10 meses han transcurrido ya, desde que arrancó la lucha de los antorchistas texcocanos en búsqueda de una solución a la demanda de vivienda en el Rancho Santa Martha y la dotación de servicios muy elementales (agua potable, drenaje, electricidad, escuelas, etc.) en 25 comunidades de la montaña y de la zona urbana de Texcoco.
En el caso del Rancho Santa Martha, dos mil familias texcocanas de modestos recursos económicos han comprado con dinero suyo, ahorrado con el sudor de su frente, y sufriendo muchas estrecheces, ya que a la par han tenido que continuar pagando la renta del departamento o casita que ocupan, o sea, el esfuerzo realizado ha sido verdaderamente titánico. Y no obstante, el problema que se resuelve con un simple trámite ante el ayuntamiento, que se denomina cambio de uso del suelo, como es de sobra conocido, el edil perredista Constanzo de la Vega se ha negado a solucionar el asunto con “argumentos” por demás falsos: que el predio se inunda, que no son accesibles los servicios públicos, etc. etc., que el paso del tiempo ha evidenciado que se trata de burdos pretextos que Constanzo ha vestido con un ropaje técnico, para ocultar que el verdadero fondo de la negativa es más bien de índole política y económica. Es de índole política, porque Constanzo gobierna sólo para los perredistas y Antorcha no compagina con el PRD; y es de índole económica, porque Constanzo ya le tenía echado el ojo al Rancho Santa Martha porque pensaba desarrollar ahí 25 mil departamentos que le dejarían 250 millones de pesos de ganancia.
Claro, los antorchistas reconocemos que existen intereses políticos y económicos legítimos. Pero no es el caso de Constanzo. Y no son legítimos sus intereses políticos, en primer lugar, porque al fungir como alcalde de Texcoco, aunque proceda de las filas del PRD, su obligación como alcalde es gobernar y atender a todos los texcocanos, sean del partido que sean, incluso, aunque los peticionarios no militen en ningún partido. Al marginar a los que no comulgamos con el PRD, pues, Constanzo ejerce de manera facciosa el poder y, esa forma de hacer política, es absolutamente ilegitima. En segundo lugar, son ilegítimos los intereses políticos del alcalde, porque su obligación es resolver las peticiones de sus gobernados; por tanto, si el señor ha sido incapaz de ofrecer una alternativa de vivienda para nuestros peticionarios, luego entonces, además de fallar en sus obligaciones como alcalde, al oponerse a entregar un simple papel (cambio de uso del suelo), entorpece con su negativa la iniciativa que hemos tomado los antorchistas. Ya lo dice el refrán: “mucho ayuda el que no estorba” y, Constanzo, ni ayuda pero si estorba.
Los intereses ilegítimos del edil, color amarillo, son más evidentes aún. ¿Ya se le olvidó a Constanzo que el cargo que ostenta es para servir al pueblo de Texcoco y no para servirse de él?, ¿Ya se le olvidó que Don Benito Juárez estableció desde hace 150 años que todo funcionario debe aspirar a vivir en la honrada medianía?, ¿Cree Constanzo que el pueblo de Texcoco carece de la más mínima inteligencia y malicia para no darse cuenta del dineral que se llevó al autorizar la mega plaza comercial “Puerta Texcoco” y que, en cambio, es criminalmente discriminatorio negarse a autorizar que familias humildes ocupen un lote que han comprado con dinero de su bolsillo?
Finalmente, el prolongado conflicto que enfrentamos es una prueba irrefutable de la ostensible insensibilidad política de un gobernante que tiene el descaro de navegar con bandera de “izquierda y de progresista” y “a favor de lo pobres”. ¡Cuanta impostura!. Constanzo de la Vega no sólo se ha pasado por el arco del triunfo los fundados argumentos que en todo momento hemos esgrimido los antorchistas. También le ha importado un soberano cacahuate que las humildes familias, con la esperanza de encontrar una solución, hayan perdido decenas de días de su trabajo, hayan padecido durísimas insolaciones durante las marchas, sed, hambre e incomodidades mil, pernoctando en el frío y la humedad del suelo por 75 días que dura ya nuestro plantón.
Pero no importa. Si Constanzo es terco, nosotros somos más tercos aún, porque es la necesidad de una vivienda propia y la necesidad de servicios públicos la que nos empuja y anima a continuar adelante. Por tanto, si nuestras marchas y plantones han de prolongarse hasta el último día de gobierno de Constanzo, que a nadie le quepa le menor duda de que resistiremos. Y seguros estamos de nuestro triunfo, porque como reza nuestra consigna: tenemos la fuerza y tenemos la razón.
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