Gran conmoción provocó entre
la ciudadanía de Chimalhuacán el brutal asesinato
de la jovencita, estudiante de secundaria, Isabel Anahí
Buendía Barrita, ocurrido la semana pasada. Como el derecho
a la vida es el derecho más esencial, el más fundamental
de todos cuantos derechos existen, no hay en el mundo peor agravio,
peor ofensa que pueda inferirse en contra de nuestros semejantes,
que cegarle la vida a un ser humano, máxime si trata
de una jovencita que apenas iniciaba su vida y que su condición
de mujer la hacía más frágil e indefensa
todavía. Por eso, la indignación, la rabia y la
sed de justicia del pueblo Chimalhuaquense son completamente
naturales y comprensibles.
Ahora bien, aunque sabemos desgraciadamente que la vida de la
jovencita Isabel Anahí es irrecuperable, para nosotros,
para los que continuamos vivos, surgen dos interrogantes ineludibles.
Primera: qué hacer en lo inmediato, a la voz de ya, para
exigir justicia en el caso de Anahí? Segunda: ¿qué
hacer para aumentar la seguridad, la de cada uno de nosotros
y la de nuestras familias? En relación a la primera pregunta,
por fortuna, los dos asesinos de Anahí (Francisco Galván
Ávila y Javier Vásquez Potenciano) fueron capturados
por la policía municipal y se encuentran ya presos en
el penal del Bordo de Xochiaca; por tanto, el siguiente paso
debe de consistir en poner en práctica el acuerdo que
tomamos los Chimalhuaquenses, el pasado domingo, en la gran
asamblea popular que celebramos, en el sentido de exigirle a
la Procuraduría General de Justicia del Estado de México,
la pena máxima para los criminales. Para este efecto,
el Proyecto del Nuevo Chimalhuacán está convocando
a una manifestación a la Ciudad de Toluca para el jueves
próximo, a fin de exigir que los asesinos se pudran en
la cárcel.
La segunda pregunta, la de cómo mejorar la seguridad
pública del municipio, tiene varias facetas. Una de ellas
es, precisamente, la que abordó en la asamblea popular
nuestro alcalde, Marco Antonio Lázaro Cano, en el sentido
de que se esforzará al máximo para adquirir más
patrullas, más armamento, construir más módulos
de vigilancia, contratar más elementos policíacos
y, tal vez lo más importante que planteó, depurar
al cuerpo policiaco de malos elementos y mantener en la policía
municipal únicamente a policías capacitados y
que cumplan honestamente con su trabajo. Y, en efecto, ¿de
que sirven más patrullas, armas, módulos, etc.,
si quienes se encargan de manejar esos instrumentos materiales
de seguridad son incompetentes y unos pillos? De nada. Otro
faceta, otra línea de acción íntimamente
ligada con el trabajo de la policía municipal (y así
lo acordamos el domingo anterior), es que la evaluación
y veredicto final sobre el buen o el mal desempeño de
la misma, correrá a cargo de la población organizada
en el Proyecto del Nuevo Chimalhuacán; esto es, seremos
nosotros, los vecinos, las amas de casa, los comerciantes, los
maestros de escuelas, los deportistas, los padres de familia,
etc., quienes mes con mes, es decir, en periodos cortos, le
daremos seguimiento a la seguridad pública. Para ello
nos valdremos de los círculos de seguridad por barrio
y colonias, y de asambleas municipales donde se aborden abiertamente
los problemas relacionados con el tema de la seguridad. Dicho
de otra manera, la comunidad cerrará filas con la autoridad
municipal, pero no para alcahuetear a nadie, sino para coordinar
esfuerzos y, lo que es más importante aún, para
que a través de esos círculos y asambleas nos
coloquemos, incluso, por arriba de la administración
municipal y tomemos nuestras propias decisiones. Se debe cumplir
el precepto de que el pueblo organizado y conciente manda; la
autoridad respetuosa de la voluntad popular, obedece.
Hay dos facetas más por abordar. De una parte, me parece
que el gobierno estatal no debe sustraerse al problema. En efecto,
Chimalhuacán necesita muchos, pero muchísimos
más recursos de todo tipo: 80 patrullas más, contratar
a otros 400 elementos más (la Ciudad de Toluca, por ejemplo,
que tiene la misma población que Chimalhuacán,
cuenta con 800 policías y nuestro municipio solo con
400); para colocar cámaras de video en lugares estratégicos
(la Ciudad de Tijuana tiene 100, nosotros ninguna), para instrumentar
vigilancia aérea con un helicóptero (Nezahualcóyotl
tiene un aparato y Ecatepec dos). Y también debe involucrarse
el gobierno federal, pues el gobierno de Vicente fox no invirtió
ni un solo peso durante su sexenio. Necesitamos de ambos niveles
de gobierno, del estatal y federal, una enérgica campaña
de combate al narcomenudeo, pues solo ellos tienen el personal
capacitado y el equipo necesario para combatir a los narcotraficantes.
En este mismo sentido, todo mundo estuvo de acuerdo con nuestro
gobernador, el Lic. Enrique Peña Nieto, cuando planteó
que la inseguridad pública ameritaba atacar de fondo
sus causas, garantizándole a los mexiquenses la seguridad
económica (fuentes de empleo) y la seguridad social (combate
a la pobreza, la insalubridad y la ignorancia). Muy bien, ¿pero
cuándo en el caso de Chimalhuacán?
De otra parte y como siempre, los perredistas de Chimalhuacán
buscan lucrar políticamente con el dolor ajeno. Los señores,
sin ningún escrúpulo, le han dado instrucciones
a algunos maestros para que promuevan la psicosis entre sus
alumnos, incluidos pequeños niños de kinder, diciéndoles
que por lo que está pasando “se van a morir”,
sin medir las consecuencias traumáticas que esos comentarios
irresponsables acarrean. En vez de informar la verdad, tal cual
es, que los asesinos de Anahí ya están presos
y que los capturó la policía municipal, por el
contrario, atacan a nuestro presidente municipal contribuyendo
con este tipo de calumnias a enrarecer el ambiente y la inseguridad.
Andan convocando a una marcha para atacar al Ing. Marco Antonio,
pero es falso que a los señores les interese la seguridad;
les interesa más bien, manipular a los niños y
a los padres de familia, ocultando que el verdadero fondo de
su marcha es hacer alharaca con el problema de la inseguridad,
pero en realidad lo que buscan es presionar a nuestro alcalde
y salirse con la suya de que les otorgue 240 plazas que piden
como empleados-aviadores para los cabecillas del PRD.¡Quien
no los conozca que los compre!