¿Acaso cree la Secretaría de Gobernación que con su táctica de trampas, de emboscadas hacia la organización de los pobres de México va a lograr que el Movimiento Antorchista de Querétaro desaparezca del mapa político de ese Estado? ¿Cree acaso esta dependencia federal que con la represión hacia colonos, campesinos y, sobre todo contra los dirigentes y activistas de Antorcha, los que integramos a la organización más genuina y más combativa del pueblo pobre de México, renunciaremos a nuestros derechos consagrados en la Constitución Política, máxima ley del país, renunciaremos a la lucha legal, justa y decidida por acabar contra los atropellos de autoridades y contra el injusto reparto de la riqueza social en ese estado de la República?
Estas preguntas no tienen nada de exagerado, amigo lector, pues, como se ha dado a conocer oportunamente a nivel nacional, el Movimiento Antorchista retiró el plantón que duró casi 3 meses de la calle de Bucareli, casi frente a la Secretaría de Gobernación federal en el Distrito Federal. El retiro sucedió porque la dependencia federal se comprometió actuar para liberar a 14 campesinos pertenecientes a la comunidad de La Piedad, municipio de El Marquez, Querétaro, los cuales se encuentran en la cárcel de San José el Alto debido a la inquina, la furia represiva del gobernador queretano, Francisco Garrido Patrón y su secretario de Gobierno, quienes no pueden soportar que humildes campesinos, colonos, exijan sus derechos, se defiendan con la ley en la mano y que intenten que no se cometa el atropello de despojar a la comunidad a la que pertenecen de un pozo de agua potable, pozo que ellos construyeron con faenas y recursos salidos de su magra economía.
El plantón de los campesinos y colonos, sufrió desde el primer momento el ataque periodístico de los voceros pagados por los gobernantes panistas de Querétaro, quienes de forma grotesca han intentado que la opinión pública del país se vuelque en contra de los que se manifestaban en el plantón, arguyendo con notoria exageración que se perjudicaba a pequeños comerciantes que tienen negocios en la zona en la que se instaló la manifestación permanente, cuestión, que por cierto, jamás los mercenarios mediáticos han podido demostrar. Los ataques también trataron de “convencer” a los habitantes del Distrito Federal de que a la “cuidad de México se le robaban sus espacios y, por tanto, a los ‘delincuentes’ se les debía castigar con todo el peso de la ley”. Nunca antes algún periodista, algún vocero político, etc., había utilizado semejantes “argumentos”, exigiendo que al pueblo trabajador, que no tienen otra forma de defenderse sino ejerciendo el derecho de manifestación, de organización y de expresión, fuese reprimido. Nunca antes tampoco se ha torcido, se ha prostituido tanto la ley para castigar a humildes miembros de las capas trabajadoras del país, los cuales nunca han cometido delito alguno y cuyo “verdadero pecado” es haberse atrevido a desafiar a los fascistas que gobiernan el estado de Querétaro, defendiendo, lo que es por derecho, propiedad de los mismos habitantes de esa pobre comunidad campesina.
El acuerdo que se tomó con la Secretaría de Gobernación federal fue que si antes del 22 de diciembre de 2008 no se habían liberado a los campesinos presos a los que se les prefabricaron delitos graves, los cuales no alcanzan el beneficio de la libertad bajo caución, entonces el Movimiento Antorchista, tenía el derecho de reinstalar el plantón. Pero esa expresión de buena voluntad -el levantamiento del plantón- no sirvió para que se hiciera un esfuerzo por parte de gobernación federal y de los órganos judiciales de la Federación para actuar con apego a la ley, y con sentido de justicia. En lugar de liberación, el gobierno de Querétaro con la obsecuencia -tal vez con el mismo patrocinio- de Gobernación federal. Días antes del plazo señalado, fue detenida la licenciada Yesenia Valdez, abogada de la comunidad agraviada, acusada y procesada por los mismos delitos de sus defendidos. Las movilizaciones, por tanto, se han reanudado y, los corifeos pagados del gobierno queretano y de Gobernación federal empiezan ya a vociferar de nuevo. El fascismo quiere desterrar de Querétaro a los antorchistas. Pero la respuesta del Movimiento en esta ocasión será de mayor tamaño, cuantitativa y cualitativamente.
* Colaboraciones anteriores