MOVIMIENTO ANTORCHISTA


¿Caerá pronto el monstruo?
Héctor Enciso Carrillo
Dirigente Antorchistas en Puerto Libertad, Pitiquito, Sonora
10 de agosto de 2011

Lo primero que debo reconocer es que este tema es, por su propia naturaleza –que involucra lo económico, lo político y social-, difícil y mi opinión siempre modesta, tratará de  aportar su “grano de arena” para ayudar a elucidar algo que nos preocupa a muchos seres humanos, quienes al tratar de ver hacia el futuro de la humanidad, no perdemos la esperanza de que la sociedad -en su desarrollo siempre ascendente-, de un vuelco que permita suprimir muchos de los males que padecemos; males derivados de la injusta distribución de la riqueza. La duda volvió, como es ya conocido a la palestra mediática, ahora que, se ven los fuertes problemas por los que atraviesa la economía norteamericana, la más poderosa del planeta, problemas por la fuerte polémica dada en el Congreso de Los EE UU, en torno al “techo de endeudamiento” que se aprobó recientemente por el poder legislativo de Los EE UU.

¿Es el inicio de la caída del poderío norteamericano, ahora que se muestra como nunca, fuertemente endeudada? ¿El dólar, después de su reinado que comenzó en 1944 en Bretton Woods, sucumbirá como moneda internacional, en la cual se han respaldado las últimas décadas todas las naciones del orbe? ¿Se derrumbará el poderío militar del coloso capitalista, dadas sus fuertes problemas económico-financieros?

Es cierto, -como sostienen los que se inclinan a pensar que el fin del dominio imperial de de los EE UU en el planeta está cerca-, ahora que esta nación  ya no controla, como hasta hace algunos años, el 50%  de la producción industrial del mundo. También es cierto que en los últimos años. Otras monedas como el Euro y el Yuan han adquirido mayor importancia en el desenvolvimiento del comercio, de la acumulación de reservas monetarias y sirven ahora para incrementar las inversiones y los empréstitos de algunas naciones. Además, es necesario reconocer que el Gigante del Norte ha perdido muchos empleos en los últimos años, a tal grado que ahora el desempleo en esa nación ronda ya al 10% de la población económicamente activa; muy cierto que el endeudamiento de Los EE UU se debe a que se ha convertido en el país más consumista del mundo y que consume mucho  más de lo que produce su planta industrial, lo cual es producto de una creciente desindustrialización de ese poderoso país, lo que ha provocado a sus vez que ahora tenga un mayor numero de pobres que hace 10 años (incluso,  ahora hay bolsones de miseria, en regiones en donde antes la economía era floreciente). Otro de los argumentos  de los que ven cercana la caída de los EE UU como potencia hegemónica del planeta, es la creciente caída de la capacidad productiva de los trabajadores gringos, EE UU ya no es esa locomotora industrial que inundaba mercados con sus productos.

En lo personal me inclino por la posición de aquellos analistas que sostienen que la gran potencia mundial, aun con sus graves problemas, seguirá llevando el roll principal en la economía del Globo Terráqueo por un buen tiempo, debido en lo fundamental a tres factores  que, conjugados, le permitirán seguir funcionando como jerarca de todo el sistema económico dominante: en primer lugar el roll que juega en estos momentos la Potencia del Norte en el desenvolvimiento de todo el sistema capitalista mundial, en segundo lugar a su inmenso poderío militar y en tercer lugar a que no hay en estos momentos una pugna imperial que ponga en entredicho la estabilidad mundial y provoque un resquebrajamiento del orden establecido desde el término de la II Guerra Mundial.

Según el Fondo Monetario Internacional (FMI), Los EE UU de Norteamérica tienen un PIB que constituye el 24% del Producto Mundial Bruto y tiene el segundo lugar a nivel mundial en el Índice de Competitividad Global  y, pesar de que el 67. 8 % de de su PIB lo constituye el sector servicios, sigue siendo una potencia industrial  de gran magnitud, sigue siendo el tercer productor mundial de petróleo del mundo y al mismo tiempo el mayor importador de este producto a nivel global; también es el primer productor mundial de energía eléctrica,  de energía nuclear, gas natural licuado, azufre, fosfatos y sal; en la agricultura es el primer productor mundial de maíz y soya. Sigue siendo el mayor consumidor de energía del planeta (petróleo, gas natural, energía nuclear, etc.). En educación, según la ONU, ocupa el lugar 12º con un 99% de población alfabetizada, es el segundo país con más instituciones de nivel superior en el Globo, pero tiene el mayor número de estudiantes de ese nivel en el mundo, sumando más de 14 millones, es decir el 4.75% de la población total del país, y sigue siendo el líder en investigación científica a nivel de todo el Orbe.  Según el Banco Mundial, Los  EE UU tienen la máxima productividad de mano de obra y, en 2008 desplazó a Noruega en el primer puesto en productividad por hora. Y sigue siendo, por mucho el que tiene mayor inversión foránea en el mundo.  

A los EE UU no lo podemos ver como una nación más en el concierto internacional; este país es el corazón de todo el sistema económico, social y político y su caída no puede venir fácilmente a no ser que haya una debacle a nivel planetario del sistema actual operante en la mayoría de naciones. A la caída del socialismo en Europa del Este, el Capitalismo mundial pudo, por primera vez -en su ya larga historia- hacer realidad los pronósticos del gran economista y pensador revolucionario, Karl Marx, que sostuvo en su celebre Manifiesto del Partido Comunista que el Sistema Capitalista, para desarrollarse, necesita anidar en todas partes, necesita desbaratar toda barrera para penetrar en todas las naciones, necesita desbaratar las bases nacionales de todas las industrias. Y, en efecto, así ha ocurrido durante siglos, pero con el surgimiento de un gran bloque socialista desde principios del Siglo XX, se frenó esa tendencia vital del sistema. Con la caída de la URSS y el socialismo de corte soviético en Este europeo y el surgimiento del Socialismo de Mercado en el país más poblado de la Tierra, China, el Capital se lanzó a la conquista de las otrora tierras prohibidas. Se dio, por tanto, no sólo en Los EE UU, sino en todas las potencias capitalistas, una “deslocalización” de los capitales; el capital necesita anidar ahí donde pueda apropiarse del valor producido por la clase obrera, sobre todo donde se le garantice esto en mayores cantidades. Y esa oportunidad se la dieron los países “emergentes” del capitalismo como China, los de Europa del Este y la misma Rusia.

Pero la “deslocalización” del capital ha tenido su precio; en los EE UU, por ejemplo, la gran producción automovilística de zonas como la de Detroit, fue trasladada casi entera a otros países (China principalmente), porque en esos países las tasas de extracción de ganancias es mucho mayor que en dentro de las fronteras nacionales de Los EE UU ¿Acaso le puede importar a los grandes magnates de la industria automotriz gringa y europea que se pierda la producción industrial dentro de los limites de la nación a la que pertenecen, si en otras partes del mundo, sus capitales obtendrán, ya echado a andar el proceso de producción, muchas más ganancias? En Detroit, ahora hay ruinas de lo que fue una floreciente industria. A la clase capitalista norteamericana por supuesto que no le preocupa si crece el desempleo en su propio país mientras sus ganancias se eleven en otras partes del mundo.

Esa desindustrialización relativa de Los EE UU la ha querido compensar la clase dominante de ese país creando empleos en el sector terciario, es decir en los llamados servicios. Así, podemos ver que las dos terceras partes de los empleos en Los EE UU están en el sector terciario de la economía. Entonces hay caída de la producción industrial porque los capitales emigraron, lo cual no significa que las ganancias se queden en las naciones que reciben las inversiones, al contrario, las ganancias regresan multiplicadas a las arcas de los potentados que residen en sus países. Esto explica el porqué hay una  cierta “simbiosis” económica entre el capitalismo norteamericano y el Socialismo de  Mercado de China. A los chinos no les conviene que caiga el patrón dólar, ni que caiga la economía gringa (por lo menos en estos momentos), pues es tan grande la interdependencia de sus economías que la caída de Los EE UU y el patrón dólar los arrastraría en la caída como cuando se hunde un barco  que arrastra al fondo a los tripulantes aunque estos ya saltaron al agua. El roll de Los EE UU en la economía mundial es de tal magnitud, que podemos decir  que toda esa nueva “segmentación” de las inversiones a nivel planetario, en lo fundamental, están siendo dirigidas por los organismos de la cúpula imperialista yanqui, a través del FMI, el BM, la Reserva Federal del Tesoro Norteamericano. A diferencia del dominio de otras potencias en el pasado, Los EE UU no buscan beneficiar sólo a su clase poderosa, conquistando territorios, buscando “la mejor tajada del pastel” del mundo, No, lo que busca el imperialismo yanqui, es un control total del mundo, en lo económico, lo  político y  lo militar. Busca preservar al sistema para  que su clase dominante siga siendo por el mayor  tiempo posible la clase hegemónica a escala mundial.

No fue nada casual que fracasaran los pronósticos de algunos analistas cuando sobrevino la crisis del 2008-2010, los cuales indicaban que, ante la crisis provocada por la especulación en Los EE UU, muchos inversionistas se refugiarían en el euro, pero no fue así, pues se refugiaron, por paradójico que parezca, en el dólar. Tampoco es casual que China tenga 2.7 billones de sus reservas monetarias en dólares, de las cuales 1.2 billones están en Bonos del Tesoro norteamericano, también en dólares. ¿Le conviene a China que caiga el dólar? ¿Por qué los países europeos no reniegan del dólar tampoco? ¿Por qué siguen refugiándose sus poderosos magnates en esa moneda en momentos críticos? Lo más que hacen los gobiernos como el chino es; “exigirle” al gobierno gringo que “sea más responsable” con el manejo de su deuda y que instrumente “políticas que reduzcan el déficit presupuestario, vía reducir gastos sociales y gastos militares”. No existe ninguna pugna por disputarle a Los EE UU la supremacía en el control de la economía del mundo; no existe tampoco un bloque asiático que quiera en estos momentos enfrentar al poderío militar al “gendarme del mundo”.   Los potentados del mundo saben con mucha precisión que una caída del dólar en estos momentos traería una debacle mundial. Sólo sería posible un cambio de patrón monetario -por ejemplo el patrón oro-, si fuese éste por un consenso; pero ¿Hay ese consenso, y sobre todo hay aceptación del “gendarme del mundo”? 

“El gendarme del mundo” no es una simple frase huera; Los EE UU tienen cerca de mil bases militares repartidas por todo el mundo; el gobierno norteamericano tiene el gasto militar de casi el 50% del gasto total mundial en ese rubro; tiene erizado el planeta de bombas nucleares. Ese poderío es el que mantiene esa hegemonía y mantiene “por la buenas” al patrón dólar. En las últimas guerras del Imperio yanqui (Afganistán e Irak), éste no ha actuado sólo; ha llevado el respaldo de las potencias imperiales de menos escala (Inglaterra, Francia, Alemania, etc.)

El capitalismo mundial, como señaló el genio alemán, Marx, está desplegando, como todo sistema todo “lo que puede dar de sí”, y como todo ente del universo, su desarrollo lo acerca a su fin; en estos momentos, el capital  ha sabido sortear sus crisis, se ha seguido desarrollando, pero no ha podido   eliminar -por que le son inherentes- sus contradicciones internas, las cuales lo llevaran a su muerte. La anarquía de la producción, la falta de planificación en la economía, la creciente polarización social, el desamparo en que deja a la mayoría de la humanidad, el despilfarro de los recursos no renovables del Globo Terráqueo , la polución y degradación de la naturaleza, etc. , éstas son las causas que determinarán la caída de un viejo régimen. Todo el Orbe es ahora victima de esa política del imperio y sus acólitos; política que empobrece cada vez más a la mayoría de la humanidad, que hace crecer el desempleo en números escalofriantes, la perdida del poder, por la rebaja de los salarios en términos reales, la caída de los niveles de vida de las clases medias, la delincuencia desatada en muchos países, la represión brutal de los pueblos, etc. Por tanto, aunque el imperio es muy poderoso todavía, llegará el momento de su caída. Pero, para que esto ocurra,  hace falta recordar que:  para que exista un cambio profundo, no solo basta que la clase dominante sea ya incapaz de seguir gobernando, sino que, las clases dominadas estén preparadas y decididas a efectuar ese cambio profundo.

 

 

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