El día de ayer, 19 de febrero, se realizó
una reunión de trabajo en el palacio de gobierno, con
el objeto de discutir los graves problemas que se presentan
en nuestro municipio con relación al mal transporte público,
especialmente con la línea de autobuses de los llamados
“chimecos”, y que lamentablemente provocó
la muerte de dos humildes albañiles el sábado
pasado, aumentando así la ya larga lista de atropellados
y de victimas fatales.
En representación del Señor Gobernador, Lic. Enrique
Peña Nieto, se presentó el C.P. José Manzur
Quiroga, Subsecretario General de Gobierno; en representación
de la ciudadanía del municipio estuvo nuestro Presidente
Municipal, Ing. Marco Antonio Lázaro Cano y a nombre
del Proyecto Nuevo Chimalhuacán estuvimos, el Profesor
Miguel Ángel Cacique Pérez, el Ing. Omar Carreón
Abud y un servidor.
En resumidas cuentas, a diferencia de otras ocasiones en que
nos habíamos topado con la más absoluta insensibilidad
y hasta con el menosprecio de las autoridades estatales, en
esta vez (al menos declarativamente) hubo la actitud de atender
nuestras peticiones, tomándose los siguientes acuerdos:
1) que se hará justicia en todos los casos de las victimas;
se aplicará la ley en contra de los choferes cafres y
se indemnizará a todos los afectados; 2) se formará
un comité de supervisión del transporte público,
que estará representado por tres partes: el H. Ayuntamiento,
la Secretaria del Transporte y la Ciudadanía, o sea,
el pueblo de Chimalhuacán; en este comité se revisará
el descuento en el pasaje a los jóvenes estudiantes y
a los adultos mayores; 3) se precederá a modernizar la
avenida del Peñón, pavimentando totalmente esta
importante arteria desde el ODAPAS hasta la avenida Acuitlapilco;
ello incluye semaforizacion, la colocación de 12 puentes
peatonales, alumbrado, ciclopista y jardinería; 4) se
municipalizará, es decir, dependerá del Ayuntamiento,
el control del transito vehicular; y, 5) se revisará
con el señor gobernador el compromiso de extender la
línea del metro de Pantitlán hacia Chimalhuacán,
con el objeto de contar con un transporte rápido, seguro
y barato.
Como vemos, podríamos decir que prácticamente
se resolvieron positivamente todas las demandas que veníamos
enarbolando, demandas que, por cierto, son completamente necesarias
y justificadas; no representan ni un lujo ni tampoco ninguna
exageración.
Tales acuerdos ameritan dos reflexiones finales: de una parte,
reflejan que todavía podemos confiar en la sensibilidad
política de nuestro gobernador; revelan que no estamos
solos y que no se le ha olvidado que Chimalhuacán existe
y que estamos muy necesitados de solidaridad y apoyo. Los acuerdos
revelan, de otra parte, que sólo un pueblo organizado,
unido y en disposición de luchar por sus derechos, puede
ser escuchado. Dicho más francamente: estamos logrando
estos acuerdos porque la mayoría de los chimalhuaquenses
hemos tomado la sabia determinación no solo de pedir,
sino ante todo exigir que se haga realidad lo que por derecho
nos corresponde.
Y esto último es lo más importante. ¿Por
qué? Porque como dice el refrán popular: “la
burra no era arisca, la hicieron los palos”. O sea, no
es la primera vez que Chimalhuacán recibe promesas de
los gobernantes. Todavía recordamos aquellas frases de
gobernadores pasados que dijeron: “¡Chimalhuacán
será mi botón de muestra!”, dijo uno; “¡Seré
el padrino del progreso de Chimalhuacán!”, dijo
otro. ¿Y que ocurrió? Que ambos gobernadores prometieran
mucho y no cumplieron nada o cumplieron muy poco.
Consiguientemente, recibimos con agrado y con nobleza los nuevos
acuerdos pactados el día de ayer. Sin embargo, a todos
los chimalhuaquenses que estamos hartos de promesas incumplidas
y que estamos seriamente empeñados en construir un Nuevo
Chimalhuacán para nosotros y para nuestros hijos, ya
no nos conformarán con simples acuerdos. ¡Hechos
y más hechos son los que exigimos! Porque un hecho convence
más que mil palabras. Por tanto, si estos acuerdos no
se cumplen, que nadie se extrañe si volvemos a tomar
las calles por miles y decenas de miles. Es nuestro derecho
como mexicanos libres y trabajadores; es nuestra obligación
para heredarle un mejor Chimalhuacán a las futuras generaciones.