar de disminuir la dura pobreza del pueblo. Sin embargo, como ya han señalado importantes especialistas en economía, los paliativos son sólo “mejoralitos”, analgésicos que suavizan el dolor, pero jamás curarán el cáncer que padece nuestra maltrecha economía. Para acabar con la pobreza extrema y con el fantasma de la hambruna, se requiere una política de mucho mayor profundidad, es decir se requiere que el gobierno federal se decida a acabar con la dependencia alimentaria que padecemos desde hace muchas décadas, se requiere, por tanto que el campo se haga productivo, a tal grado que pueda competir con las mejores agriculturas del planeta y esto requiere, a su vez, dejar la producción minifundista, y los métodos arcaicos de producción agropecuaria se requiere educar al campesino, se requiere que no dependamos de las importaciones, pero, para eso, se requiere en síntesis que haya un mejor reparto de la riqueza social. ¿Estará dispuesta nuestra clase poderosa a recorrer este sendero de progreso?
* Colaboraciones anteriores