Haciendo una recapitulación del conflicto
que enfrentamos los antorchistas en el estado de Querétaro,
conviene tener en mente que la astringencia de soluciones a
demandas muy elementales de humildes colonas, campesinos y estudiantes
de esa entidad, no data a partir del actual gobernador de la
entidad, Francisco Garrido Patrón, que lleva en su cargo
tres años y medio, sino desde el sexenio anterior en
que gobernó el también político de filiación
panista, Ignacio Loyola Vera, quien siempre mantuvo una política
de puertas cerradas ante los peticionarios antorchistas; por
tanto, la sequía de soluciones dura ya ¡ nueve
años y medio! Surge aquí la primera pregunta:
¿cómo se explica que a pesar del prolongado bloqueo
administrativo los grupos antorchistas se mantengan en lo esencial
acuerpados y en pie de lucha? Por la simple y sencilla rezón
de que sus peticiones de agua potable, drenaje, electricidad,
etc. no son artificiales, es decir, inventadas, sino que se
trata de necesidades muy reales y, por ende, muy sentidas, de
tal manera que la demora de una solución favorable a
su problema, lejos de desanimar a los grupos (que es el propósito
del gobierno), muy por el contrario, los ha radicalizado y vuelto
más combativos, o sea, se ha producido el efecto opuesto
al deseado por Garrido Patrón. ¿Y qué ha
sucedido en aquellos casos -los menos, por cierto-, donde el
gobierno estatal sí ha resuelto alguna demanda, pero
al margen de los dirigentes antorchistas para “demostrar
la ineficiencia” de éstos? Pues que los grupos
beneficiados por esa vía, bien que se dan cuenta de la
maniobra divisionista y de todos modos quedan agradecidos con
nuestra organización.
Pero, además, pueblos y colonias con necesidades los
hay por todo Querétaro, de manera que, suponiendo y sin
conceder que Garrido Patrón solucionara todas las demandas
de todos los pueblos y colonias donde tenemos presencia los
antorchistas, se abrirían decenas y centenares de posibilidades
(como ya está ocurriendo de hecho); por tanto, la falta
de soluciones, en un caso, o las soluciones en otro caso, como
maniobras instrumentadas por el gobierno no lograrán
el aniquilamiento del movimiento antorchista en esa entidad;
se trataría de una labor tan necia como quererle poner
puertas al viento.
El segundo comentario es que, al mirar los políticos
reaccionarios que su estrategia de aniquilar a antorcha por
la vía antedicha no fructificó, endurecieron su
política: prohibieron y reprimieron manifestaciones,
golpearon lo mismo a niños que a mujeres y ancianos,
han encarcela a mas de un centenar de antorchistas y, para “cerrar
con broche de oro”, según ellos, le pegaron a la
cabeza misma del movimiento, metieron en prisión a la
Profesora Cristina Rosas Illescas, líder principal de
los antorchistas en la entidad y lo propio hicieron con el modesto
colono, Pánfilo Reséndiz. El próximo mes
de marzo cumplirán dos años en prisión.
¿Que pasó después? Que los antorchistas,
creciéndonos al injusto castigo, respondimos nombrando
a un nuevo dirigente estatal, o sea, le pusimos otra cabeza
al movimiento y, en estricto afán defensivo, con valentía
y hermanad a toda prueba, hemos mantenido nuestro plantón
frente al palacio de gobierno en Querétaro y realizado
decenas de actos de protesta por todo el país, incluida
la manifestación del 12 de junio pasado con 70 mil almas
en la cuidad de México.
Ciertamente, cual buenos representantes de la ultraderecha y
émulos de Hitler, la cúpula panista respondió
con el asesinato del compañerito Jorge Obispo y con amenazas
a los hijos de los principales dirigentes del antorchismo nacional.
¿Qué ha seguido después? Que los antorchistas,
no obstante los graves peligros que nos acechan, lejos de claudicar,
hoy nos sentimos más ofendidos que nunca y más
dispuestos que nunca a redoblar esfuerzos, no solo para liberar
a Cristina y a Pánfilo, sino para exigir soluciones a
las justas demandas de los colonos y campesinos de ese estado,
que es la razón primigenia que motivó y motiva
nuestra lucha. ¿Se habrán dado cuenta nuestros
enemigos gratuitos del PAN de que la posibilidad de amedrentarnos,
de echarnos a correr, de que nos callemos la boca y, peor aún,
de ponernos de rodillas, simplemente no existe y que nuestro
grito de protesta será cada vez más estentóreo,
cuanto más tiempo tarde el conflicto? Segunda reflexión.
Tercer comentario. En reiteradas ocasiones hemos puesto de relieve
los antorchistas no sólo la justeza de las peticiones
de nuestros compañeros queretanos, sino, además,
la pequeñez de sus demandas: electricidad, agua potable
y drenaje para seis colonias, crédito para financiar
400 lotes destinados a la vivienda, la apertura de algunos caminos
y construcción de algunos puentes en comunidades campesinas,
así como la edificación de un albergue estudiantil.
¡Una verdadera bagatela en comparación con lo solicitado
en otros estados del país, que no representa ni la diezmilésima
parte del presupuesto anual del gobierno de Querétaro!.
Esto nos confirma en la idea de que el problema con Garrido
Patrón no es de tipo legal, sino político. Y este
hecho craso, también, nos confirma en la idea de que
se nos reprime, como nunca antes, porque los antorchistas no
comulgamos con la doctrina política del PAN, divergencia
que no es un delito, sino un derecho legítimo consagrado
en la ley, pues a nadie se le puede obligar a militar en tal
o cual partido político.
Ante semejante agravio de que hemos sido víctimas los
antorchistas, pregunto ¿es inteligente, de parte no se
diga ya de Garrido Patrón, sino de la dirigencia nacional
del PAN y, en especial, del Lic. Felipe Calderón, apoyar
mediante acción u omisión la política represiva
del gobernador? ¿no se antoja pensar que en Querétaro
los fanáticos panistas están matando pulgas a
cañonazos? Tercera reflexión.
* Colaboraciones anteriores