Tienen mucha razón los pensadores que sostienen que ante la crisis económica que golpea cada vez con mayor fuerza a casi todos los países del mundo –incluido, como uno de los más afectados, México-, al no atacarse las causas de fondo que la han provocado, esta terrible debacle de la “economía de mercado”, aunque ahora se les “rescate” con riqueza (sólo en los EEUU de Norteamérica con setecientos cincuenta mil de millones de dólares salida de los bolsillos de los trabajadores en forma de impuestos), el fenómeno volverá una y otra vez, como Las plagas de Egipto, hasta no resolver el problema de fondo. No cabe duda, este sistema de “libre mercado” es el más injusto que ha existido en la historia de la sociedad humana, pues, es el que permite, como ningún otro sistema, que un muy reducido número de plutócratas engorden inmensas fortunas con la extracción de plusvalía (trabajo no pagado) a los miles de millones de trabajadores del globo, los cuales viven en su inmensa mayoría en la miseria, con bajísimos salarios, en casas que son verdaderas pocilgas, hacinados, en colonias a las que les faltan servicios tan elementales como agua potable, drenaje, luz eléctrica, escuelas, hospitales, etcétera, etc.
Resulta una gran paradoja, que los súper ricos del planeta, los que han amasado inmensas riquezas sin trabajar, sin ensuciarse la ropa, sin sudar la camiseta, sin llegar a su casa, como dice la famosa canción del venezolano Ali Primera, casi arrastrando los pies después de la dura jornada, tengan que ser salvados de la debacle por los pobres, por los que no tiene nada más que su fuerza de trabajo para subsistir. Con su voracidad sin límites y utilizando abusivamente las prerrogativas que les brindan a ellos “las leyes del mercado”, han hundido al mundo en la más terrible crisis económica que se conozca. La anarquía de la producción del capitalismo es la causa más profunda de ese derrumbamiento cíclico y cada vez más violento del sistema, y las clases trabajadoras, con la fuerza del Estado, serán obligadas a pagar los platos rotos.
Ahora, por tanto, la pobreza se hace más extensa en número (se calcula muy conservadoramente que en un año el número de personas en pobreza extrema en el mundo entero, ha crecido en números redondos en más de cien millones de seres humanos) y es cada vez más intensa cualitativamente, pues está creando mayores carencias, desempleo, inseguridad, delincuencia, enfermedades, mortandad infantil y menores expectativas de vida en la población. Los defensores del sistema de “libre mercado” quieren hacer aparentar a la crisis como un “mal necesario y pasajero”, el cual es recurrente, cíclico y que dentro de diez años, de nuevo, bastará con volver atacar los efectos para paliar la situación y volver a “normalidad”. Sin embargo, y aunque las crisis económicas son cíclicas, sus efectos nocivos son cada vez más devastadores en las clases trabajadoras; cada vez las golpean con más fuerza y virulencia, se hacen más insoportables a las masas trabajadoras; la caldera social sube de presión en cada crisis.
Pero la ceguera de los magnates y de sus gobiernos es proverbial. Y, al igual que otros sistemas que desaparecieron del escenario histórico, el sistema del capital tendrá que ser sustituido por uno más racional, por un sistema que sin eliminar las ventajas de la producción capitalista, es decir, su gran capacidad para organizar al interior de cada empresa la producción, la cual con gran disciplina, orden, se traducen en alta productividad, por un sistema que aplique la planificación científica de la producción en el conjunto de la sociedad, y sobre todo aplique el reparto equitativo de la riqueza social. Para esto, es necesario que gobiernen los que representen a los trabajadores.
Los gobiernos ante esta crisis que cada día se agudiza, se muestran insensibles ante el recrudecimiento de la pobreza. Prueba de ello es lo que ha hecho el gobierno estatal de Colima con los miles de familias que constituyen el Movimiento Antorchista. Cuatro años de gobierno y la mayoría de las peticiones no han sido resueltas (regularización de las colonias, la obra del agua, el drenaje y la electrificación de la 3ª sección, el albergue estudiantil Graciano -sin concluir siquiera su primera etapa-, los empedrados de varias colonias, el sistema de agua potable en la zona alta de Manzanillo, las becas y computadoras para estudiantes, etc.) En agosto del año pasado, el gobernador intervino para que se solucionaran las demandas planteadas ante Mario Anguiano, ahora presidente con licencia, precandidato a gobernador. Los colonos y campesinos aceptamos su propuesta de dejar pasar el 3er Anillo Periférico por la colonia Unidad Antorchista, y ni el presidente ni el gobernador han cumplido.
* Colaboraciones anteriores