El pasado 24 de enero, 10
mil ciudadanos de Chimalhuacán nos reunimos para manifestarnos
ante la delegación de la Secretaria del Transporte que
se encuentra en Nezahualcóyotl. No obstante, la marcha
no pudo avanzar hacia ese lugar, porque un grupo de choferes
y de propietarios de los camiones llamados “chimecos”
de la ruta que representa Jesús Soria, arribaron desde
temprana hora a la delegación del transporte, impidieron
por la fuerza que se instalara nuestro aparato de sonido y exclamaron,
amenazadores; “¡aquí los esperamos para ver
de a como nos toca, hijos de…!”. Adicionalmente,
para completar su maniobra, los chimecos de esa ruta decidieron
suspender el servicio desde la madrugada, dizque para “castigar
a los revoltosos y para que vean cuánto necesitan el
servicio”.
La comisión organizadora de la movilización acordó,
de última hora, dar un viraje táctico y dirigir
la marcha sobre la avenida de El Peñón y terminar
con un mitin frente al mercado 1 de Abril. Esta decisión
la tomamos por dos razones fundamentales: en primer lugar, porque
era evidente la intención provocadora, violenta, del
grupo de Jesús Soria, pues no dejaron instalar nuestro
equipo de sonido a las 9:00 AM que lo intentamos y, además,
abiertamente dijeron que ahí nos esperaban para armar
un enfrentamiento; y aunque nuestra superioridad numérica
era muy grande para aplastarlos con nuestra fuerza, lo inteligente
era no caer en la provocación de esos mafiosos. En segundo
lugar, era claro también el contubernio de los funcionarios
del transporte del gobierno del estado con esos golpeadores,
pues ¿cómo se explica que la gente de Jesús
Soria se apostara frente a sus oficinas cuando los funcionarios
sabían perfectamente que allí arribaríamos
los manifestantes? ¿Por qué no intervinieron cuando
los golpeadores de Soria arremetieron contra nuestros compañeros
que intentaban conectar el aparato de sonido? Está claro
que el grupo de Soria y las autoridades del gobierno del estado
nos tenían preparada una emboscada pero, inteligentemente,
no caímos en la trampa.
¿Qué hacer ahora? Lo que sigue, tal como lo acordamos
en el gran mitin-asamblea que realizamos, es echarnos para adelante,
es decir, tomar conciencia de que en este asunto del transporte
existen muchos intereses, unos legítimos y otros ilegítimos.
Por ejemplo, es legítimo que existan empresarios que
hagan del transporte un negocio, no lo discuto. Pero es ilegitimo
que este negocio lo hagan tratando peor que a animales a los
pasajeros y peatones, matando gente, lesionando gente y tomando
las avenidas de Chimalhuacán como si fuera pista de carreras.
Y echarnos para adelante significa, en concreto, continuar agrandando
el movimiento, en difundir el problema por todos los rincones
del municipio y, sobre todo, en hacer conciencia entre los chimalhuaquenses,
de que sólo con su participación activa, con su
presencia física en las asambleas, marchas y mítines,
lograremos vencer a la mafia del transporte y a los funcionarios
que los apadrinan.
Por eso nos debemos de preparar para asistir a la ciudad de
Toluca el próximo jueves 15 de febrero. Prepararnos,
sí, para ya no hablar con funcionarios menores amafiados
con Soria y para exigir: 1-° justicia e indemnización
a todas las victimas del transporte público; 2-°
supervisión y sanción severa a los choferes cafres;
3-° respeto al descuento del 50% para los adultos mayores
y los estudiantes; 4-° colocación de puentes peatonales
en todas las avenidas más transitadas; 5-° municipalización
del servicio de tránsito y 6-° construcción
de la línea del metro Pantitlán-Chimalhuacán.
Estas justas demandas se las presentaremos directamente al Señor
gobernador del estado, Lic. Enrique Peña Nieto a quien,
por su alta investidura, pedimos su pronta y enérgica
intervención.
Dos comentarios finales. El primero es que al mitin se acercaron
17 vecinos afectados por los “chimecos” que claman
justicia; entre ellos se presentó la señora Esperanza
Durán Rodríguez, cuyo padre de 74 años,
el señor. Victoriano Durán, murió atropellado
por un “chimeco” el 17 de febrero del año
2004. El crimen quedó impune. Pues bien, aunque sea tres
años después, el Proyecto del Nuevo Chimalhuacán
exigirá justicia ante las autoridades competentes y llama,
a todos los afectados que no han tomado contacto con nosotros,
para que se dirijan al teléfono 58523721, o bien presentarse
en la calle Amoxtli, mz. C, lote 2, barrio Hojalateros, para
tomar nota de su queja.
El segundo comentario es que, si los “chimecos”
vuelven a suspender el servicio, exigiremos la cancelación
de la ruta y pediremos que entre una nueva en su lugar. ¡Que
les quede claro a esos señores: ni nos van a chantajear
ni nos van intimidar, porque en el Nuevo Chimalhuacán
al pueblo organizado se le respeta! Que conste.