MOVIMIENTO ANTORCHISTA


Las “siete plagas”, el futbol
y la verdadera  solución

Hector Enciso Carrillo
Dirigente del Movimiento Antorchista en Colima
Colima, Col. a 17 de agosto de 2009

Joaquín López Dóriga, conocido comentarista de noticias, hace unos días, con motivo del triunfo de la selección mexicana de futbol sobre la de los Estados Unidos, dijo en su noticiario que: “en medio de las siete plagas que azotan a nuestro país, éste triunfo es un verdadero bálsamo, un alivio a las calamidades que nos han venido azotando a los mexicanos”. El comentarista, evidentemente, hizo alusión al tema bíblico, sobre el castigo que hizo Dios al pueblo egipcio por tener cautivos a los israelíes a pesar de que Moisés y Aarón se acercaron al faraón para advertirle del castigo divino. El paralelismo que estableció el comentarista entre las palabras del Antiguo Testamento y la realidad mexicana, seguramente no pasará de ser una comparación llena de misticismo. Pero, lo que verdaderamente llamó la atención del comentario del periodista fue el reconocimiento expreso que hizo de lo que representa el gran negocio del futbol mexicano, no sólo como espectáculo, sino también como una forma poderosa de distracción del pueblo ante sus grandes y gravísimos problemas que hoy, tal vez más que nunca, lo aquejan con virulencia. El futbol -al igual que otros poderosos inventos de la clase del dinero-, mediatizan a las grandes masas trabajadoras del mundo, pues, no son sólo simples formas de “entretenimiento”, son formas muy eficaces para que el pueblo no reflexione, no entienda clara, profundamente en dónde se originan sus graves problemas y cuál es la solución a esos grandes flagelos.

Las “siete plagas” – menciono a las más importantes- son: la crisis económica que ha provocado una brutal achicamiento de la economía mexicana; el desempleo en la población que ésta caída ha incrementado exorbitantemente; el encarecimiento de los alimentos por el uso en grandes volúmenes de los cereales para producir  los famosos biocombustibles; la caída del precio y de las ventas al exterior del petróleo, y por tanto, de los ingresos del Estado mexicano, los cuales han representado los últimos años, casi el 40% de los mismos; el surgimiento de la pandemia de la influenza AH1N1, y el torpe manejo para la economía nacional de las medidas sanitarias por parte del gobierno federal, lo que afectó sobre todo a la industria turística nacional; la caída de la entrada de remesas de los trabajadores migrantes, como producto de la crisis en Estados Unidos, y que ahora golpea a millones de familias pobres que, al no recibir esos recursos, se han empobrecido aún más de lo que ya estaban; la sequía más fuerte en los últimos 60 años, que, según los expertos está arruinando la agricultura y la ganadería del país, afectando a los campesinos más pobres, y lo cual, encarecerá aún más los alimentos, etc.

Sin embargo, es necesario señalar que las “siete plagas” no son de origen divino. Por el contrario, tienen causas económicas concretas y tienen, además, responsables concretos. Se ha señalado ampliamente: la crisis económica es el resultado de la insaciable voracidad de los capitalistas que, en su desmedido empeño por obtener altas ganancias, originaron el quiebre del sistema financiero en EE.U.U.; quiebra que contaminó a toda la economía del poderoso país y al mundo entero. Esos mismos tiburones del capital gringo son, por tanto, los verdaderos responsables del fracaso de la economía de libre mercado. Pero la crisis tiene raíces más profundas. Un sistema que genera bajos salarios, desempleo, miseria, insalubridad, delincuencia, etc., y, que no repara nunca en entender que el gran apetito de ganancias es lo que genera su gran desorden estructural, su anarquía de la producción, no puede atacar a fondo a las causas  de las crisis. Las crisis provocan desempleo, miseria, caída de las ventas de petróleo; a su vez, la miseria e insalubridad provocan la generación de enfermedades nuevas y difíciles de combatir.  Y que decir del cambio climático del planeta, que unos años provoca que en los océanos se originen huracanes y tormentas cada vez más destructivos que afectan inmensas regiones agrícolas y ganaderas, y otros años –como éste- provoca sequías aún más destructivas para la agricultura y la ganadería, lo cual nos lleva a la inquietante pregunta ¿Quiénes han generado el cambio climático y sus nefandas consecuencias? ¿No es acaso esa misma voracidad de los potentados la que está provocando el “efecto invernadero” y éste, a su vez, el cambio climático que amenaza con aniquilar a la misma especie humana? Ya suenan las trompetas que anuncian otra “plaga”. Ya se oyen las voces de los súper ricos decir que, para obtener los recursos que provenían del petróleo, ahora, se debe imponer el IVA (Impuesto al Valor Agregado) a medicinas y alimentos. Otro golpe duro a los mexicanos pobres. No podemos, por tanto, dejar de señalar a los verdaderos responsables de las “siete plagas”. Y el futbol no debe ser tierra que avientan los poderosos a nuestros ojos, para que no veamos las causas profundas y verdaderas de nuestros males. Es tiempo de entender que es la organización del pueblo la que puede resolver los grandes problemas del país.

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