74 días cumplen hoy mis compañeros
antorchistas de Toluca en su plantón frente al palacio
municipal de la capital mexiquense. Como es bien sabido, esta
medida de lucha fue completamente obligada para nosotros, pues
el alcalde Juan Rodolfo Sánchez, surgido de las filas
del Partido de Acción Nacional (PAN), no ha respetado
el acuerdo que con él se tomó, de otorgar la autorización
para que un grupo de 350 familias de muy escasos recursos económicos
pueda ocupar un predio que los propios peticionarios de vivienda
pagarán de su bolsillo; como es sabido también,
esta gestión dura ya más de dos años y
medio, la aprobó el gobierno del Estado y también
el anterior alcalde Armando Enríquez (hoy diputado federal
del PAN), de tal manera que durante este tiempo hemos cubierto,
hasta sobradamente, todos los requisitos legales y administrativos.
Y como los solicitantes de vivienda ya no aguantan el pago de
rentas onerosas o vivir en casas prestadas, lógicamente
su paciencia llegó al limite y por eso, por la punzante
necesidad, Juan Rodolfo no nos dejó otro camino más
que el de la lucha política, el de la exigencia, ya que
no se vale prometer, embarcar e ilusionar a la gente en algo
tan sensible como es la esperanza de tener un lote propio y
luego, sin más, olímpicamente echarse para atrás.
....También estamos en plantón
porque Juan Rodolfo no ha cumplido otro compromiso, consistente
en realizar obras de infraestructura urbana en 15 comunidades
de Toluca que requieren agua potable, drenaje, electricidad,
banquetas y otras por el estilo, obras de primerísima
necesidad que no efectúa, según él, en
represalia porque los antorchistas nos hemos aferrado a insistir
en la demanda de la vivienda. Le pregunto al señor alcalde:
¿acaso las peticiones son excluyentes?, ¿qué
ganan los demandantes de vivienda porque en otro lado, por ejemplo
en San Cristóbal Huachochitlán o en San Andrés
se hagan algunas obras, si aquellos no tienen una casa propia
donde acomodar a su familia? Lógicamente, ambas peticiones
se justifican y ambas se deben de resolver porque, además,
insisto, ya eran un compromiso de Juan Rodolfo y es deleznable,
perverso incluso, jugar de esa manera con los sentimientos de
la gente sólo porque se la mira humilde.
....Ahora bien, no olvidemos que
la pobreza es el mayor problema de nuestro país. El mismo
gobierno federal que encabeza otro político panista,
el Lic. Felipe Calderón, en recientes spot televisivos
y para convencernos de la llamada reforma fiscal, admite que
hay 10 millones de mexicanos sin agua potable, que existen 20
millones de paisanos que viven en pobreza extrema (todos sabemos
que son más) y que 35 mil niños mueren antes de
cumplir un año de edad por desnutrición y enfermedad.
En contrapartida, la otra cara de la moneda consiste en que
la televisión ha hecho público también,
recientemente, que el hombre más rico del planeta tierra
es de origen mexicano, el señor Carlos Slim.
....Y encima de esta tremenda desigualdad
en la distribución de la riqueza natural y social que
existe y se produce en México, parece increíble
que haya gobernantes como Juan Rodolfo que en vez de acercar
un poco los extremos, de un lado la pobreza y del otro la riqueza,
por el contrario, se obstinan irresponsablemente en ahondar
la brecha que divide a pobres y ricos. Con este tipo de amigos,
digo yo, para que quiere enemigos el Presidente Calderón.
....Por ultimo, a Juan Rodolfo
y a sus pésimos asesores políticos les debe de
quedar claro que nuestro movimiento jamás claudicará,
jamás se rendirá, por tres sencillas razones:
primera, porque las demandas de servicios y de vivienda son
reales, son objetivas y, por tanto, mientras no se resuelvan,
será la misma necesidad la que empuje a la gente, una
y otra vez, hasta lograr una solución; segunda, porque
los peticionarios están organizados, es decir, a diferencia
de la mayoría de la población, no son polvo social,
sino que la gente ha entendido que la única manera de
encarar a funcionarios insensibles y que desprecian al pobre,
no es otra más que organizadamente, en un movimiento
limpio, honesto, consecuente y valiente como es el Movimiento
Antorchista. En tercer lugar, porque nuestra organización
educa, politiza y concientiza a su gente sobre sus derechos,
sobre las obligaciones de los gobernantes y le enseña
a esa misma gente a defender dentro de la legalidad, con hombría
y dignidad esos mismos derechos. Así que usted dirá
señor alcalde, ¿hasta cuando?.