A poco más de dos años del injusto
encarcelamiento de la profesora Cristina Rosas Illescas, prisionera
en el penal femenil de San José El Alto de la ciudad
de Querétaro, surgen nuevos elementos que confirman el
carácter político de su arbitraria detención.
La naturaleza política del hecho, siempre nos ha quedado
clara a los antorchistas y así lo hemos denunciado en
todos los foros y en todas las oportunidades que hemos tenido
a la mano. ¡Lo importante es que ahora, es el propio gobierno
de Querétaro, que encabeza Francisco Garrido Patrón,
quien así lo reconoce!.
....En efecto, hace dos semanas,
el juez que lleva la causa de Cristina había declarado
ya, inocentes a ella y a su coacusado, Pánfilo Reséndiz,
del “delito” de autoría intelectual del despojo
supuestamente sufrido por sus acusadores (todos ellos testigos
pagados por el gobierno) y que, por tanto, podían recobrar
de inmediato su libertad bajo fianza. Sin embargo, al momento
de solicitar los beneficios de ley, los abogados de Cristina
y Pánfilo se toparon con la sorpresa de que la oficina
del juez estaba abarrotada y controlada por agentes del ministerio
público, policías y civiles con aspecto de golpeadores,
ante lo cual el juez concedió la libertad caucional a
Pánfilo Reséndiz pero no a Cristina; y fueron
dos las “razones” que exhibió para echar
reversa el juez: primera, que Cristina es “reincidente”,
pues en fecha anterior fue hallada culpable del delito de “ataque
a las vías generales de comunicación”; segunda,
dijo el juez, “que por sus antecedentes y perfil psicológico,
resulta un peligro para la sociedad”, ya que puede intentar
repetir el delito (repartir lotes entre los pobres de Querétaro)
por el cual se encuentra detenida actualmente”.
....Analizando ambos “argumentos”
desprejuiciadamente, aflora la esencia política de la
detención de Cristina pues, por lo que toca al “delito”
de “ataques a las vías generales de comunicación”,
lo que no dice el juez es que, ciertamente, ante la cerrazón
de los funcionarios de Garrido Patrón y después
de ¡siete años! de espera (aquí se suma
la falta de solución al pliego petitorio de los antorchistas
durante todo el sexenio del exgobernador, también de
filiación panista, Ignacio Loyola Vera), Cristina encabezó
varias manifestaciones públicas, manifestaciones que
todo mundo hace (incluido el PAN en sus campañas políticas),
que están permitidas por la ley y que obligadamente se
tienen que hacer por las calles y avenidas, porque hasta ahora
no se ha inventado otra manera de realizarlas, por decir, volando
por los aires o por vía telepática. En otras palabras,
con esta opinión, el juez está reconociendo que
Garrido Patrón ha violado la ley en dos cláusulas
esenciales: en convertir en letra muerta el derecho constitucional
de petición y volviendo nugatorio el derecho de libertad
de expresión.
....El segundo “argumento”
es más deleznable todavía. Es la confesión
paladina del juez, que actúa como mono de ventrílocuo
de Garrido Patrón, en el sentido de que en Querétaro
no sólo se han pisoteado los derechos constitucionales
de petición y de libertad de expresión de Cristina,
tutelados por nuestra carta magna en los artículos octavo
y noveno, sino que, además, se piensa seguir pisoteándolos
en el futuro, razón por la cual, si Cristina sale de
prisión y vuelve a encabezar las demandas de campesinos,
colonos y estudiantes, Garrido Patrón volverá
a decretar su encarcelamiento, al fin y al cabo que en Querétaro
él gobierna como autócrata, pues los demás
poderes, el legislativo y el judicial, se le encuentran absolutamente
sometidos.
....Quede claro pues, como dicen
los abogados, que a confesión de parte relevo de pruebas.
Garrido Patrón y su secretario de gobierno, señores
de horca y cuchillo están confesando, cínicamente,
que la detención de Cristina es política. Quede
claro también, que con su postura, acrecientan nuestra
fuerza y convicción moral para continuar con más
vigor día a día, la defensa política de
nuestra compañera, como ya lo demostramos últimamente
en las dos multitudinarias manifestaciones del pasado mes de
marzo a Los Pinos en el D.F. y a la ciudad de Querétaro.
El número y, ante todo la calidad de nuestras marchas,
que se han distinguido por su combatividad, por su disciplina
y por su enjundia, nos animan y entusiasman: son una prueba
de que, con todo y lo que nos entristece la prisión de
Cristina, no todo es pura pérdida; la ganancia es que
los antorchistas del país han cobrado mayor conciencia
política. De dos años a la fecha, han avanzado
cien veces más en la identificación de sus intereses
de clase, en la lucha ya no solamente por demandas inmediatas
(agua, luz, drenaje, etc), sino en la lucha política
por el respeto de sus libertades. Y Cristina lo sabe; por eso
soporta heroicamente su detención y la sobrelleva.