El pasado 8 de agosto rindió
su tercer y ultimo informe de gobierno el Profesor Miguel Ángel
cacique Pérez, presidente municipal de Chimalhuacán.
En mi modesta opinión, considero que Migue Ángel
le cumplió a la ciudadanía sus compromisos de
campaña, no obstante que tuvo que enfrentarse a dos poderosos
obstáculos: de un lado, los fuertes y constantes problemas
de salud que lo aquejaron; de otro lado, la falta de apoyo financiero
suficiente por parte del gobierno del estado, que le quedó
a deber 220 millones de pesos al H. Ayuntamiento y que estaban
destinados a diversas acciones de gobierno.
Teniendo en cuenta que Chimalhuacán es un municipio muy
poblado (casi 800 mil habitantes) y que su rezago histórico
en obras y servicios era gigantesco hasta el año 2000
(30 años de abandono), juzgue el lector las siguientes
cifras en materia de infraestructura básica que hablan,
por sí solas, del desempeño del alcalde: se pavimentaron
y reencarpetaron 500 calles del municipio; se introdujeron 266.5
kilómetros de tubería de agua y drenaje; se hicieron
80 obras de electrificación; se construyeron 55 kilómetros
de guarniciones y banquetas. Para tener una idea de lo que este
esfuerzo significó y orientar al lector, diré
que, cuando un servidor ocupó la presidencia de Chimalhuacán,
pavimentamos 100 avenidas (trabajo que se notó, por que
el ayuntamiento en toda su historia había asfaltado apenas
200 calles); dicho mas francamente: Miguel Cacique pavimentó
en tres años más que todas las administraciones
municipales juntas, incluida la que me tocó presidir.
Lo hecho en agua, drenaje, banquetas y electrificaciones, superan
con el doble o el triple la obra realizada en el trienio pasado
y en seis veces lo que hacía las administraciones anteriores.
Para orgullo de Chimalhuacán, el DIF ha concretado acciones
que no existen en municipios que cuentan con un altísimo
presupuesto, por ejemplo, Ecatepec, Toluca o Nezahualcóyot.
Tal es el caso del Centro de Rehabilitaron a Discapacitados
que atendió a 45 mil pacientes en solo medio año;
de igual modo, la apertura de tres extensiones del DIF con un
costo de 16 millones de pesos y que acercó a la población
los servicios de guardería, odontología, medicina
general, psicología y manualidades. Asimismo, la apertura
de la clínica oftalmológica, que realizó
operaciones de pterigión, cataratas y estrabismo a un
precio simbólico de $ 400.°°. Vale destacar que
se asignaron poco más de 20 millones de pesos en aparatos
auditivos, prótesis sillas de ruedas, operaciones a niños
con labio leporino, paladar hendido y tratamiento por quemaduras
severas. ¡Todo un trabajo solidario y humanista a favor
de los que menos tienen!
En materia educativa, se inauguró en el trienio el edificio
y terreno propios del Tecnológico de Estudios Superiores,
con un costo de 50 millones de pesos; se construyeron 30 laboratorios
de computó, más de 60 aulas y varios kilómetros
de bardas perimetrales. Mención especial merecen los
1256 chimalhuaquenses alfabetizados que salieron de la ignorancia
gracias al programa cubano denominado ALFA- TV.
Y qué decir en el terreno cultural y deportivo. A pesar
de las limitaciones presupuestales del ayuntamiento y que ambos
rubros pudieran catalogarse como un lujo en un municipio lleno
de carencias, cabe destacar que se realizaron las tres ediciones
de la Feria Cultural y Artesanal que reunió a 576 mil
visitantes; que se construyó en piedra tallada el Arco
de la Identidad Chimalhuaquense donde se expresan las más
bellas tradiciones de la comunidad. En el ámbito deportivo,
brilló en toda su intensidad la escuela municipal de
atletismo que dirige el profesor José Jeremías
Pío, quien conquistó en el trienio ¡793
medallas de oro, plata y bronce en competencias estatales, nacionales
e internacionales!, logrando los atletas de Chimalhuacán
superar en el año 2006 a 18 estados de la república
y a instituciones de tanto prestigio como la UNAM y el IPN.
Ciertamente, Miguel Angel cumplió su palabra. Tal esfuerzo
lo honra a él y, ante todo, honra al Movimiento Antorchista
que lo impulsó y lo apoyó en su gestión.
Y como hoy, afortunadamente, ya nos estamos desintoxicando del
avasallamiento de las campañas electorales, hoy que retorna
la calma y volvemos a la cotidianidad, es importante que la
ciudadanía de Chimalhuacán reflexione y recuerde
que un hecho vale más que mil palabras. Y que mil hechos
-como los de Miguel Ángel- valen más que un millón
de palabras. Así y solo así, midiendo a las personas
y, en especial a los políticos, por sus hechos y no por
sus dichos, cuando vengan nuevas elecciones votaremos siempre
por los mejores.