Con una población que rebasa los cuatro millones de
habitantes y con la tasa de crecimiento anual más alta
de la zona conurbada al Distrito Federal, la Región Oriente
del Estado de México incrementa su población en
150 mil habitantes cada año. Los municipios de mayor
relevancia (porque hay muchos otros que son pequeños
y de vida mas bien rural) son, como sabemos: Nezahualcóyotl,
Chimalhuacán, Ixtapaluca, Valle de Chalco, Chalco, Los
Reyes La Paz, Chicoloapan y Texcoco, municipios que, salvo Nezahualcóyotl
que ya no cuenta con reserva territorial, todos los demás
poseen un gran potencial de crecimiento que en 20 años
más podrían duplicar su población, es decir,
alcanzar los ocho millones de ciudadanos mexiquenses.
Ahora bien, conforme a estadísticas oficiales serias,
aportadas por el INEGI, la CONAPO y la SEDESOL, se ha detectado
que de las tres regiones conurbadas más importantes de
la entidad, la Región del Valle de Toluca (Metepec, Zinacantepec
y el municipio del mismo nombre), la Región Norte (comprende
los municipios de Tlalnepantla, Naucalpan, Coacalco, Izcalli,
Tultitlán, Ecatepec y otros), y la Región Oriente,
la más desprotegida, la menos desarrollada o, para decirlo
más directamente, la zona mas pobre, es precisamente
esta última. En todos los parámetros que sirven
para medir la calidad de vida de la población, absolutamente
en todos, la Región Oriente se ubica por debajo de las
otras regiones: alimentación, salud, educación,
vialidades y transporte masivo, seguridad pública, servicios
elementales ( agua, drenaje, electricidad, pavimentación,
etc.), espacios deportivos, recreativos y ecológicos,
significándose como el mayor mal y causa de muchos otros
problemas, que la Región Oriente carece casi en lo absoluto
de fuentes de empleo, razón por la cual se ha dado en
llamarla “ciudad dormitorio”
Esta amarga realidad necesita cambiarse porque, de continuar
esta tendencia de crecimiento explosivo, sin planeación
ni políticas de gobierno a corto, mediano y largo plazos,
que ataquen de manera integral y de fondo la problemática
que vivimos, la situación nos rebasará y se tornará
inmanejable. En ese sentido, desde mi modesto punto de vista,
pero que doy de buena fe, considero que nuestro actual gobernador,
el Licenciado Enrique Peña Nieto, en quien la ciudadanía
mexiquense en general y de la Región Oriente en particular
depositó su confianza para que condujera los destinos
de la entidad hasta el año 2011, debiera de contribuir,
tal como lo ofreció en campaña, trabajando en
dos líneas de acción que nuestra realidad reclama.
En primer lugar, atacando la problemática inmediata más
gruesa y por lo mismo más urgente como bien lo detectó
el Señor Gobernador, concretamente, desencadenando una
fuerte inversión de la empresa privada, que aproveche
la mano de obra de todo tipo que abunda en la región,
calificada y no calificada; entrarle con las obras de transporte
masivo (Metro) para descongestionar las vialidades principales
de la zona; construir los hospitales de especialidades de tres
niveles que la región justifica sobradamente; instalar
las unidades académicas de la Universidad Autónoma
del Estado de México que ofertó en campaña
y que cubran todas las licenciaturas que la zona demanda; acometer
con energía el fuerte rezago que hay en materia de servicios
básicos (agua potable, drenaje, pavimentación,
electricidad, etc.); al menos iniciar con algunas unidades deportivas,
parques ecológicos y recreativos que la población
pide a gritos. Acciones de gobierno que, de ejecutarse, saldarían
la deuda social que no sólo el gobierno del estado, sino
también el gobierno federal, tienen con la Región
Oriente.
En segundo lugar, planear al menos, para los próximos
20 o 30 años el futuro desarrollo de la región.
Esto es, definir desde ahora, los usos del suelo apropiados
para que cada cosa vaya en su lugar, ubicando con toda precisión
y anticipación la áreas de desarrollo económico
(productivo y comercial), las áreas con vocación
agrícola, forestal y habitacional; las grandes vialidades,
etc., asuntos que conocen muy bien los especialistas en desarrollo
urbanístico. Ya no debe permitirse la anarquía
en el crecimiento poblacional, ocasionada por las visiones inmediatistas
que han antecedido al actual gobierno estatal. Con estas acciones
se eliminaría el mote de “patito feo” que
siempre ha pesado en el ánimo de quienes habitamos por
estos rumbos y que mucha gente lo asume como sinónimo
de abandono por parte de las autoridades, abandono que se cobra
a plazo fijo con el voto de castigo cada tres o seis años
que hay elecciones. ¡Ojalá que los hechos de nuestro
gobernador en los próximos cinco años demuestren
que verdaderamente ha llegado la hora de la Región Oriente!
Es lo justo, es lo inteligente; así, todos ganamos.
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