MOVIMIENTO ANTORCHISTA


Las lecciones del
sindicalismo “independiente”

Hector Enciso Carrillo
Dirigente del Movimiento Antorchista en Colima
Colima, Col., a 28 de octubre de 2009

Ahora que Felipe Calderón ha decretado la desaparición de la Compañía de Luz y Fuerza del Centro (LFC) tuvo que asestar, previamente, un golpe demoledor en contra el Sindicato Mexicano de Electricistas (SME); sometió al sindicato electricista a una embestida a través de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS), dependencia que, aprovechándose de los errores de los dirigentes del sindicato, descalificó legalmente a la directiva de éste, negando la llamada “toma de nota” (la “toma de nota” es  un mecanismo legal impuesto desde hace varias décadas por el Estado mexicano, con el cual decide quien puede, o no, tener capacidad legal para negociar los contratos colectivos de trabajo, y cual sindicato o directiva sindical tiene existencia jurídica real).

            Lo cierto es que el SME (encabezado por Martín Esparza que pertenece a la corriente afín al petista y perredista Andrés Manuel López Obrador) no pudo impedir que el sindicato saliera ileso de la campaña periodística instrumentada con la complicidad de la STPS, que “detectó graves irregularidades en la elección reciente de la directiva del SME” (supuestamente, alteración del padrón de afiliados, duplicidad de actas de escrutinio, acarreo de votantes, etc.). El gobierno de Felipe Calderón, como era de esperarse, para justificar el “decreto de extinción” ha continuado esta feroz campaña de desprestigio en los medios de comunicación, en contra de la empresa liquidada, calificándola como una inmensa “aspiradora” de recursos públicos que absorbía anualmente 42 mil millones de pesos “salidos de los impuestos de todos los mexicanos”. La campaña de desprestigio se ha focalizado en el sindicato y en los trabajadores electricistas, a los que medios de comunicación, sin escatimar epítetos y descalificativos, han señalado como “vividores”, “chupadores del presupuesto público”, “zánganos”, y otras lindezas. En esta campaña el gobierno federal vuelve  a gastarse centenares de millones de pesos, mostrando una vez más, sus rasgos fascistas al instrumentar la manipulación mediática.

            El gobierno de Calderón, sin ningún escrúpulo, le echa la culpa a los trabajadores electricistas de la situación tan crítica de LFC, pero no dice nada de los directivos de  la empresa; no dice nada sobre las causas del porqué ésta compañía se volvió ineficiente y generadora de altísimas pérdidas, pérdidas que, según toda la información no rebatida por el sindicato, fueron siempre subsanadas con la entrega puntual de un oneroso subsidio. Calderón opta por una fuerte campaña de manipulación informativa en contra de los trabajadores, pero nada dice de la responsabilidad de los administradores de LFC, y, nada dice de la corrupción y la relación mafiosa entre el gobierno y la administración LFC; tampoco dice nada del porqué nunca auditó, ni supervisó a tiempo para detectar en donde se originaba la ineficiencia productiva y las pérdidas, y, mucho menos, señaló las medidas correctivas para que la empresa pudiese salir de su descomposición. Por el contrario, el gobierno federal siempre toleró esos gigantescos gastos que hicieron de LFC un “hoyo negro” para las finanzas públicas ¿Acaso el negocio de la ineficiencia era compartido por los administradores de LFC con los altos jerarcas del Estado mexicano?  

            Sin embargo, sin los trabajadores electricistas en su actual lucha, con meridiana claridad, largas décadas de “lucha” sindicalista “independiente” han hecho de los sindicatos “independientes” agrupaciones inservibles para la verdadera defensa de los trabajadores. El gobierno sabedor de que este sindicalismo padece esencialmente los mismos vicios y las mismas graves deformaciones del sindicalismo “charro”, ha calculado bien su estrategia para desaparecer a LFC, pues, los obreros “educados” en el “independentismo de izquierda”, al no tener una auténtica formación de lucha combativa y clasista, para enfrentar con convicción profunda y con decisión y aplomo graníticos, las agresiones de empresarios y de gobiernos -como el que actualmente tenemos-, ahora se encuentra ante un reto muy difícil, y no puede descartarse que los obreros acepten, finalmente, la liquidación de cada uno. Y  es que el sindicalismo  “independiente” nunca ha formado a destacamentos de la clase obrera mexicana dispuestos a dar la lucha por cambiar al injusto modelo económico actual, responsable de los atropellos en contra de la clase obrera mexicana y del injusto reparto de la riqueza que agobia a todos los pobres del país; su lucha, en el mejor de los casos, se ha circunscrito a tratar de obtener “mejores salarios” y mejores “prestaciones económicas”. Por eso, ahora el SME es víctima de su propia descomposición ideológica y política, pues, ahora que el gobierno les propina un duro golpe, la verdad se asoma cruda,  elocuente: la indefensión de los obreros mexicanos tiene como causa principal la falta de educación clasista y combativa. Los obreros mexicanos deben formar sindicatos que no sólo luchen por demandas de corte económico, sino la lucha para cambiar al injusto sistema.  

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