Este 25 de diciembre de nueva cuenta la delegada de la Sedesol de Colima, Esmeralda Cárdenas volvió a tratar de desprestigiar con burdas y tramposas declaraciones al Movimiento Antorchista de Colima. Lo nuevo en esta ocasión es que la funcionaría federal ahora atribuye hechos graves a la agrupación de colonos y campesinos pobres: dice Cárdenas en sus recientes declaraciones que un “hombre de la organización se brincó y abrió la puerta de las instalaciones de Sedesol permitiendo que ingresarán los manifestantes de esa agrupación…es lamentable que el dirigente Héctor Enciso y algunos de sus integrantes, ya que ingresaron de manera ilegal y violenta a las instalaciones de la delegación, dado que no son días laborales por periodo vacacional”. Hasta aquí la declaración de la delegada de Sedesol, la cual poco falta para que diga que el poco más de cien manifestantes eran una horda de bárbaros, que invadieron un recinto sagrado y todo lo destruyeron a su paso, porque son “violentos”, etc., etc.
Sin embargo, con una mezcla de estupor y de indignación me veo una vez más obligado a desmentir a la señora Cárdenas, la cual, al parecer, está acostumbrada a la falsedad, a la patraña fácil, con tal de desvirtuar la realidad, acomodándola para justificar sus atropellos hacia la gente del pueblo trabajador, pero realmente ¿Qué ocurrió el 23 de diciembre en las instalaciones de la Sedesol?
Ha sido imposible después de varias marchas, mítines o simples comisiones de colonos, el ser atendidos como tanto presume la delegada. Los colonos y campesinos no sólo no son atendidos por la delegada, sino que, cada vez que alguna comisión se presenta en sus oficinas recibe una serie de improperios y amenazas de los guardias que están en la entrada de las oficinas y también recibe siempre la actitud intimidante de dos empleadas, las cuales utilizan dos cámaras de fotografía y para filmar, para enfocar casi directamente en la nariz de los colonos las cámaras, como diciendo a la claras “te estoy fichando”. Y si de prepotencia y grosería se trata, ahí está la secretaria particular de la delegada de nombre Yarely, la cual, sin ningún rubor, sin mayor preámbulo le dijo el día 22 de diciembre a la comisión que buscaba una entrevista con la delegada: “Ya estamos cansados de ustedes así que ¡feliz navidad!” y de forma por demás desdeñosa le dio la espalda a la comisión de colonos y se retiró del lugar.
El 23 de diciembre un grupo de más de cien colonos organizados en Antorcha se presentó en las instalaciones de la Sedesol para solicitar entrevistarse con la delegada. El propósito de entrevistarse con ella ha sido en todo momento el de que los empleados de Sedesol cumplan con los acuerdos tomados en México, en las oficinas centrales de la dependencia federal. Ese día, por ser día laborable (que se investigue esto, pues el calendario laboral no es un capricho de los delegados, se establece entre la dependencia y el sindicato de la misma) las puertas de la Sedesol estaban –como cualquier otra ocasión normal- abiertas de par en par. El guardia de turno, al ver que un grupo de colonos se acercaba, procedió a cerrar las puertas sin ninguna razón legal, ni de ninguna especie. Simples órdenes de los funcionarios. Los colonos y sus dirigentes intentamos hacernos escuchar, pero nunca recibimos respuesta; pasados 30 minutos, un empleado abrió las puertas, lo cual fue interpretado por los colonos como clara señal de que ya podían ser recibidos. Los colonos ingresaron sin que nadie obstaculizara dicho ingreso. Nunca hubo “violencia”, simplemente hubo respeto e insistencia en ser atendidos para solucionar los problemas. Pero la prepotencia se hizo presente cuando el guardia amenazó a todos los colonos y campesinos: “van a ser desalojados por la fuerza” iracundo dijo esto con el rostro desencajado. Pocos minutos después llegó un piquete de policías estatales, que, en honor a la verdad, se portaron respetuosos y cautos, pues sintieron que habían sido engañados por el personal de Sedesol, pues ellos pudieron constatar que nadie habría podido ingresar a las instalaciones sino hubieran abierto la puerta los mismos empleados; también pudieron constatar los policías que era día laborable y que además al ser oficina pública no había ningún delito que perseguir, pues todo el personal trabajaba en esos momentos, no había razón para decir lo contrario. La pregunta que surge inevitablemente de todo esto bodrio instrumentado por la funcionaria federal es ¿Por qué tanta maniobra de la señora Cárdenas y su personal? ¿Por qué el personal de Sedesol es tan irrespetuoso y agresivo con los humildes colonos y campesinos? ¿Por qué impelían ese día algunos empleados de Sedesol a utilizar la violencia en contra de señoras de la tercera edad, niños y personas adultas al piquete de policía? La respuesta es clara: con patrañas y maniobras y hasta con violencia, Cárdenas quiere impedir que se resuelvan las demandas a los antorchistas nada más por que los colonos son eso, son antorchistas.
* Colaboraciones anteriores