Las recientes elecciones
de Consejos de Participación Ciudadana (COPACIs) y Delegados
en Chimalhuacán, celebradas el domingo pasado arrojaron
como resultado un triunfo generalizado y contundente para las
fuerzas que militamos en el Proyecto Nuevo Chimalhuacán
(PRI) y una estrepitosa derrota para los cabecillas del PRD,
quienes se sentían invencibles y muy echados para adelante
después de las votaciones de julio pasado, fecha en la
que “ganaron” la diputación federal.
En efecto, los resultados no pueden ser más elocuentes:
de 92 barrios y colonias que integran la geografía de
nuestro municipio, el PRI se alzó con la victoria en
87 comunidades, el PRD lo hizo tan sólo en cuatro y el
PAN en una. El PRD perdió, incluso, en las colonias donde
viven sus principales cabecillas: en Tequesquinahuac, Tierra
Santa y Xaltipac, donde tiene sus huestes el diputado federal
Alberto López Rojas; en Villa San Agustín donde
vive José de Jesús Buendía, tercer síndico
municipal; en el Barrio Fundidores, donde compitió Mario
Miguel López, excandidato a la presidencia municipal
y, en La Copalera, donde presume tener una amplia representación
el autoproclamado “regidor de los pobres”, Fernando
Bolaños.
Con esta apabullante victoria de los priístas, se confirma
nuestra hipótesis de que el pasado dos de julio no ganaron
los perredistas locales, sino que les favoreció el efecto
López Obrador; esto es, una vez más se demuestra
que cuando medimos fuerzas de tú a tú, priístas
y perredistas, sin influencias políticas externas ajenas
a nuestro municipio, queda claro que las fuerzas del nuevo Chimalhuacán
somos mucho, pero mucho muy superiores a los cabecillas perredistas.
Si dividimos 87 comunidades a favor del PRI contra cuatro del
PRD, esta operación nos arroja una proporción
de 22 a 1, o sea, el PRD se desinfló y mostró
su verdadero tamaño.
Cabe hacer notar que, una vez más, para no dejar ninguna
duda, se hizo evidente la alianza entre el PRD y “La Loba”.
Esto ocurrió en todo el municipio y, en particular, en
Villa San Agustín donde un hijo del expresidente municipal,
Carlos Cornejo Torres, títere y cómplice de Guadalupe
Buendía, contendió en representación de
los perredistas; lo mismo sucedió en el Barrio Alfareros,
donde Florentino Salas Díaz, presunto asesino del 18
de Agosto del año 2000, andaba subiendo y bajando a todo
vapor para hacer ganar a sus amigos perredistas. Y el hijo de
“La Loba”, Salomón Herrera Buendía,
fue visto en diferentes lugares apoyando al perredismo, no obstante
que es prófugo de la justicia porque tiene orden de aprehensión
en su contra. Ya lo dice el refrán: “dime con quien
andas y te diré quién eres”. Por eso, no
se trata de ninguna mentira, sino una absoluta verdad, cuando
manejamos la frase: Loba igual a PRD. ¿Estarán
de acuerdo con estas complicidades, con esta turbia mafia política
los simpatizantes de base, realmente de izquierda, de ese partido?
Aseguro que no. Lo que ocurre es que ese partido está
secuestrado en Chimalhuacán por “cabecillas”
que hablan a nombre de todo el PRD, pero que hacen sus enjuagues
“en lo oscurito”, aun sea con el mismo demonio,
con tal de saciar su hambre de poder.
Continuemos. Ya desocupados de esta elección municipal,
lo que sigue ahora es trabajar y luchar firmemente unidos, todos
los ciudadanos de buena fe, por el progreso de los chimalhuaquenses.
En este sentido, los días, meses y años por venir,
vamos a gestionar y luchar por continuar con la introducción
de servicios de agua, drenaje, pavimentos, electricidad, escuelas,
el Metro, la Ciudad Deportiva, apoyo a discapacitados, a madres
solteras y a los adultos mayores; insistiremos ante nuestro
gobernador y ante el gobierno federal, para que Chimalhuacán
tenga más seguridad pública y fuentes de empleo.
¡Adelante con el Nuevo Chimalhuacán! Y si los perros
ladran, es clara señal de que vamos cabalgando.