El domingo pasado se reunió en el Distrito
Federal la Convención Nacional Democrática que
encabeza el Licenciado Andrés Manuel López Obrador.
En su discurso, López Obrador hizo pronunciamientos que,
a mi juicio, declarativamente son correctos pero que, en el
caso del alcalde perredista de Ecatepec, este señor no
sólo hace cosas distintas sino diametralmente opuestas
a las ideas que vierte el popular Peje.
Por ejemplo, dijo Obrador: “México
necesita una nueva política, donde actúen hombres
y mujeres…, que entiendan que el poder sólo tiene
sentido y se convierte en virtud cuando se pone al servicio
de los demás.” Ningún político, seguramente,
estará en desacuerdo con este consejo.
Ahora bien, ¿Qué pasa con Gutiérrez
Cureño en Ecatepec? Pues que el señor también
está de acuerdo con dicho planteamiento; el pequeño
problema es que sólo lo admite de palabra, pues, en los
hechos, Cureño utiliza el poder para el servicio de él
y sus más allegados, ya que niega todo tipo de obra o
servicio a quienes no comparten su credo político, tal
como ocurre con las justas peticiones de los colonos maestros,
alumnos y padres de familia que asesora el Movimiento Antorchista.
En la práctica, Cureño desconoce el derecho de
todo ecatepequense a ser escuchado y atendido, por haber cometido
el “gravísimo delito” de ser priísta,
panista o gente sin partido. En su concepto patrimonial del
poder, incluso, ha estado desconociendo a perredistas que no
se portan incondicionales ni arrastrados con él. A esto
se le llama uso faccioso (que es parecido al uso mafioso) del
poder.
En otra parte de su discurso, dice López
Obrador: “México necesita una nueva política
que deje de lado prepotencia, el cinismo y la corrupción
que caracteriza actualmente a quienes forman parte de la llamada
clase política.” Ahora bien, ¿acaso no es
prepotencia la del señor Cureño, cuando ni siquiera
atiende a humildes vecinos de Ecatepec, a los que previamente
les dio una cita, ni los atendió tampoco cuando más
de mil hombres y mujeres tuvieron que manifestarse frente a
sus oficinas, para expresarle de viva voz sus necesidades, dejando
casa y trabajo para hacerse escuchar por el “señor
presidente”? ¿Acaso no se llama cinismo (o sea,
desvergüenza en el mentir), haber prometido en campaña
que estaría cerca de la gente, que la visitaría
en sus colonias etc.,y que ahora que se le busca en sus oficinas,
suspende reuniones o de plano se esconde?
Por lo que toca a la corrupción, confieso
que no tengo elementos para acusar de ello a Gutiérrez
Cureño. Pero sí tengo bases para decir que el
alcalde protege a corruptos. Tal es el caso de Juana Robles
González, que en la colonia La Glorieta tiene invadida
tres áreas de donación (terrenos para servicios
públicos), junto con Enrique Delgadillo y Rubén
San Pedro. Estos tres sujetos, pertenecientes a la Unión
de Colonos Populares (UCP), de filiación perredista,
por años han hecho negocio con las áreas comunes
de la mencionada colonia; incluso el mes pasado hirieron con
arma de fuego a un vecino, y nada pasó, gracias a la
protección política que les brinda Cureño.
Ya lo dice el refrán: dime con quién andas y te
diré quien eres.
Termina El Peje su discurso en este párrafo
diciendo: “en pocas palabras, el nuevo político
debe cumplir, cuando menos, tres compromisos básicos:
no mentir, no robar y no traicionar al pueblo”.Pues yo
afirmo que Gutiérrez Cureño no pasa la prueba,
pues el señor es un mentiroso, traiciona al pueblo y
es protector de raterillos, como es el caso de la UCP. Y sostengo,
también, que con su actitud traiciona el espíritu
de las declaraciones hechas por López Obrador.
¿Qué hacer? Sólo tenemos
dos opciones: o bien nos quedamos cruzados de brazos y resignados
a que mientras esté Cureño en el poder no habrá
atención ni solución para los antorchistas, o
bien, en un gesto de dignidad y autoestima, nos sobreponemos
a este maltrato, nos organizamos y nos disponemos a luchar con
fuerza. Los antorchistas optamos por este segundo camino, pues
nos anima saber que nuestras demandas son justas (drenaje, agua,
luz, banquetas, pavimento, escuelas, etc.), y nos ofende saber,
como sabe todo mundo, que los cientos de millones que maneja
Cureño, no son de él, sino del pueblo, que con
su trabajo y pago de impuestos, paga sus obras y también
el salario del alcalde y sus funcionarios. Ya lo dijo un gran
pensador: la capacidad de indignarse, también es revolucionaria.
¡Todos a la marcha del próximo 19 de abril! ¡Ni
un paso atrás!
Unión Fraternidad y Lucha.