Durante las últimas
semanas han arreciado las amenazas cibernéticas -vía
internet- y vía teléfonos celulares, en contra
de un gran número de dirigentes del Movimiento Antorchista
Nacional y de nuestros hijos, amenazas, por supuesto, de muerte,
con el añadido de que en algunos casos (como el de la
Lic. Maricela Serrano Hernández, conocida dirigente del
antorchismo en el Estado de México e integrante del Comité
Ejecutivo Nacional), la amenaza ha ido acompañada de
mensajes en el sentido de que la ejecución de alguno
de sus seres más queridos está en marcha y a punto
de culminarse en cuestión de horas o de minutos. Dicha
campaña de terror cibernética se ha extendido
a compañeros dirigentes de las más diversas entidades,
lo mismo en el Distrito Federal que en Oaxaca y en Puebla, es
decir, “lo nuevo” ahora es que la ofensiva intimidatoria
se ha generalizado a toda la organización y no pasa día
sin que se repitan, ora en uno, ora en otro lugar.
Además de la tendencia a la generalización de
los mensajes, destaca también la uniformidad, el tono
más o menos homogéneo, en forma y contenido, con
que se elaboran: los autores materiales e intelectuales siempre
amenazan de muerte, siempre se dicen enviados e hijos de Dios
y siempre, invariablemente, hacen ostentación de que
están en todas partes y que en ningún lugar sus
potenciales o reales víctimas (¿cómo Jorge
Obispo Hernández?) Estarán seguros. Se ha vuelto
común, en los últimos días firmar los mensajes
de marras con nombres bíblicos, lo cual no deja lugar
a dudas de que se trata de una secta fanático - religiosa.
Ahora bien, como es del dominio público, nuestra organización
es absolutamente respetuosa de la libertad de conciencia de
nuestros agremiados y, aunque la inmensa mayoría de los
antorchistas somos católicos, jamás hemos estado
en conflicto con ninguna tendencia religiosa, simplemente, repito,
porque en este terreno somos absolutamente respetuosos de la
postura personal que cada antorchista elija. Por eso, a lo largo
de nuestros 32 años de vida, jamás habíamos
tenido conflicto alguno con ninguna expresión religiosa.
De aquí se deduce que las agresiones de la secta de ultraderecha
que nos amenaza y acosa, no tiene motivaciones propiamente eclesiásticas,
sino, como ya lo hemos dicho hasta el cansancio, motivaciones
de carácter político; pues precisamente política
es la actividad y el carácter que despliega nuestra organización.
Por los antecedentes que teníamos, hasta hace poco creíamos
que, si el fondo del problema es político y no religioso,
luego entonces, que la fuente de los ataques recibidos estaban
asociados (incluido el artero crimen de Jorge Obispo), únicamente
al gobierno ultraderechista del gobernador panista de Querétaro,
Francisco Garrido Patrón. Sin embargo, el paso de los
días y la acumulación de más elementos
como los mencionados líneas atrás, nos hacen pensar,
sin lugar a dudas, que la embestida política, con máscara
religiosa, proviene de una fuerza político- religiosa
nacional, con fuertes vínculos con el gobierno federal,
es decir hablamos de una parte de la élite panista, hoy
en el poder de la república y del conocido grupo religioso
de EL Yunque, especie de brazo armado del PAN. Sólo un
ente nacional, vinculado al poder nacional también, tiene
los alcances para espiarnos, amenazarnos y agredirnos por todo
el país.
De aquí se deduce que, la Presidencia de la República,
a través de la Secretaria de Gobernación, SABE
de donde vienen las amenazas a secas y las amenazas cumplidas
que sufrimos los antorchistas. ¿Quién más
tiene la tecnología y el personal capacitado para detectar
la generalización del terror cibernético desatado
en nuestra contra? Y, si no lo saben (cosa que no creemos),
entonces el asunto está peor aún; porque una de
sus funciones es la de servir como los ojos y los oídos
del poder presidencial. Por lo consiguiente, los antorchistas
nos preguntamos, pues, en legitimo reclamo de nuestras garantías
individuales y nuestro legitimo derecho a existir como organización
política (derecho tutelado por el artículo noveno
de la Constitución de los Estados Unidos Mexicanos),
nos preguntamos, repito ¿y el Gobierno Federal qué?
Mucho tiempo llevamos los antorchistas formulando públicamente
la misma interrogante, obteniendo la callada por respuesta.
En contrapartida, nuestros agresores han respondido, envalentonados,
con el encarcelamiento de Cristina Rosas y de Pánfilo
Reséndiz en Querétaro; con el asesinato de Jorge
Obispo en Naucalpan, Estado de México; con amenazas de
muerte a los dirigente e hijos de los antorchistas en el país.
Por eso volvemos a preguntar ¿y Gobernación Federal
qué?
¡Unión, Fraternidad y Lucha!