Es de suyo conocido que en la historia de las distintas naciones del globo terráqueo, la de los partidos políticos y aún de las organizaciones sociales, que uno de los problemas más graves que sufre cualquier organismo social, es la falta de unidad, la falta de cohesión, de integración y de articulación en estos organismos, cualquiera que sea su nivel e importancia. La historia nos muestra cómo, imperios enteros, naciones que en un tiempo tenían unidad, armonía, etc., finalmente, se dividieron, se desmembraron, perdiendo su identidad y, en no pocas ocasiones, sucumbieron, dejando sólo despojos, en donde hubo esplendor, fortaleza, y grandes logros.
Ahora mismo, el presidente de la Republica, hace continuamente llamados a la “unidad Nacional” en la lucha contra el crimen organizado, contra el narcotráfico, etc. “Unidad”, que por cierto, no se logra en el país, pues, el presidente Calderón no ha comprendido que esa “unidad” que pregona, pretende sólo atacar los efectos y no a las verdaderas causas que generan al crimen organizado y al narcotráfico, olvidándose que, si el poder del Estado se utilizare para acabar con la gran desigualdad social y la pobreza que son las dos causas fundamentales que han generado los flagelos del crimen organizado y del narcotráfico, se lograría la unidad nacional, sin duda alguna. Si el poder estatal se utilizare para ir a las causas, es decir aplicar políticas eficaces para lograr un reparto equitativo de la riqueza social, el presidente de México lograría, no lo dude nadie, inmediatamente el apoyo generalizado del pueblo; lograría la tan ansiada “unidad nacional”, pues, más del 90 % del pueblo de México sabe que ésa es la medicina que requiere el país enfermo. Pero sobre todo, se atacarían las verdaderas causas que provocan lo que algunos especialistas han dado en llamar la “descomposición del tejido social”.
En los grandes jalones del desarrollo histórico de México los partidos, los grandes líderes han sabido arrastrar tras de sí a la mayoría de habitantes, porque esos hombres, esos partidos han representado los intereses económicos, sociales e históricos de la población. Por ejemplo, en la época en que las clases sociales progresistas pugnaron por el verdadero progreso del país, después del triunfo de la Revolución Mexicana, estas clases sociales, con sus preclaros líderes, encabezaron a las grandes masas trabajadoras y lograron la unidad nacional en torno a un vigoroso proyecto de nación independiente. Lázaro Cárdenas fue el hombre que representó a las capas proletarias que lograron hacer avanzar a México con la expropiación petrolera, la industrialización del país, el impulso de la educación científica y popular, la participación determinante del Estado en la regulación de la economía, el apoyo a las grandes masas con programas sociales que atenuaban la desigualdad social, etc., etc. Por eso Lázaro Cárdenas (el grande), logró aglutinar en torno suyo, en torno a su partido, con mucho talento y con grandes resultados, a la inmensa mayoría de mexicanos. Por el contrario, el actual partido en el poder, no puede lograr atraer a las grandes masas trabajadoras, precisamente por que el pueblo no siente que la lucha contra el crimen organizado de en el blanco de la problemática que quiere ese pueblo mexicano se resuelva.
Ahora mismo, en Colima, el PRI se debate en una lucha interna en la cual las dos fuerzas principales de este partido en la entidad, quieren que sea designado un candidato a gobernador que pertenezca a sus filas. Pero, resulta que el pueblo de Colima no ha escuchado propuestas, no ha escuchado la exposición coherente de proyectos y alternativas para hacer que la población colimota supere los graves problemas que todavía la aquejan, los grandes rezagos que todavía (a contrapelo de los que sostienen que en el estado no hay pobreza, “Colima es otra cosa”, reza la propaganda), sostienen al estar la entidad a un nivel por encima de la media nacional, no tiene que atacar graves y grandes problemas. Lo que ha escuchado el pueblo son ataques y más ataques de ambos bandos. Escuché las palabras de un precandidato a gobernador decirle a un televidente que le dijo por teléfono al candidato que “si usted no queda como candidato, él -el televidente- mejor no votaré”, a lo cual el candidato le dijo: “le agradezco sus palabras”. Hago ésta reflexión: ese y los demás candidatos prefieren que la gente no vote si no quedan ellos ¿Dónde están los objetivos del partido? ¿Dónde está la ansiada unidad? Hasta un equipo de fútbol, por la experiencia, sabemos puede tener grandes estrellas y ser un mal equipo por tener una “feria de vanidades” y no tener “equipo” que anteponga los interese personales al conjunto. Lo que le daría “unidad” no sólo al PRI, sino a cualquier organización, sería el tener un verdadero compromiso con las causas, los grandes intereses del pueblo trabajador.
* Colaboraciones anteriores