Desde el día 4 de
noviembre del año 2004, hasta el 20 de mayo del año
2005, colonos y estudiantes pobres de la ciudad de México,
estuvieron acampados en la Plaza de la Constitución demandando
que el Gobierno del Distrito Federal, que en ese entonces encabezaba
el licenciado Andrés Manuel López Obrador, accediera
a llevar a cabo acciones de gobierno en su beneficio.
Casi siete meses tuvieron
que esperar esos capitalinos para que, finalmente, el GDF aceptara
firmar una minuta de acuerdos por medio de la cual se comprometía,
entre otras cosas, a construir una Unidad Habitacional para
200 familias que actualmente se encuentran asentadas muy precariamente
en un predio conocido como Manzana 15 provisional en la Colonia
Tlacaélel de la Delegación Gustavo A. Madero.
Al respecto, el GDF, declaró que se comprometía
“a realizar todos los trámites administrativos...
con un tiempo aproximado de seis meses... para lo cual en INVI
iniciará los trabajos en el mes de noviembre de 2005”.
Como es evidente, la fecha ya se llegó y se rebasó
ampliamente y, cualquiera que vaya a la Manzana 15 Provisional,
podrá constatar que los trabajos no se han iniciado.
El 19 de mayo del año
pasado, fecha en la que se firmaron los acuerdos entre los colonos
y los estudiantes y el Gobierno del Distrito Federal, la parte
oficial, también se comprometió a construir, como
una primera fase, 100 viviendas en beneficio de igual número
de familias que habitan desde hace 10 años y en condiciones
dificilísimas, unas viejas bodegas que se encuentran
a un costado de la estación del Metro Rosario. Cabe agregar
aquí que las familias que están urgidas de una
vivienda digna, son muchas más que 100, son cerca de
500, no obstante, ante la resistencia del GDF por destinar recursos
para esta gente, se aceptó que el acuerdo se llevara
a cabo por etapas. Pues bien, rebasados también los plazos,
tampoco se ha hecho nada.
Es muy importante aclarar
al lector poco informado que los compromisos que aquí
se describen, no implican que el GDF tenga que hacer gastos
que no pueda recuperar y que desequilibren drásticamente
sus finanzas. Nada de eso. La solicitud de los modestos precaristas
implica para ellos, la estricta obligación de que, una
vez terminadas las viviendas, las pagarán puntualmente
con todo y los intereses que les carguen las instituciones que
se dedican a este tipo de actividades, en pocas palabras, los
colonos pobres, han tenido que plantarse durante siete meses
afuera del viejo edificio del Ayuntamiento, para que se les
otorgue permiso de pagar sus viviendas. Se les dijo que sí
y ahora, cumplido el plazo, no se les cumple.
En el Acuerdo de referencia,
la autoridad también se comprometió a enajenar
a título gratuito un predio para uso como plantel escolar
a favor de la Preparatoria Lázaro Cárdenas, regularizar
a la colonia Tlacaélel que ya llega a los 15 años
de existir y promover mesas de trabajo en varias delegaciones,
todo lo cual tampoco se ha cumplido, señaladamente, lo
que atañe a la delegación Ixtapalapa, en la que,
el señor delegado que ahora ha abandonado su puesto para
buscar otra colocación, jamás tuvo a bien recibir
a los modestos demandantes de obras y servicios. A todo ello
hay que añadir que 300 créditos para el mejoramiento
de vivienda que, como su nombre lo indica, también hay
que pagar puntualmente, no sólo no se han entregado,
sino que la autoridad encargada de solucionar, mediante maniobras
burocráticas perfectamente identificables, los quiere
convertir en sólo cincuenta.
Por esas comprensibles razones
es que, a nombre mío y de mis compañeros, me veo
obligado a dirigirme públicamente al señor licenciado
Alejandro Encinas, Jefe de Gobierno del Distrito Federal y solicitarle
respetuosamente su superior intervención. Lo hago porque,
si bien es cierto que hasta el momento no se ha roto el diálogo
con los funcionarios de la Dirección de Gobierno designados
para dar cumplimiento a los acuerdos, la verdad es que desde
hace varias semanas han estado practicando la conocida táctica
de las maniobras dilatorias. Me dirijo, pues, al señor
Jefe de Gobierno solicitando su intervención porque no
sabemos si esa conducta es consecuencia de la simple despreocupación
o ineficacia de los funcionarios aludidos o se trata de una
política oficial decidida con todo cálculo. Me
dirijo, también, al señor licenciado Alejandro
Encinas porque, casualmente, fue él, en su calidad de
Secretario de Gobierno, quien estampó su firma en el
acuerdo mencionado. En tal virtud, para recabar en persona su
respuesta, una pequeña comisión de los afectados,
acudirá el próximo lunes 9 a las puertas de sus
oficinas.