De los 70 millones de mexicanos
pobres y miserables que viven en nuestro país, no hay
duda de que son los campesinos, los pobres del campo, los que
peor la pasan en comparación con los desamparados de
la ciudad. En efecto, desde el punto de vista económico,
nuestros campesinos ven con desesperación que día
a día el campo mexicano es menos competitivo, menos productivo,
que ya no se vive de la tierra, razón por la cual la
mayoría de los casi 500 mil compatriotas que emigran
a Estados Unidos al año, proceden precisamente del ámbito
rural, y otra cantidad muy considerable se asienta en las grandes
metrópolis del país. En virtud de que el campo
mexicano se va muriendo aceleradamente en el terreno económico,
la situación de nuestros campesinos empeora, también,
día con día en el terreno social y político.
Por ello, es en el medio rural donde la pobreza se presenta
con su rostro más horrible: la mala alimentación,
la falta de educación, la carencia de medicina y hospitales,
la incomunicación, la ausencia de servicios públicos
elementales y, como corolario de este triste panorama, sucede
que es en las comunidades campesinas donde se asientan los caciques
más feroces, cuya prepotencia y arbitrariedades nos recuerdan,
sin exageración, el régimen dictador de Porfirio
Díaz, cacicazgos que son los dueños del poder
económico y político y que ejercen ese poder como
auténticos amos de vidas y haciendas.
....Un ejemplo vivo de esta situación
general, es precisamente la que se presenta hoy día en
el lejano municipio de Sultepec, al sur del Estado de México,
colindando con el estado de Guerrero, aproximadamente a seis
horas de la ciudad de Toluca. En concreto, se trata de que un
cacique de nombre Lucio Salinas Flores, por sus puras pistolas
invadió el camino que comunica al pueblo de El Momoxtle
con la carretera principal. Esto ocurrió hace año
y medio, situación que ha trastornado seriamente la vida
del pueblo en mención, ya que sus habitantes tienen que
realizar a pie y entre el monte, a lo largo de 5 kilómetros,
sus actividades de todo tipo: sacar la cosecha (principalmente
fruta), trasladar el abasto de mercancías, moverse a
los centros de estudio y, lo que es peor, al menos cinco personas
enfermas en este tiempo, murieron en el traslado de El Momoxtle
al hospital más cercano.
....En el colmo del abuso y de
la humillación hacia la comunidad, Lucio Salinas ha puesto
como condición a los pobladores que, si quieren tener
el paso libre deberán cederle un 70 por ciento del agua
de un manantial del cual se abastecen los habitantes. Ello implicaría
que los lugareños, de aceptar, tendrían ahora
camino pero se morirían de sed, en tanto que el cacique
de pueblo utilizaría esa agua como negocio para irrigar
sus extensos cultivos e hidratar a su numeroso ganado. Ante
la irracionalidad de Lucio Salinas, los habitantes de El Momoxtle
organizados en el Movimiento Antorchista, recurrieron a la intervención
de la autoridad municipal, el alcalde priísta Jorge Jacinto
Campuzano, en espera de comprensión y apoyo. Pero ¡oh
sorpresa!. Sucede que el alcalde, en vez de respaldar el justo
reclamo de la comunidad, muy por el contrario, se ha pasado
con armas y bagajes del lado del abusivo cacique, sin importarle
el gravísimo problema social que afronta la población
y haciéndose de la vista gorda respecto a la violación
flagrante de la ley que comete Lucio Salinas al invadir una
vialidad pública. ¡He aquí como se abandan,
como se hacen una los dueños del poder económico
y político cuando de defender sus intereses se trata,
y como al pueblo pobre sólo se lo utiliza como carne
de urna en las elecciones, pues la mayoría de dicha comunidad
votó por Jacinto Campuzano y ahora éste deja colgados
de la brocha a sus electores.
....Pero la carrera de obstáculos
no para aquí. Ante el maridaje de Lucio Salinas y Jacinto
Campuzano, los antorchistas hemos pedido la necesaria intervención
del gobierno estatal. Sin embargo, tampoco aquí hemos
encontrado eco. Todo lo contrario. Varios funcionarios de la
Secretaria de Gobierno, entre los que se cuentan Humberto Rodríguez
primero y Héctor de Ávila después, se han
“ocupado” del tema, pero sólo para amafiarse
con el cacique político (Jorge Jacinto) y al cacique
económico (Lucio Salinas), de donde obligadamente habrá
que concluir que la cerrazón y la insensibilidad gubernamentales
llegan mucho más alto de lo que nos imaginábamos.
....Por lo mismo, a partir del
lunes 8 de octubre se instaló un plantón frente
al palacio municipal de Sultepec, movimiento al cual se han
incorporado otras demandas de salud, de educación, de
caminos, de agua potable, etc. Sin embargo no somos ilusos.
No creemos, sinceramente, que el conflicto vaya a resolverse
en el ámbito local. En consecuencia, toda vez que hemos
agotado (y de sobra) las negociaciones municipales y algunas
de la esfera estatal, respetuosamente los antorchistas pedimos
la superior intervención del Lic. Enrique Peña
Nieto, ya que el problema es agudo y lleva mucho tiempo sin
solución. La necesidad así lo amerita.
*
Colaboraciones anteriores