Es tan grande la inquina de la delegada de Sedesol en Colima en contra del Movimiento Antorchista, que no para en mentir y tratar así de mal informar y manipular a la ciudadanía del estado.
En declaraciones hechas el miércoles pasado, Esmeralda Cárdenas acusó en general a la agrupación que yo dirijo, y en particular a mi persona. Sin embargo, como cualquier persona que tenga “dos dedos de frente”, no son las palabras, las afirmaciones fáciles y sin respaldo en los hechos las que van a demostrar la verdad. No es la verdad mediática, por muy tronante y amarillista que aparezca. Son los hechos objetivos los que demuestran la veracidad de lo que dice. La delegada quiere ocultar el sol con un dedo.
Ya desde la Grecia clásica, el más grande de los pensadores de la antigüedad, Aristóteles, al hablar de la verdad, decía que ésta se basa en la concordancia entre lo que se dice o piensa y la que existe objetivamente, lo que ocurre en los hechos de la realidad, que existe fuera de nuestra mente. Por tanto, según este filósofo –al igual que otros que tenían una concepción científica del mundo-, la verdad se demuestra con hechos concretos, (y hasta las simples hipótesis también tienen que tener fundamento en la realidad, para que después puedan ser demostradas), y no con simples afirmaciones, y menos cuando se hacen sin ninguna prueba real. Me extiendo un poco en esto amigo lector, porque en la política de “huarache” que prevalece en Colima y otras partes del país, muchos funcionarios utilizan las mentiras disfrazadas de “verdades” para tratar de engañar a incautos y, así, justificar sus maniobras y sus mentiras para no resolver las peticiones de los más necesitados. Negativas, maniobras y mentiras van de la mano en las políticas de los funcionarios insensibles.
Dice Esmeralda Cárdenas que no es cierto que la “Sedesol haya perdido 900 expedientes”. A este respecto, es necesario señalar que fue Arturo Viera, uno de sus directores de área, el que nos informó que “la Sedesol perdió los expedientes” de esto hay constancia, pues varios colonos lo escucharon y no faltó que alguno de ellos lo grabara en su celular (se puede mostrar al medio que lo solicite). Pero si no se extraviaron los expedientes, entonces ¿Por qué el señor Viera así lo informó a los colonos? No hay duda en esto, Viera así lo dijo textualmente para justificar su negativa a entregar los expedientes, pues, él al igual que su jefa, la delegada, han tratado de impedir a toda costa que la Sedesol central resuelva las peticiones de los colonos y campesinos de Colima.
Y es un hecho incontrovertible que la delegada sabe del acuerdo que se tomó en las oficinas centrales de Sedesol en México con la dirigencia nacional de Antorcha, y sabe también que este acuerdo se hizo para atender las peticiones de decenas de miles de familias pobres de varios estados de la República para que se entreguen paquetes de materiales, paquetes que servirán para mejorar las viviendas de esas familias.
Este acuerdo se realizó gracias a las movilizaciones que hizo el Movimiento Antorchista de los estados del centro del país; movilizaciones, algunas de las cuales tuvieron asistencia de más de 30 mil personas.
Pero la delegada en Colima no ha querido que a los antorchistas les lleguen estos apoyos, y maniobró al ordenarle a Viera decir que los documentos “se extraviaron”. La pregunta es simple ¿Por qué no entregó la documentación cuando sabía que en México se requería para dar paso a la aplicación de los programas? ¿Por qué la delegada pone piedras en el camino y miente con tanto descaro si de lo que se trata es de facilitar la solución de los problemas, no de entorpecerla? ¿Por qué no dice la funcionaria federal que ella fue la que cambió la lista de las 66 familias, cuando hubo un acuerdo claro a este respecto para atender a esas familias en una primera etapa? Falso que Antorcha quiera sustituir a unas familias por otras.
Sedesol puede resolverle a quien quiera, pero debe respetar el acuerdo para atender a las 66 familias, pues son las que más lo necesitan.
Finalmente, en cuanto “el tono violento, prepotente y grosero” que me endilga la delegada Cárdenas, cuando he sido “atendido varias veces”, también aquí es necesario decir la verdad y no intentar manipular a la opinión pública. Yo le pregunto a la delegada ¿decirle a los funcionarios que maniobran para no entregar los expedientes es prepotencia, violencia y grosería? ¿En dónde está y en quién radica la prepotencia, la grosería y la “violencia”? ¿Es acaso en los colonos y sus dirigentes que exigen cumplimiento o es en los funcionarios que esconden expedientes, que maniobran y mienten descaradamente y deciden a quién le llegan los programas de combate a la pobreza? ¿Acaso no han sido prepotentes, “violentos” y “groseros” ellos, los de Sedesol, cuando no aplican los programas sociales para atacar la pobreza sino para cachar votos en las elecciones, siempre para llevar agua al molino del partido político al que pertenecen?
* Colaboraciones anteriores