Grandes movilizaciones de
chimalhuaquenses fueron necesarias para lograr que la Secretaría
de Desarrollo Social (SEDESOL) aceptara ingresar al Programa
Oportunidades a casi 20 mil familias de nuestro municipio. Esto
ocurrió del mes de Abril al mes de Julio del año
2004 cuando, ante la negativa reiterada de la entonces titular
de esa dependencia, Josefina Vázquez Mota (hoy flamante
coordinadora de campaña de Felipe Calderón), nos
vimos obligados a vencer los obstáculos a base de lucha
y más lucha, mediante marchas a la SEDESOL, a la Secretaría
de Gobernación, incluso al zócalo de la Ciudad
de México. Muchas horas hombre se gastaron los pobres,
las familias más modestas de Chimalhuacán, para
obtener un apoyo en becas para sus hijos, despensa alimenticia
y salud.
El problema, ahora, consiste en que la SEDESOL pretende utilizar
o de plano conculcar los derechos políticos de la población
beneficiada con el Oportunidades, exigiéndole a la gente
que vote por el PAN el próximo 2 de julio, o bien, que
se abstenga de votar, porque si lo “cachan” votando
por otro partido, fulminantemente, sin más trámite,
le quitarán el apoyo del mencionado programa.
Estos hechos nos arrojan varias lecciones. Primera: que no obstante
la evidente necesidad de la gente humilde en Chimalhuacán,
si el programa finalmente llegó al municipio no fue por
la buena iniciativa de los funcionarios panista de la SEDESOL,
sino gracias a nuestra unidad, a nuestra organización
y a nuestras luchas. Si de la buena voluntad de los panistas
hubiera dependido, seguramente Chimalhuacán se habría
quedado fuera del programa.
Segundo: recordemos todos que los programas del gobierno se
financian con el dinero del pueblo, que vía múltiples
impuestos, llegan a las arcas municipales, estatales y federales;
por lo consiguiente, el dinero que se gasta no sale de los bolsillos
de ningún funcionario y de ningún partido, es
dinero nuestro, del pueblo trabajador, que tiene el legítimo
derecho a que ese mismo dinero se le devuelva mediante obras
y servicios.
En tercer lugar, la actitud de los funcionarios panistas revela,
también, la gran desfachatez con la que se conducen esos
señores, pues a simple vista parece que sus programas
de gobierno son apolíticos, sin condicionamiento alguno
para la gente; se gastan, incluso, muchísimos millones
de pesos en la televisión, la radio y la prensa para
hacernos creer en estas bondades del “gobierno del cambio”;
sin embargo, la realidad nos indica que lo dicen de “dientes
para afuera”, porque en los hechos se comportan como si
fueran dueños de la conciencia y voluntad de la gente,
o sea, no nos permiten decidir con libertad nuestro voto ni
ejercer con libertar nuestros derechos políticos ¿es
ese un gobierno verdaderamente democrático?
Finalmente, felicito a la gente de Chimalhuacán que no
se ha dejado presionar ni intimidar con los argumentos infantiles
de la SEDESOL. Y digo infantiles, porque nadie que tenga un
mínimo de inteligencia se cree aquello de que se le puede
eliminar del programa si no vota por el PAN. Esto es absolutamente
falso y además ilegal. Recordemos que el voto es secreto,
es decir, es imposible que los funcionarios de la SEDESOL puedan
andar de metiches, como se dice coloquialmente, para ver por
qué partido o candidato votamos.
No está de más que recordemos todos, amigos de
Chimalhuacán, que nuestra verdadera fortaleza para defender
nuestro derecho a una vida mejor, reside en mantener e incrementar,
todos los días, nuestra unidad. Si así lo hacemos,
como lo está requiriendo el caso en mención, no
sólo conseguiremos que el Programa Oportunidades se mantenga
para las familias beneficiadas, sino que, incluso, lograremos
la aceptación de muchas más familias que hasta
ahora ha rechazado la SEDESOL. Con unidad, con organización,
con conciencia política y con lucha, el pueblo es invencible.
Llevamos seis años comprobando que esta no es una simple
frase, sino una realidad que se ve y que se siente.