Se ha convertido en un lugar común de los estudios sobre la realidad nacional y la mundial, la opinión de que las encuestas cuando se hacen de forma no tendenciosa, sesgada por intereses espurios y mercenarios, resultan ser un buen método para medir fenómenos económicos, sociales y políticos con un grado, si no exacto, sí cercano a la objetividad. Las encuestas sirven en ese sentido para medir como un termómetro social la popularidad de gobernantes, de partidos políticos, de aplicación de programas, o bien, las inconformidades, el rechazo hacia las políticas aplicadas por los gobiernos o el descrédito de los actores políticos y sociales. Aplicadas con verdadero interés por conocer la verdad, sirven a quien las promueve para conocer la realidad “subjetiva”, es decir “lo que piensa la población”; expresa la opinión, los deseos o rechazos generalizados de los ciudadanos consultados. En ese sentido, el estudio de la realidad “subjetiva” a través de las encuestas, se diferencia del estudio de la realidad “objetiva” -que no se hace mediante éstas- en que busca conocer lo que dicen o piensan los ciudadanos sobre lo que objetivamente les afecta o les interesa. Por ejemplo, para estudiar algo objetivo como el promedio de los salarios que ganan los mexicanos, no se necesitan las encuestas sino realizar operaciones aritméticas y estadísticas. En cambio, para saber lo que opinan en promedio, esos mismos ciudadanos mexicanos, respecto a sus ingresos económicos, se requiere la aplicación de ésta u otros métodos de consulta o sondeo. Por esta razón, enfilan indefectiblemente sus baterías, no propiamente en medir lo objetivo, sino lo “subjetivo”, es decir la opinión, lo que piensa la masa encuestada.
Es esta la diferencia de método entre el estudio de lo objetivo y lo subjetivo lo que permite que las encuestas se puedan convertir de un medio para conocer científicamente la realidad social, política o económica, en instrumentos de manipulación de los estudios, pues siempre es mucho más fácil tergiversar los datos de lo subjetivo, que los datos de lo que está establecido ya objetivamente. Por esta razón, sirven en muchas ocasiones para llevar “agua al molino” de los intereses poderosos, mucha veces ocultos e inconfesables de grupos que no tienen el objetivo de dar a conocer la realidad, sino maquillarla a su favor, o bien, para enlodar a los personas o grupos que les afectan en sus intereses. Roy Campos, director de la muy conocida empresa consultora Mitofsky sostuvo en un debate: “las encuestas son manipuladas con mayor frecuencia por los mismos personajes que las mandan realizar porque quienes contratan este servicio utilizan la información a su conveniencia” (La Jornada, 5 de noviembre de 2005). Vemos en épocas electorales que las empresas consultoras presentan encuestas en las que determinado candidato tiene una supuesta superioridad del 15, del 20 %, etc. sobre sus oponentes, lo cual es manejado a conveniencia. Alguien dijo alguna vez con cinismo, “las encuestas las gana quien las paga”.
En la semana que está por concluir el periódico digital, elbuenvecino.com., promovió una encuesta en la que se pide a los lectores dar su opinión (su voto) sobre Los Antorchistas (es decir, Movimiento Antorchista). El periódico dio tres opciones: a) es un grupo progresista que se preocupa por la gente pobre, b) no he leído nada sobre ellos y c) son un grupo que sangra a los pobres con cuotas y trafica con terrenos. Los resultados finales fueron completamente a favor de la primera opción 68 %, un 2 % por la segunda y un 30 % de la tercera. El antorchismo ganó claramente la encuesta, pero pudo constatar que ésta encuesta no estuvo exenta de manipulación para tratar de perjudicar la imagen de la organización social. Personalmente, mi estimado lector, pude observar dos claros ejemplos de cómo elbuenvecino.com controló la encuesta para impedir que el porcentaje con que ganamos subiera, y por tanto dejará con mayor contundencia en los resultados que estamos muy lejos de ser una organización de “vividores” y “traficantes de terrenos”. El primer ejemplo: en varias ocasiones (hay fotografías de esto), la suma total de las tres opciones de la encuesta, que debía ser del 100 %, sumaba más de ese 100 % (¿Descuido de los manipuladores?). El segundo ejemplo, lo constataron muchos seguidores, y ciudadanos que no están organizados, los cuales votaron pero, se dieron cuenta de que al llegar al 70% la votación a favor del Movimiento Antorchista, a pesar de la afluencia de votos en este sentido, ésta ya jamás pudo subir en porcentaje ¿Cuál es la intención de este manipuleo de los datos? Muy a pesar de las malas intenciones, quedó claro: el pueblo pobre de Colima y de México sabe que Antorcha es una organización limpia que trabaja con tesón y lealtad por los más necesitados del país.
* Colaboraciones anteriores