En los días previos a las elecciones
federales del 2006, me permití hacer algunas consideraciones
respecto al candidato perredista a diputado federal por el municipio
de Chimalhuacán, Alberto López Rojas, mismas que,
a más de un año, se han confirmado para desgracia
del electorado que lo llevó a ocupar una curul en la
LX Legislatura Federal. Mi opinión la externé
previendo una posible influencia del efecto “peje”,
que llevara al entonces candidato a ganar la elección
por el distrito 25, como finalmente ocurrió, y no como
producto de un trabajo serio y de arraigo de López Rojas
entre los habitantes de este municipio.
....Es importante recordar que
para las elecciones de 2006 el mapa político de todo
el país fue modificado debido al crecimiento poblacional
en algunos distritos electorales. Fue de este modo que a Chimalhuacán
le correspondieron tres diputados federales, dos de ellos compartidos
con los municipios de Texcoco y Nezahualcóyotl, (cuando
anteriormente sólo contaba con uno compartido con el
municipio de Chicoloapan). Amén de estos tres diputados,
también contamos con otro más por la legislatura
local, es decir, que ahora Chimalhuacán cuenta con cuatro
diputados, tres federales y uno local, con un rasgo en común:
todos son perredistas.
....Pero regresando al asunto,
una de las consideraciones que contenía el articulo que
escribí de hace más de un año, hacía
referencia a la actuación del diputado José Luís
García Cortés, también perredista, que
resultara ganador por el efecto Cuauhtémoc Cárdenas
en las elecciones del 1997, y cuyo trabajo se redujo a estar
en la nómina, levantar la mano, sentarse en su curul
y recibir su dieta quincenal y nada más: cero propuestas,
cero iniciativas, cero gestiones; su paso por la Cámara
de Diputados fue sin pena ni gloria; la ciudadanía, por
su parte, ni su nombre recuerda. Algo similar está pasando
con el actual diputado federal López Rojas, pues hasta
el momento lleva cero propuestas, cero iniciativas, sólo
que éste es más mañoso que García
Cortés, pues se ha dado a la tarea de difundir su nombre
por toda la geografía de Chimalhuacán y de la
noche a la mañana, aparecen pintas donde presume que
es “el delegado a la convención nacional”
de su partido; otras, donde se autopresenta como un hombre “preocupado
por la educación”, “que gestiona obras y
servicios”, pero la gente se pregunta: ¿Y dónde
están esas obras y esa contribución a la educación?
Nada, puro “rollo”. Ni un bulto de cemento ha gestionado,
ni un miserable cuadernito para la niñez de este municipio,
nada.
....Y la pregunta obligada es ¿Qué
es lo que hace el diputado Alberto López Rojas que gana
76 mil 756 pesos mensuales? Item, ¿Qué es lo que
hace con los 72 mil pesos mensuales que recibe por concepto
de asistencia legislativa y ciudadana? Nada, el único
beneficiario de tantos recursos que maneja es el rotulista que
le hace propaganda para la pinta de bardas, a fin de obtener
posiciones dentro de su partido o para difundir obras y gestiones
que no realiza; también hace elevados gastos en los medios
informativos, desde donde orquesta ataques en contra de un pueblo
que lo eligió y que no ha recibido nada a cambio.
....La batalla por construir un
municipio digno para los que aquí vivimos la están
dando los hijos bien nacidos de Chimalhuacán, los mismos
que defienden al municipio ante los embates de oscuros intereses
para presentarlo como un pueblo bárbaro, detrás
de cuyos ataques aparecen los diputados perredistas, como es
el caso de los feminicidios y del problema con los chimecos,
por mencionar algunos. Las gestiones para aumentar los recursos
del Programa Hábitat, por mantener las 20 mil acciones
del Oportunidades, por el Metro, por más presupuesto,
por traer la Universidad, por construir viviendas, por más
pavimentaciones y agua potable, etc., esas las está haciendo
el pueblo encabezado por las organizaciones del Nuevo Chimalhuacán
y su presidente municipal, en primer lugar. De los cuatro diputados
perredistas no se hace uno.
....Que conste: no estamos en tiempos
de campañas políticas y, por lo mismo el pueblo
de Chimalhuacán puede analizar lo que digo de una manera
serena y objetiva. Por eso, no era conveniente que se pasara
un año “de trabajo” de los cuatro flamantes
diputados perredistas en funciones, para evidenciar así
ante los ojos de la ciudadanía de Chimalhuacán,
que esos señores prometieron el oro y el moro, nos bajaron
el cielo y las estrellas y sucede que no cumplieron nada.