Cuando el Señor Gobernador del Estado
de México, lanzó la iniciativa de levantar desde
la base misma de la población mexiquense los llamados
Consejos de Integración Ciudadana de Desarrollo Social
(COINCIDES), a los antorchistas nos pareció que la idea
era no sólo novedosa, sino además correcta, porque
se planteaba un vínculo más directo de nuestro
ejecutivo estatal con las comunidades, incluyente de todas las
expresiones políticas, organizadas o no, y que dichos
COINCIDES tendrían como misión especial la de
recoger las demandas más sentidas de la ciudadanía
para buscar la solución más expedita de las mismas,
erradicando todo tipo de burocratismo o de sesgos partidistas
que suelen presentarse con mucha frecuencia en las autoridades
municipales, según sus colores partidistas. Formulado
así el proyecto, en su generalidad, nadie en su sano
juicio podía presentar objeción alguna. Faltaba
ver ahora, en el terreno de los hechos, su instrumentación
práctica.
Y aquí fue, como se dice coloquialmente,
“donde la puerca torció el rabo”. En efecto,
en los más de 40 municipios donde los antorchistas tenemos
presencia política, por mucha, mediana o pequeña
que sea ésta, en ninguno de ellos, absolutamente en ninguno,
hemos sido tomados en cuenta y si hemos visto, en cambio, que
la Secretaría de Desarrollo Social, dependencia estatal
encargada de aplicar el programa y cuyo titular es el Lic. Ernesto
Némer Álvarez, ha incorporado a éste a
representantes de todos los partidos y corrientes políticas.
Pruebas al canto. Tres municipios en donde nuestra presencia
es apreciable (Chicoloapan, Ixtapaluca y Chimalhuacán)
y por ende, en los cuales la SEDESOL no puede alegar que ignora
nuestra existencia, las cosas han ocurrido así: en el
municipio de Chicoloapan, se ha incluido a perredistas y a priístas
que se distinguen por su fobia antiantorchista. Y para que no
quepa duda de que la consigna discriminatoria viene de la SEDESOL,
además de que se apoya a manos llenas a nuestros enemigos
gratuitos (con cemento, varillas, despensas, láminas,
tinacos, etc.), abiertamente en sesiones públicas, el
comisionado de esa dependencia en la región oriente,
el Lic. Jesús Díaz González, ha externado,
con tono tajante y amenazador, que “para los antorchistas
no hay nada” y que si algún representante comunitario
desea ser incluido en el programa, el primer requisito que debe
de reunir es el de manifestar que no tiene ningún vínculo
con los antorchistas o renunciar a él.
En el caso de Ixtapaluca, cuya presencia antorchista
es reconocida por propios y extraños, ha reinado la más
absoluta indiferencia respecto a nuestro movimiento; sólo
sabemos que la SEDESOL anda urdiendo la estrategia, en contubernio
con Armando Corona Rivera (exalcalde que traicionó al
PRI en las pasadas elecciones municipales) de desestabilizar
a las colonias antorchistas. En Chimalhuacán la situación
es todavía más patética. En este municipio,
que por su número de electores es el más importante
de la entidad que retuvo el PRI en la debacle electoral de marzo
pasado, y cuyo alcalde pertenece a nuestro movimiento, sucede
que el COINCIDES está integrado por gentes que manejan
una consigna común: acabar con antorcha y tumbarla del
poder. De este modo, Jesús Díaz González,
el hombre de paja que utiliza Ernesto Némer, se ha soltado
el pelo entregando todo tipo de apoyos, lo mismo a perredistas
que a líderes quemados que militaban con “La Loba”
y a priístas resentidos que ya no pueden hacer negocio
con la gente. Por si faltaran elementos de juicio ¿Cómo
entender que en el COINCIDES esté integrado Alberto López
Rojas, diputado federal perredista y que no se invite a nuestro
alcalde, el Ing. Marco Antonio Lázaro Cano, ¡que
por normatividad tiene no sólo el derecho, sino también
la obligación de formar parte de dicho consejo!?.
Lo más preocupante aún, es que
con este problema llevamos ya un año y que, aunque hemos
denunciado en múltiples instancias de gobierno la guerra
abierta, tan sucia como injustificada que trae Ernesto Némer
en nuestra contra, incluido el comentario que le hicimos desde
mayo pasado al Señor Gobernador, sencillamente no hemos
encontrado eco. La pregunta obligada es, por tanto ¿La
hostilidad es sólo iniciativa personal de Ernesto Némer
o acaso recibe instrucciones del ejecutivo estatal?. No lo sabemos.
Lo que si tenemos muy claro los antorchistas, es que en las
elecciones del Lic. Enrique Peña Nieto le entramos con
todo a brindarle nuestro apoyo, sin dobleces de ninguna índole;
también tenemos muy claro que hoy Ernesto Némer
es prominente funcionario de gobierno gracias al voto de todos
los priístas del Edomex, entre los cuales se cuentan
en apreciable cantidad los votos antorchistas.
Por lo consiguiente, con esa autoridad moral
que nos otorga el deber partidista cumplido y acicateados por
el derecho a la legítima defensa, solicitamos nuevamente
al Señor Gobernador que intervenga en este asunto, pues
el maltrato del que somos objeto tiene muy agraviadas a las
bases antorchistas y están dispuestas a trasladarse en
fechas próximas a la ciudad de Toluca. No permitiremos
que Ernesto Némer, cuya base social es bastante discutible,
siga pateando a quienes, aunque sea en parte, contribuimos a
que el señor tenga chamba. ¿Acaso cree que el
pueblo puede seguir siendo utilizado como carne de urna?
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