El pasado martes 16 de enero
hubo un nuevo atropellado en el puente del Bordo de Xochiaca.
El pobre hombre fue arrollado por un camión chimeco y,
a decir de los testigos oculares del hecho, el chofer ni siquiera
le bajó la velocidad al vehículo (a pesar de los
gritos lastimeros de la víctima cuyo cuerpo era arrastrado
entre las llantas del camión). Finalmente, el hombre
atropellado falleció y el chofer se dio a la fuga. Este
suceso apareció en los diferentes canales de televisión
nacionales y, no obstante el escándalo que provocó
la noticia, tres días después, el 19 de enero,
nuevamente otro camión chimeco embistió a la jovencita
de 15 años, Carmen Ramírez Pérez, quien
resultó con fracturas en una pierna, en el cuello y,
lo más grave, en la cabeza; lesión que la mantiene
al borde de la muerte o a punto de quedar paralítica.
El chofer está preso pero de nada sirve porque se niega
a pagar la atención médica correspondiente.
Lamentablemente estos no son los dos únicos casos. Casi
todos los días llegan reportes similares por todo el
municipio de Chimalhuacán. Y cuando platicamos con la
gente, las quejas contra el transporte público son interminables;
por ejemplo, muchos dicen que los choferes manejan sus vehículos
como si llevaran animales: a alta velocidad, azotones contra
los topes, que los bajan de “palomita” (a la carrera
y sobre la calle). Otros se quejan de que hay choferes groseros,
incluso algunos drogadictos y, para acabarla de amolar, no respetan
los descuentos a los pasajeros de la tercera edad y jóvenes
estudiantes. En muchas bases de taxis, combis, microbuses y
autobuses, no existe sanitario y los choferes hacen sus necesidades
fisiológicas al “aire libre”, con todo desparpajo,
e intencionalmente molestan a mujeres y jovencitas.
Y cuando alguien se atreve a protestar, hay que arriesgarse
a recibir una andada de leperadas de parte de los choferes y
no pocas veces hay que estar dispuestos a liarse a golpes con
ellos. Y cuando hay un accidente, se dan a la fuga y los empresarios
del transporte se niegan a pagar las indemnizaciones correspondientes.
Esto debe terminar. Hay que ponerle un alto a estos agravios
que no nos merecemos los chimalhuaquenses pues, por decir lo
menos, por eso pagamos de nuestro bolsillo el servicio y, por
tanto, tenemos el derecho a que se nos trate con respeto. Sin
embargo, la solución no la vamos a encontrar de a uno
por uno, por separado. No. De esa manera, fácilmente,
como se dice coloquialmente, “nos dan la vuelta”.
Por lo consiguiente, las fuerzas populares que participamos
en el Proyecto del Nuevo Chimalhuacán consideramos que
ha llegado la hora de parar en seco estos atropellos, echando
mano de la fuerza organizada del pueblo. En ese sentido, estamos
convocando a una gran manifestación que realizaremos
este próximo miércoles 24 de enero a las oficinas
de la Delegación de la Secretaría de Transporte
que se ubican en la avenida Carmelo Pérez, municipio
de Nezahualcóyotl. ¿Y por qué ir a esas
oficinas? Porque corresponde a la Secretaría del Transporte
(que depende del gobierno del Estado), intervenir y resolver
cualquier problema con las diferentes líneas del transporte.
Como siempre, exigiremos que se atiendan todas las quejas, exigiremos
que se firmen los acuerdos y exigiremos, después, que
se cumplan.
Ciertamente el problema es algo más complejo y su solución
completa, integral, exige que se tomen otras medidas de fondo.
¿Cómo cuáles? En primer lugar, que se extienda
¡ya! la línea del metro de Pantitlán a Chimalhuacán,
tal como lo ofreció nuestro Gobernador, para que así
la gente viaje rápido y sobre todo con seguridad; de
esa manera, también, se descongestionarían las
vialidades principales porque ya no habría tantos vehículos
de transporte público circulando y, por tanto, las automotores
particulares avanzarían con mayor rapidez y sin estarse
cuidando de los “recargones” y “cerrones”
de los chimecos. En segundo lugar, urge construir sobre la avenida
de El Peñón y otras arterias principales, un buen
número de puentes peatonales, ya que el tráfico
de vehículos se ha incrementando dramáticamente
en los últimos años. En tercer lugar, es necesario
que H. Ayuntamiento estudie a la brevedad la conveniencia de
municipalizar el servicio de tránsito, que hasta la fecha
es facultad del gobierno del Estado pero que, hablando con franqueza,
no sirve para nada; sólo se presta para que la suplante
la policía estatal, corporación que se la pasa
extorsionando a la ciudadanía, parando vehículos
en la calle, siendo que no tiene atribuciones para regular el
tránsito en Chimalhuacán.
Urge que las autoridades del gobierno del Estado actúen
con presteza y con energía, ya que la tensión
social acumulada, como una olla express amenaza con rebasarnos
a todos.