A fines de noviembre pasado
se festejó el XVI aniversario de la fundación
de la colonia Citlalmina y el año numero 21 del inicio
del trabajo antorchista en el municipio de Ixtapaluca. Como
todos los años el evento se caracterizó por ser
un acto con tres cualidades que se cumplieron a cabalidad. En
primer lugar, se trató de una celebración cultural,
en la cual todos los asistentes pudimos paladear diversos números
artísticos de excelente calidad, tales como cuadros de
baile, poesías, música y canto que atraparon la
atención y emocionaron a las 15 mil almas allí
reunidas. El elenco artístico fue cubierto por la Compañía
Nacional Cultural de nuestro movimiento y completado por la
intervención personal del M.C. Brasil Acosta Peña,
quien arrancó lágrimas y efusivos aplausos cuando
interpretó la pieza titulada “Citlalmina”,
de su propia inspiración, que narra la brutal e injusta
agresión de los granaderos que aquel 3 de noviembre de
1990 arrojó como saldo varios heridos de bala (entre
ellos niños, mujeres y ancianos), así como el
asesinato del compañero Gonzalo López Cid, hoy
héroe civil y merecedor de eterna memoria entre los antorchistas.
Como sabemos, no obstante los sufrimientos, la colonia Citlamina
triunfó y es hoy día un ejemplo de progreso y
de fraternidad antorchista.
En segundo lugar, se trató de un festejo esencialmente
político, que tuvo dos vertientes claramente definidas;
de una parte, escuchamos el discurso de la Licenciada Maricela
Serrano Hernández quien, de frente a sus liderados, presentó
una larga lista de resultados, de hechos contantes y sonantes,
fruto de la gestión y de la lucha abnegada de los antorchistas
durante este año: en el renglón educativo, la
construcción de decenas de obras, aulas, laboratorios,
canchas deportivas, bardas perimetrales, equipos de enciclomedia,
plazas cívicas y el reconocimiento oficial de dos nuevas
escuelas. En servicios públicos, no obstante el cerrado
bloqueo del ex presidente Armando Corona, prosperaron decenas
de gestiones como alumbrado publico, electrificaciones, desazolve
de drenajes, el motoconformado de calles, pipas de agua, lecherías,
el avance en los trámites de escrituración de
varias colonias y varios cientos de lotes para familias humildes.
De manera destacada, apareció la funcional y muy elegante
Unidad Deportiva del Cerro del Tejolote, que brinda ya un servicio
digno a otras comunidades vecinas (Melchor Ocampo, Wenceslao
Victoria Soto, Ricardo Calva, Escalerillas, etc.) y que comprende
una cancha de fútbol soccer empastada, con gradas y pista
de atletismo, canchas de frontón, canchas de básquetbol,
de voleibol y una magnifica cancha de fútbol rápido
con pasto sintético y vestidores.
Sin duda, aunque faltan aun detalles para concluirla, se trata
de una obra de primer nivel que enorgullece a los antorchistas
ixtapaluquenses y mexiquenses en general, porque es una prueba
palpable, que se ve y que se toca, de que la lucha organizada
sí vale la pena y da frutos que serían sencillamente
impensables e imposibles de lograr sin la unidad, sin la perseverancia,
sin la aguerrida pelea de los antorchistas del oriente y sin
la acertada dirección de Maricela Serrano, distinguida
luchadora social de toda la vida.
La fase política fue coronada, como siempre, con el vibrante
y educativo discurso de nuestro querido maestro, el Ingeniero
Aquiles Córdova Morán, Secretario General del
Movimiento Antorchista Nacional quien, en su intervención,
nos recordó que la colonia Citlalmina es hija del sufrimiento
y no el regalo de ningún político ni del gobierno;
resaltó, por el contrario, que salimos airosos de aquella
batalla librada hace ya 16 años, gracias a que la razón
y la ley estaban de nuestro lado, pero, ante todo, gracias a
la férrea unidad y solidaridad de los antorchistas mexiquenses
y de todo el país, que cerramos filas ante la feroz embestida
del estado.
Nuestro líder nacional fue muy claro y preciso cuando
afirmó que, no obstante la importancia de la colonia
Citlalmina y más de una docena de otras tantas colonias
que se han formado (Tlacaelél, Ilhuicamina, 18 de agosto,
6 de junio, etc.) inspiradas en aquella; no obstante ello, dijo
nuestro dirigente, la lucha de los antorchistas es mucho más
abarcadora y va mucho más lejos. Es más abarcadora,
porque comprende a los pobres y extremadamente pobres de todo
el país, de la ciudad y del campo en las 32 entidades
de la república, es decir, se trata de una lucha nacional.
Y va mucho más lejos, dijo, porque los antorchistas no
buscamos conseguir únicamente obras y servicios (lotes,
lecherías, escuelas, drenajes, electrificaciones, pavimentos
etc.) por importantes que éstos sean, sino, ante todo
y sobre todo, que se reparta mejor la riqueza en nuestra patria,
o sea, que haya justicia social; meta que se logrará
plenamente, hasta que todos los mexicanos tengamos un empleo
digno y bien remunerado, educación, salud, vivienda,
alimentación, seguridad, deporte, recreación y,
en fin, todo aquello que nos permita vivir y desarrollarnos
como verdaderos seres humanos.
Nuestro querido dirigente terminó su arenga haciendo
un llamado a los antorchistas, a mantenernos unidos, organizados
y luchando por toda la vida e hizo un planteamiento todavía
más concreto que se quedó grabado en la mente
de los presentes: “vamos –dijo- a tensar todas nuestras
fuerzas y a poner en juego toda nuestra inteligencia y capacidad,
con el fin de que para el año 2012 llegue a la Presidencia
de la República un gobernante salido de las entrañas
del pueblo” y remató su discurso invitándonos
a convertirnos en un factor decisivo para impedir que el PAN
repita en el poder, pues Fox empobreció más al
país y durante su sexenio se apresó injustamente
a la profesora Cristina Rosas Illescas. Felicitó a los
antorchistas del oriente por los éxitos logrados y los
conminó a seguir adelante, pues los dirigentes antorchistas
no vivimos de méritos pasados.
Todo esto ocurrió frente a más de 15 mil antorchistas
que repletaron la plaza cívica de Citlalmina, cumpliéndose
así la tercera cualidad de nuestros eventos, donde el
principal testigo y adorno de nuestros festejos es precisamente
el pueblo, decisiva fuerza motriz en los pequeños y grandes
cambios de la historia.
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