En muchas colonias y barrios de Chimalhuacán
y ante públicas de diversos tamaños, de 20 gentes,
de 100 y hasta de 500, se me ha ocurrido la puntada de premiar
con 5 mil pesos al primer ciudadano que se acuerde del nombre
y apellido del diputado federal perredista que ganó las
elecciones en el año 1997 en Chimalhuacán (si,
estimado lector, leyó usted bien, del diputado del PRD)
y que “fungió” como diputado en el H. Congreso
de la Unión del mes de septiembre 1997 a agosto del año
2000. Hasta la fecha, aunque parezca insólito, nadie
se ha ganado el premio, todo mundo se queda con la mente en
blanco.
Ahora bien, si nadie se acuerda siquiera del nombre de este
personaje ¿quién podría darnos razón
de las gestiones, de las obras y servicios que este individuo
realizó en pro del pueblo de nuestro municipio? Nadie,
tampoco, porque no hizo absolutamente nada. José Luís
García Cortés, que así se llama este ilustre
desconocido, resultó un verdadero fraude para los chimalhuaquenses;
dicho en otras palabras, se burló de la ingenuidad de
la mayoría que equivocadamente votó por él
en aquel mes de julio del año 1997.
La pregunta ahora es ¿y por qué, siendo un sujeto
anodino, insignificante para la vida social y política
de Chimalhuacán, resulta que de todos modos ganó
las elecciones? ¿Qué fue lo que pasó? La
respuesta a estas interrogantes es muy sencilla: simplemente,
lo que ocurrió fue que el señor García
Cortés, como decimos coloquialmente los mexicanos, “se
fue de mosca”, es decir, se trepó en la campaña
que en aquel año realizó el Ingeniero Cuauhtémoc
Cárdenas Solórzano por la jefatura de gobierno
en el Distrito Federal que, como sabemos, ganó arrasadoramente.
Lo que sucede es que mucha gente se dejó llevar por la
corriente de opinión a favor de Cárdenas y, cuando
le dieron la papeleta para votar el día de las elecciones,
más que tener en mente a García Cortés,
tenía en la cabeza a Cárdenas Solórzano.
Fuimos víctimas, pues, de lo que en aquella ocasión
se le llamó el “efecto Cárdenas”.
Lo sucedido aquella vez nos deja dos lecciones muy importantes:
primera, que si no queremos volver a equivocarnos y repetir
el mismo error, en esta elección de julio próximo
debemos razonar nuestro voto y apoyar, en mi modesta opinión,
al Ingeniero Omar Carreón, que no sólo tiene sobrada
experiencia política y el conocimiento preciso de la
problemática del municipio, sino ante todo, como ya quedó
demostrado, tiene el valor y la firme decisión de luchar,
con el apoyo del pueblo organizado, por más presupuesto
ante el gobernador del estado y ante la Presidencia de la República,
para que Chimalhuacán continué y acelere el progreso
que inició en el año 2000.
Segunda lección: el error de 1997 nos demuestra también,
que en la vergonzosa burla de José Luís García
Cortés tuvo que ver él, sí, como persona;
sin embargo, ¿por qué su partido, el PRD, le permitió
que holgazaneara durante tres largos años y nunca le
pidió cuentas ni le llamó la atención?
¿Qué hizo el propio Andrés Manuel López
Obrador, que aquel tiempo era el presidente del PRD a nivel
nacional para jalarle las orejas a García Cortés?
¡Nada! Lo cual indica que a los perredistas, como a la
mayoría de los políticos, sólo les interesa
el poder para mejorar en lo personal; son políticos “hueseros”
y “chambistas” a los que nada les importa, llegando
al cargo que pretenden, que el pueblo se quede chupándose
el dedo. Triste, pero cierto; así nos pasó con
nuestro diputado federal García Cortés, que nos
tomó el pelo como a viles chinos.
Termino. He visto que el candidato a diputado federal perredista,
Alberto López Rojas, aparece retratado junto a la imagen
de López Obrador. Cualquiera que sea mínimamente
malicioso y agudo se da cuenta de que, como López Rojas
no puede presentarle al electorado una lista contundente de
los méritos propios en defensa del pueblo de Chimalhuacán,
pues busca “colgarse” de su candidato presidencial
(igual que García Cortés lo hizo con Cuauhtemoc
Cárdenas), para así confundirnos y llevarnos a
cometer el mismo error del año 1997.
Pero los chimalhuaquenses no volveremos a meter el pie en el
mismo agujero. Como ya nos llevamos un chasco y como sólo
un niños de pecho no se da cuenta de la maniobra, de
la trampa que nos quiere tender el PRD, el próximo 2
de Julio iremos a los seguro: votaremos por quien sabemos que
proseguirá el Proyecto Nuevo Chimalhuacán: ¡Ese
hombre es, sin duda, nuestro candidato Omar Carréon!