Han transcurrido ya 40 días
del brutal asesinato del compañero Jorge Obispo Hernández.
Si cualquier crimen del orden común amerita, en automático,
que se le condene y se le repudie, en el caso de Jorge Obispo
nosotros, los antorchistas, nos sentimos infinitamente más
ofendidos porque, como lo hemos venido denunciando día
a día, dicho crimen tiene un claro móvil político
cuya gravedad reside, a diferencia de otros asesinatos, también
de naturaleza política que hemos padecido, en que éste
se cometió en el domicilio particular de la cabeza principal
del antorchismo, nuestro Secretario General, Aquiles Córdova
Morán. El hecho ocurre, además, precedido y asociado
a la feroz represión del gobernador panista de Querétaro,
Francisco Garrido Patrón, quien en los dos últimos
años se ha ensañado en contra de los antorchistas
de aquella entidad, no sólo pisoteando el derecho constitucional
de petición de humildes campesinos, colonos y estudiantes,
no sólo arremetiendo a macanazos contra el derecho constitucional
de libre manifestación, sino atentando en contra de un
derecho más esencial de los mexicanos, también
plasmado en la Constitución Política, que es el
derecho a la libre asociación (derecho que se torna más
importante e incluso vital entre la gente humilde, pues sin
una organización que los represente y defienda, no es
posible hacer efectivos los derechos de petición y de
manifestación de las ideas) y que Garrido Patrón
ha violado flagrantemente, al encarcelar a la Profesora Cristina
Rosas Illescas y al colono Pánfilo Reséndiz, intentando
con ello el aniquilamiento y erradicación definitiva
del antorchismo en ese estado.
40 días se han ido ya, sin que a la fecha la Secretaría
de Gobernación Federal nos haya concedido siquiera la
petición de entrevistarnos con el titular de esa dependencia,
no obstante que esa es, entre otras, su función y obligación
expresa como instancia encargada de la política interna
del país. Esta frialdad e indiferencia, se corresponde
con la actitud que recurrentemente han asumido no solo en gobernación
federal, sino también los funcionarios de “Los
Pinos”, a donde hemos acudido con todo respeto, solicitando
la intervención del propio Presidente de la República,
puesto que es un asunto que de sobra amerita su atención.
Así, como si no pasara nada en Querétaro, como
si se tratara de cualquier asunto sin importancia y, a veces,
adoptando un tono regañón y dándole el
lado a Garrido Patrón, así se nos ha respondido
y, por lo visto, así también se nos quiere seguir
tratando ahora, a pesar de que las cosas se han agravado en
grado sumo, con motivo del crimen de Jorge Obispo.
Ante este preocupante panorama, en el que sube ostensiblemente
la hostilidad en nuestra contra, de una parte y, de otra, en
el que los altos funcionarios del gobierno federal se comportan
con menosprecio, alentando con ello a nuestros gratuitos como
poderosos agresores ¿qué hacer? ¿Qué
alternativa se nos deja? A mi modo de ver, únicamente
tenemos dos opciones: o bien nos quedamos callados y resignamos
impotentes ante el asesinato de Jorge Obispo, o bien protestar
con toda energía poniendo en tensión todas nuestras
fuerzas.
La primera posibilidad la descartamos, porque en más
de una ocasión hemos ensayado, sobradamente, la vía
del diálogo ¡hasta con Garrido Patrón! Y
¿Cuál ha sido el resultado? De sobra la conocemos.
Por consiguiente y sin querer dármela ni de agudo ni
de inteligente, sino aplicando el más elemental sentido
común, el más natural sentido de sobrevivencia
que tenemos los seres humanos, no se nos deja otra opción
mas que desplegar, como nunca se ha hecho en el Movimiento Antorchista
(porque nunca se nos había obligado a ello) toda nuestra
capacidad NACIONAL de protesta y de denuncia por todo el tiempo
que sea necesario, hasta no alcanzar el justo castigo que merecen
los asesinos. En consecuencia, iniciaremos con movilizaciones
semanales hacia la Secretaría de Gobernación Federal,
que irán aumentando gradualmente en número, a
la vez que en TODOS los estados de la república se harán
actividades políticas de protesta en las capitales de
cada entidad.
Si, desplegaremos toda nuestra capacidad de defensa política
en el plano nacional, porque esa dimensión, también
nacional, le han dado nuestros agresores de la ultraderecha
al crimen de Jorge Obispo. Ciertamente, reconocemos que se trata
de la lucha del débil contra el poderoso en el terreno
económico, político y de la violencia; no obstante,
nos anima saber que en el terreno moral ellos son los débiles
y nosotros los fuertes, sencillamente porque la verdad y la
razón están de nuestra parte. Por lo tanto, que
no se nos minusvalore, puesto que la historia ha probado en
México y en el mundo entero, que cuando se lucha con
honestidad y con firmeza a prueba de lo que sea, las causas
de los aparentemente débiles están condenadas
a la victoria. Lo haremos en legítima defensa.